Uno de los desafíos en la salud más comunes en la actualidad es mantener estables los niveles de glucosa, que suele provocar diabetes. Esta enfermedad es una de las más comunes con la que viven 12.4 millones de mexicanos. En los casos más graves, al tener altos índices de azúcar, una persona puede llegar a deshidratarse hasta poner en riesgo su vida. En última instancia, es posible que se desencadene un coma diabético, de acuerdo con la Clínica Mayo.

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Aunque diversos estudios han demostrado el avance de tratamientos para este problema, existen métodos con bases naturales para obtener los mismos resultados. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sugieren una dieta equilibrada y actividad física regular para desempeñar un papel crucial en el tratamiento de la diabetes y en la prevención de complicaciones relacionadas con esta enfermedad.

Este tipo de padecimientos derivados de una glucosa alta se libra en múltiples frentes, y la combinación de avances científicos y cambios en el estilo de vida ofrece tratamientos basados en procesos naturales. Uno de ellos es el uso de la hormona FGF1 (”Factor de Crecimiento de Fibroblastos 1″), que se perfila como una pieza importante en la regulación de la glucosa, y la comunidad científica continúa con las investigaciones sobre sus posibles beneficios contra la diabetes, según el estudio publicado en la revista Cell Metabolism.

El descubrimiento de la hormona FGF1 contra la diabetes

Los científicos del Instituto Salk hicieron un descubrimiento en enero de 2022 que podría cambiar la forma en que se aborda el control de la diabetes. Identificaron una molécula llamada FGF1, que realiza una función similar a la de la insulina: la regulación de los niveles de glucosa en sangre. Desde entonces, han llevado a cabo investigaciones exhaustivas para comprender cómo funciona esta hormona y cómo podría aplicarse en el tratamiento de la diabetes.

México se distingue entre otros países del mundo por tener una gran población con esta enfermedad. De hecho, el país ocupó el 16.9% de las personas entre 20 a 79 años tienen la enfermedad, de acuerdo con los datos de la Federación Internacional de Diabetes. A nivel nacional, la diabetes tipo II es el padecimiento crónico más común en adultos de la tercera edad. Entre las repercusiones que tiene están los daños irreversibles para la vista, el riñón y la piel, de acuerdo con la Secretaría de Salud (SSA).

Lo más sorprendente de este descubrimiento es que la hormona FGF1, a diferencia de la insulina, actúa a través de una vía molecular completamente diferente. Mientras que la insulina regula la producción de glucosa en el hígado y suprime la descomposición de las grasas o lipólisis, la FGF1 opera de manera distinta. Esta diferencia es crucial, ya que podría permitir que la FGF1 se utilice de manera segura y efectiva en personas que sufren de resistencia a la insulina, un problema común en la diabetes tipo 2

Gencer Sancar, uno de los autores del estudio mencionado, explicó para The Optimist Daily: “El mecanismo es básicamente un segundo bucle, con todas las ventajas de una vía paralela. En la resistencia a la insulina, la señalización de la insulina se ve afectada. Sin embargo, con una cascada de señalización diferente, si una no funciona, la otra sí. De esa manera, seguirás teniendo el control de la lipólisis y la regulación de la glucosa en sangre.”

Para evaluar la eficacia de la FGF1, los investigadores llevaron a cabo estudios en ratones diabéticos. Observaron que una inyección de la hormona restableció los niveles de glucosa en sangre a valores normales durante más de dos días. Posteriormente, se demostró que las inyecciones cerebrales de la hormona podían poner la diabetes en remisión durante semanas o incluso meses.

Aunque el descubrimiento de la hormona FGF1 supone un potencial tratamiento de la diabetes, todavía se necesitan investigaciones adicionales y ensayos clínicos para confirmar su eficacia y seguridad en humanos. La posibilidad de contar con un enfoque terapéutico que se aleja de la insulina y que funciona a través de una vía molecular supone una probabilidad más alta para controlar el problema.

Formas naturales de controlar la glucosa en sangre

Además de los avances científicos como la hormona FGF1, existen formas naturales y prácticas de mantener controlada la glucosa en sangre. La OMS y la OPS sugieren varios enfoques que pueden ayudar a regular los niveles de glucosa en sangre:

Dieta saludable: una alimentación con alto contenido nutritivo es fundamental. Esto implica aumentar el consumo de frutas y verduras ricas en fibra, granos enteros como arroz integral y quinua, legumbres como frijoles y lentejas, proteínas magras como pollo y pescado, y productos lácteos bajos en grasa.

Actividad física regular: practicar algún deporte o hacer ejercicio ayuda a mantener un peso corporal normal, y también mejora la sensibilidad a la insulina. Esto significa que el cuerpo puede utilizar la insulina de manera más eficiente para controlar la glucosa en sangre.

Mantener un peso saludable: el sobrepeso y la obesidad están asociados con la resistencia a la insulina y un mayor riesgo de diabetes tipo 2.

Evitar el consumo de tabaco: el tabaquismo puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y otras complicaciones relacionadas. Dejar de fumar es una medida importante para cuidar la salud.

Alimentos para controlar la glucosa en sangre

Dentro de una dieta saludable, algunos platillos específicos pueden ser especialmente beneficiosos para mantener controlada la glucosa en sangre. Estos son los mejores alimentos, según la OPS:

Frutas y verduras: son ricas en fibra y nutrientes esenciales. La fibra puede ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre.

Granos enteros: el arroz integral, la avena, el pan integral y la quinua son una excelente fuente de fibra que ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre.

Legumbres: los frijoles y las lentejas son altas en fibra y proteínas, lo que puede contribuir a controlar el azúcar en sangre.

Proteínas magras: las carnes magras, como el pollo y el pescado, son opciones de proteínas saludables que no aumentan significativamente los niveles de azúcar en sangre.

Lácteos bajos en grasa: estos productos proporcionan los nutrientes necesarios sin elevar en exceso el azúcar en sangre.

Excelsior

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