Lo Calientito

Aquí se advirtió a tiempo: los xalapeños no están respetando las medidas de sanidad que recomiendan las autoridades sanitarias para evitar el contagio del coronavirus. Esas recomendaciones que son en general para la sociedad, las autoridades estatales y municipales deben tomarlas en cuenta como lineamientos a seguir para cooperar con responsabilidad en la cruzada nacional contra la pandemia, pero no. Al menos en Xalapa, comenzando por el alcalde Hipólito Rodríguez Herrero, nadie se puso cuando menos el cubrebocas, menos se prohibieron las reuniones masivas (fiestas y reventones), tampoco se impusieron medidas sanitarias al comercio y a los centros de diversión, todo, como ha sido desde que el atarantado alcalde asumió la presidencia municipal, valió madres. El resultado de esa irresponsabilidad lo estamos padeciendo ahora cuando en estos momentos, de acuerdo con cifras oficiales, tenemos más de 600 infectados y 90 fallecidos. Y que si tomamos en cuenta lo que nos dice a diario el Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, esas no son las cifras reales, hay cuando menos tres veces más de lo que el sector Salud ha logrado detectar, o sea, en Xalapa hay cuando menos mil 800 infectados de Covid-19, y han fallecido 240 personas por esta maldita enfermedad que se ha llevado ya a familiares cercanos y amigos. Esta tragedia es posible por dos razones: la indiferencia de las autoridades municipales y estatales, y la necedad e ignorancia de los ciudadanos que, por ellos mismos y en defensa propia, no se han protegido del contagio. Lamentablemente, estamos en manos de irresponsables, de autoridades como el atarantado Hipólito Rodríguez Herrero a quien le preocupa más que su pareja, Rosío Córdova Plaza, llegue a la rectoría de la UV, aunque en ello invierta recursos municipales, que en el bienestar de sus gobernados, y nada podemos hacer contra eso. Hoy solo con enterarnos que un vecino o familiar murió de Covid-19, nos espantamos, pero una advertencia a tiempo de parte de nuestras autoridades, nunca la tuvimos, lo más que se ha sabido, en los últimos días, es que se sancionará (no dicen cómo) a quienes no usen cubrebocas… Demasiado tarde don Manzano.

Hasta Américo Zúñiga Martínez, un joven xalapeño con experiencia dentro de la administración pública y suficientes relaciones con políticos que se movían en las altas esferas políticas del gobierno federal, como el Senador José Yunes Zorrilla, la ciudad de Xalapa había resistido los embates de un crecimiento explosivo, que requería habilidad política del alcalde para poder atender las necesidades de los nuevos asentamientos que se venían presentando, para lo cual los recursos no estaban contemplados y había que bajarlos de la Federación para evitar que la ciudad sufriera las consecuencias de una administración ineficiente. La construcción del municipio que recibió el doctor Hipólito Rodríguez Herrero requirió de mucho trabajo de sus antecesores, políticos que pasaban buena parte de su tiempo con proyectos bajo el brazo en oficinas del gobierno federal, bajando recursos para que nada se paralizara, para que no faltaran los servicios básicos como agua potable, alumbrado público, limpia; una buena relación con el comercio informal para ir deteniendo su crecimiento inevitable, la pavimentación de nuevas calles con introducción de todos los servicios y, en fin, todo el trabajo que debe hacer un alcalde responsable, con amor a su municipio, comprometido con quienes habitan esta noble tierra, se hacía hasta que por la suerte de la corriente morenista un catedrático que llegó de la Ciudad de México y se instaló en las aulas de la Universidad Veracruzana, se le ocurrió participar en la contienda y ganó, para asumir el cargo el primero de enero de 2018. Hipólito llegó a la comuna rodeado de un grupito de compañeros universitarios sin experiencia dentro de la función pública, los habilitó como funcionarios y se sentó a “gobernar” desde su sillón de presidente municipal, dejando de lado sus obligaciones, con lo que provocó que los problemas fueran creciendo gracias a su indolencia. Los xalapeños llevamos dos años y medio de un gobierno ineficiente, la ciudad luce como nunca había estado de sucia, los trabajadores de la limpia pública hacen lo que quieren ante la ausencia de una autoridad; los vendedores ambulantes se multiplicaron más de doble de cuando llegó Hipólito; las finanzas municipales no se aprovechan a favor de la ciudad, Xalapa es el municipio del país que más recursos regresa a la Federación por falta de aplicación. La ciudad está en manos de la delincuencia organizada; primero le echaba la culpa de ello a Miguel Ángel Yunes, con quien coincidió un año, pero ahora el doctor Hipólito Rodríguez no tiene cómo justificar la grave situación en la que tiene al municipio. De plano, los habitantes de Xalapa no merecemos tanta ineptitud de un gobierno inútil.

Lo que hicieron los miembros del Cartel Jalisco Nueva Generación, con el atentado en contra del secretario de Seguridad de la Ciudad de México, Omar García, es mandar un mensaje directo al presidente Andrés Manuel López Obrador de que los del CJNG son tan o más importantes que los integrantes que el Cartel de Sinaloa, que comanda “El Chapo” Guzmán, con cuya familia AMLO mantiene relaciones cordiales de abrazos e impunidad, y que están dispuestos a todo con tal de que el territorio o lo compartan como venían haciéndolo con los Zetas, ellos y la gente de “El Chapo”, o están dispuestos a pelearlo con las armas en su poder, su ejército bien entrenado de sicarios y el poder económico que han adquirido. El problema de la inseguridad en este país es que no hay una autoridad con capacidad para enfrentar el problema de los cárteles de la delincuencia organizada, por eso es que ellos toman las armas y con atentados como el de este viernes en la CDMX tratan de demostrar su poderío, poniendo al estado contra la pared. En Veracruz, por ejemplo, cuántos cárteles y organizaciones delictivas operan con toda libertad e impunidad, extorsionando, secuestrando, cometiendo homicidios dolosos (ejecuciones), manteniendo grupos de vendedores de droga, en narcotiendas o en las calles, o solapando células de criminales que cobran el derecho de piso… muchos, pero más de los que el ciudadano común imagina. Y esos delincuentes organizados en células pelean a diario el territorio porque la competencia cada vez es mayor, lo hacen con la complacencia de las organizaciones policíacas, gozando de una total impunidad. Podrían decir, con razón, los miembros del gobierno de la 4T, con año y medio en el poder, que eso es lo que heredaron, pero la pregunta que hay que hacerles es: ¿lo heredaron para mantenerlo o para combatirlo?, porque al parecer lo heredaron para incrementarlo, cada día que pasa en la entidad hay más matanzas, más feminicidios, más secuestros, más venta de droga y ni señal de la existencia de una autoridad que combata a los autores. Lo del atentado en la Ciudad de México contra el titular de la policía traerá consecuencias en todo el país, sobre todo en entidades como Veracruz, donde se ha tolerado la presencia de estas organizaciones criminales.

Bajo la consigna de divide y vencerás, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se prepara para ganar las elecciones del año entrante en las que se estarán disputando en el país 14 gubernaturas y una nueva Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, y en el estado, 212 presidencias municipales y una nueva Legislatura local. Para conservar el poder tanto en el país como en el estado tiene que ganar mayoría en sus congresos. Morena podría ir con sus aliados nacionales (el PVEM, el PT) y con la amplia posibilidad de que el PRI le ayude a conseguir su mayoría a cambio de concesiones en los estados, en el Senado de la República y posiciones dentro del gabinete de Andrés Manuel López Obrador, además de mantener la impunidad que han tenido de parte de la 4T. Ellos se enfrentarían a una alianza que formarán el Partido Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), un frente que en su conformación están sumando importantes aliados como el clero, los empresarios, los miles de desempleados que ha dejado la 4T y los miles de decepcionados que apoyaron a AMLO y hoy están arrepentidos por la falta de pericia de este gobierno para combatir la inseguridad, mejorar la economía y controlar la pandemia de Covid-19 que ha cobrado la vida de más de 20 mil mexicanos y tiene a más de 100 mil en los hospitales agonizando… En el contexto nacional Morena no la tiene nada fácil. En Veracruz, el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez no ha logrado convencer ni a sus simpatizantes o a quienes votaron por él de que cuenta con la capacidad para enfrentar los problemas del estado, tan es así que la inseguridad, el desempleo y las bajas por la pandemia van a la alza sin que haya un viso de que cuando menos se detiene. Más contagios, más muertes, más ejecuciones, más secuestros, más feminicidios, más desempleo, más hambruna, es lo que a diario enfrentamos sin tener señales de la presencia de un gobierno eficiente. Y como el descontento es generalizado, la posibilidad de que pierdan mayoría en el Congreso Local era muy amplia… hasta que el OPLE aprobó la creación de cuatro partidos políticos locales que se encargarán de dividir el voto y, de esta manera, permitir que con lo que le quede a Morena sea suficiente para ganar mayoría en el Congreso y así mantener el poder. La función de los partidos locales nuevos será esa, convertirse en aliados de facto de Morena. Texver, Podemos, Bienestar y Justicia Social, y Unidad Ciudadana, van por dividir el voto y limpiar el camino a la 4T en Veracruz.

El presidente Andrés Manuel López Obrador tomó la decisión de reabrir México en el peor momento del Covid-19, con el falso argumento de que ya se domó la pandemia. El diario The New York Times ha criticado severamente la medida afirmando que el gobierno mexicano ha minimizado la gravedad de la enfermedad de manera sistemática y señala que, con un aumento imparable de los contagios y muertes a causa del Covid-19, los gobiernos de muchos países en desarrollo –como la India, México, Brasil, Irán y Pakistán– se han aventurado a levantar el confinamiento a pesar de que se encuentran en el momento más crítico de la pandemia. El rotativo estadounidense menciona que, de acuerdo con corresponsales en países especialmente afectados, existe un aumento en los contagios precisamente en el momento en que la Organización Mundial de la Salud  ha advertido que las infecciones de esta enfermedad altamente contagiosa están generando un nuevo pico. Y para el caso de México, subrayó que López Obrador puso fin a la cuarentena, a pesar del continuo aumento de los casos de Covid-19 y comenzó la reapertura a principios de junio con una gira por el país. En consecuencia, Veracruz, el estado gobernado por Cuitláhuac García Jiménez, uno de los alumnos más cercanos al mandatario mexicano, dispuso que a partir del este jueves 11 de junio, hoteles y restaurantes pudieran reabrir sus puertas solo con el 25 por ciento de ocupación, según informó la Secretaría de Salud estatal al dar su informe diario sobre el coronavirus. Con estas acciones, Veracruz comenzó a aplicar la semaforización federal que da paso a la nueva normalidad: "a partir de este día y considerando la disponibilidad en la ocupación hospitalaria, Veracruz adopta la semaforización federal para el retorno de actividades públicas y económicas", informó la subdirectora de Prevención y Control de Enfermedades, Guadalupe Díaz del Castillo Flores. Los restaurantes, que hasta ahora no tenían permitida la apertura, ya pueden laborar sólo con el 25% de ocupación, sin embargo, deben evitar la venta de bebidas alcohólicas y mantener las medidas de sana distancia. Peluquerías, estéticas y barberías pueden continuar sus actividades, con previa cita y a domicilio, bajo el protocolo sanitario establecido. ¿Hacia dónde nos llevan esta aventuradas disposiciones?... no se sabe pero se teme.

Lo advertimos en este mismo espacio hace unos días: el Covid-19, que es una pandemia que azota al mundo, cobrará muchas vidas en Veracruz si sus habitantes no se someten a las medidas sanitarias que las autoridades del sector Salud y las experiencias que han tenido otros países se han recomendado, como la llamada sana distancia que consiste en permanecer a metro y medio o dos de nuestro más cercano vecino, no asistir a eventos donde se congreguen muchas personas, no acudir a centros de recreo mientras no desaparezca la amenaza de contagiarnos de esta enfermedad y no salir a la calle si no es necesario. No tuvimos éxito en nuestro exhorto como tampoco lo han tenido las autoridades en sus muy débiles campañas mediáticas: a los veracruzanos de plano nos vale madre el coronavirus. Para unos, no existe; para otros, es un invento del gobierno para tenernos encerrados en casa, y hay quienes piensan que es un mal menor que nos pela los dientes. Y entre que son peras y son manzanas, entre que el gobierno federal confunde a los mexicanos con sus resultados y el estatal colabora con su indiferencia, los veracruzanos estamos hoy entre los primeros estados del país con mayor número de contagiados, con los hospitales casi llenos a punto de una grave crisis que apunta hacia una tragedia de dimensiones incalculables. El gobierno, como autoridad máxima, tiene facultades para prohibir que la gente salga sin necesidad a las calles de la ciudad, a contagiarse y a contagiar. Los únicos que deben tener autorización para circular, con cubrebocas y gel antibacterial, son aquellos que de no hacerlo no tendrían qué comer, como son los que conducen transporte público, los que venden comida, obviamente los miembros encargados de las seguridad pública que, por cierto, no todos usan cubrebocas, los trabajadores de limpia pública y otros trabajadores más, entre ellos los muy importantes profesionales de la salud, a los que se les debe procurar su seguridad para evitar que en sus jornadas se contagien de esta letal enfermedad, pero ya es tiempo de dar un manotazo y poner orden; de lo contrario, en un par de semanas vamos a estar lamentando no haber tenido autoridad para poner orden. No olviden que lo que se ha hecho en términos de guardar cuarentena, ha sido por iniciativa de la sociedad, porque eso de bloquear la circulación de vehículos al centro es una ocurrencia de lo más torpe, no sirve de nada, la gente deja sus carros en sus casas o en estacionamientos y llega al centro de la ciudad a caminar o a llenar los cafés como si nada estuviera pasando… Hay que hacer conciencia del peligro que corremos todos antes que sea demasiado tarde.

La semana anterior se dieron dos golpes al gobierno estatal, el primero intentó demostrar un desvío de recursos desde la SEV; el segundo involucró al secretario de finanzas, al grado de manejar el asunto de una supuesta deuda mal encaminada en el ámbito mediático nacional. Los dos temas fueron desmentidos por los titulares de las dependencias involucradas. No sería raro que en los próximos días veamos más y más señalamientos en contra del gobierno de Veracruz, además de los legítimos cuestionamientos a los que una administración está expuesta; porque no debemos olvidar que la eterna pelea por el poder en poco tiempo estará enmarcada dentro de un proceso electoral. También ese tipo de golpes mediáticos podrían obedecer a los intereses detrás de los recursos de partidos políticos que, ahora, serán menores a lo que sus líderes estaban acostumbrados; no olvidemos que en MORENA, partido que hoy administra el poder, están acostumbrados a hacer todo con poco dinero, y talento algunas veces. ¿Será que se está consolidando un frente común contra la 4T en Veracruz? Un frente en el que se incluye a Julen Rementería, los Yunes y otras células políticas, con prácticas de descalificación filtradas en medios nacionales. ¿Por el bien de Veracruz o por poder y recursos? Eso lo decidirá el “pueblo sabio” en la próxima jornada electoral del 2021, por la que el golpeteo ya comenzó.

Con medidas como cerrar el tránsito vehicular al centro de la ciudad, que son meras ocurrencias, no se coopera en nada a detener el contagio de Covid-19 en Xalapa, ciudad que por suerte solo tiene 26 casos confirmados activos y una defunción, según datos oficiales, pero que puede convertirse en algo grave por la falta de medidas de precaución de sus habitantes y de estrategias efectivas de contención de parte de nuestras autoridades. Cierran las calles del centro a los vehículos y la gente llega a sus tradicionales centros de reunión, como son los cafés, a pie, pasándose de manera irresponsable por el arco del triunfo la señal que les mandan de que al no poder llegar al centro en sus vehículos, no lo hagan a pie, carajo. Pero ese no es todo el problema, el verdadero y grave riesgo que tenemos los xalapeños es que alguien en la colonia Revolución, en la Veracruz, en la avenida Antonio Chedraui hasta El Castillo, en la avenida Rébsamen y en la zona de Las Trancas, se contagie y comience el regadero de virus porque en esos lugares los habitantes no quieren saber nada de la pandemia, no les interesa, no creen que exista, tienen sus propias leyendas urbanas contrarias a la existencia de este virus letal. Y si a lo anterior le sumamos que la Universidad Veracruzana, con sus casi 25 mil alumnos, pretende reiniciar actividades el primero de junio, fecha en la que regresan a Xalapa cuando menos 20 mil jóvenes, estamos fritos, en una situación de peligro todos por falta de capacidad de las autoridades involucradas en prevenir contagios de una pandemia y la ignorancia de nuestros paisanos que no creen en ella.

El mérito del triunfo en el Congreso Local no es de ningún dirigente o diputado de Morena, de esos que hoy amanecieron adjudicándose el triunfo de la aprobación de las propuestas de la reforma Constitucional que 34 diputados locales (29 de Morena y el resto de otros institutos políticos distintos), es del ex priista Antonio García Reyes (a estas alturas ya lo expulsaron de ese partido por traidor), quien se encargó de aportar el voto número 34 para hacer posible la aprobación, a cambio de la candidatura de Morena a la alcaldía de Huatusco, que es el premio que se lleva sin posibilidades de ganar el año entrante la elección pero se va con el gusto del homosexual: me violaron pero los ensucié. La historia nos la cuentan así. Antonio García Reyes había hablado, hace varias semanas, con el dirigente estatal del PRI, Marlon Ramírez Marín, a quien le pidió la candidatura del PRI a la alcaldía de Huatusco; la respuesta de Marlon fue que lo consultaría con Jorge Carballo Delfín (su padrino) y que después le daría respuesta. Ahora que el dirigente nacional del tricolor Alejandro Moreno Cárdenas, junto con los líderes nacionales del PAN y del PRD, signó un documento compromiso para que sus representantes en el Congreso votaran en contra de la reforma, García Reyes reclamó su candidatura, pero no hubo respuesta, es más, lo llevaron a una reunión virtual que sostuvieron los miembros de la dirigencia estatal del PRI con “Alito” y ahí el mismísimo líder máximo le pidió a Toño que se alineara para votar en contra del proyecto de reforma porque su firma, y la de los otros líderes nacionales, estaban de por medio. Toño con altanería respondió: ¿Y a cambio de qué si no me quieren dar la candidatura para la alcaldía de mi municipio? Y Alito, encabronado, le respondió: ya te hicimos diputado y punto. De ahí Toño salió rumbo a Palacio de Gobierno donde ofreció su voto a cambio de la candidatura por Morena y se la dieron de inmediato, por eso votó a favor de la reforma con lo que Morena completo sus 34 votos… Otra historia de mercenarios de la política.

El Congreso veracruzano, inspirado por los 28 diputados de Morena y seis más comprados, amenazados, por amor al líder de la Jucopo o por lo que ustedes quieran y manden, aprobaron una reforma Constitucional que consideran histórica: la reducción de las prerrogativas a los partidos políticos, que no es otra cosa que bajarles la lana que el gobierno les da a los directivos de cada negocio de estos para que sobrevivan, ganen espacios políticos, se beneficien de las posiciones que vayan logrando, pero sobre todo que reciban sus cochupos contantes y sonantes cada mes, dinero que va a parar a los bolsillos y cuentas bancarias de los dueños del negocio. La verdad esto es una vacilada, una agarrada de tontos más que les da Morena a los veracruzanos. Ellos que están en el poder estatal, aparte de los apoyos extraordinarios para actividades políticas que les llegan, tienen en su favor todos los programas sociales del gobierno federal: para los de la tercera, cuarta y quinta edad; para los “ninis” que son los golfos maloras de cada ciudad, para los desempleados (la mayoría de los ciudadanos), la cachera que les dan a los desempleados, sus mujeres y sus hijos (una lana por cabeza), las tandas que inventó el atarantado presidente López Obrador, los apoyos para los alcohólicos que no tienen para mantener la dependencia, y todos los programas que tengan que ver con comprar la conciencia del beneficiario a cambio del voto porque si no votas por Morena, los que vengan te van a retirar el “apoyo”. Qué jalada es esa, carajo, no se vale que hayan llegado al poder con el apoyo de las mayorías esperanzadas en un futuro mejor para que usen el dinero del estado en la compra vulgar de votos. Que les recorten las prerrogativas a Morena, les vale madres.

Encuesta

A 1 AÑO DE DEJAR LA ALCALDÍA, ¿CÓMO CALIFICA LA GESTIÓN DE HIPÓLITO RODRÍGUEZ?

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COLUMNA SIN NOMBRE

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