Se destaca que con la clasificación de mujeres con sangrado uterino anormal mediante la prueba WID-qEC podría reducir la tasa de falsos positivos

Investigadores austríacos crearon nueva prueba que detecta el cáncer de útero, con el propósito de reducir el 90 % de los procesos quirúrgicos que se utilizan para diagnosticarlo, además, de reducir los falsos positivos.

“Con esta prueba fácil de realizar, muchas mujeres con sospecha de cáncer de útero podrían evitarse en el futuro histeroscopias y biopsias muy estresantes”, asegura Martin Widschwendter, el director del estudio que fue publicado este martes en la revista médica The Lancet Oncology.

El estudio fue desarrollado por el European Translational Oncology Prevention and Screening Institute (EUTOPS), vinculado a la Universidad de Innsbruck, el examen se centra en las pruebas epigenéticas, cambios en los genes, para la prevención personalizada, la predicción de riesgos y la detección temprana de cáncer.

Este contó con la financiación pública austríaca, de la fundación británica para el cáncer The Eve Appeal y del Consejo Europeo de Investigación.

La nueva prueba fue bautizada como WID-qEC, se realizó en el University College Hospital de Londres a 400 mujeres mayores de 45 años que presentaban sangrados vaginales anormales.

¿Cuál es el procedimiento de la nueva prueba?

El test se realiza por medio de una muestra cervicovaginal para hacerle una metilación de ADN, este es un proceso que puede detectar si los genes pueden desarrollar cáncer por el comportamiento con el ambiente, los resultados están disponibles en cuestión de días.

Para comprobar su eficacia se realizaron procesos estándares justo después de tomar la muestra del nuevo test, estos consisten en realizar ecografías uterinas y en los casos en los que era necesario, biopsias.

Con estos procesos se reconoció el mismo número de casos de cáncer que con la nueva prueba, que detectó cáncer de útero a doce de las mujeres que participaron.

Sin embargo, la mejora es que WID-qEC habría ahorrado el 90 por ciento de los procesos quirúrgicos de diagnóstico, pues anteriormente, las mujeres con sangrado inusual debían someterse a esos procedimientos intrusivos, como histeroscopias y raspados uterinos.

“La novedosa prueba ofrece resultados rápidos y un rendimiento mejor que las ecografías”, según el estudio.

El cáncer de útero es el cuarto cáncer más común en las mujeres, y el virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual que juega un papel importante.

Actualmente, si se diagnostica a tiempo es fácilmente tratable y las posibilidades de recuperación son altas.

milenio.com

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