¿Es guerra sucia? No, no en el contexto en que lo está manejando la señora que quiere gobernar Veracruz.

Cuando tu lector, le pides a un funcionario o funcionaria que te explique cómo y en qué utilizó los recursos que le diste para hacer una refinería como la de Dos Bocas, porque esa cosa la pagaste con tus impuestos. O le pides que te diga cómo le hizo para tener una o varias mansiones que no empatan con el sueldo que le pagas, ni le estás jugando chueco, ni le estás haciendo la guerra. Le estás pidiendo transparencia.

Cuando la señora Rocío Nahle dice que hay “una brutal guerra sucia” en su contra, se está tirando al suelo en lugar de aclarar la procedencia de su multimillonaria fortuna  y aclarar también, por qué se gastó más de 20 mil millones de dólares en una refinería que no refina.

Que hay guerra sucia en el proceso electoral, claro que sí; negarlo sería una tontería. Pero pedirle que aclare de dónde salió para la casita de El Dorado y el depa de su marido José Luis Peña Peña en San Pedro Garza García no es guerra sucia; es una exigencia ciudadana que ella debe acatar.

Pero en lugar de acarar, le da por contestar con frases muy sobadas… y más se hunde.

“Ha sido brutal la guerra sucia, pero yo no voy a caer en provocaciones de nadie, ni de terceros ni de patiños ni de nadie. La semana pasada se suscitó un nado sincronizado burdo en medios nacionales, la misma columna que salía en El Excélsior se replicaba en otro medio, era la misma columna, el nado sincronizado”, dijo a una estación de radio.

El 16 de abril Excélsior publicó una nota sobre la casa de El Dorado que Rocío habita desde diciembre del año anterior (en realidad habitaba porque ya sacó todos los muebles) y de las 12 camionetas sobre las que se mueve en sus giras. Diez de las camionetas son pick up y dos son Suburban. Éstas están valuadas en 3 millones 600 mil pesos cada una ya que son blindadas y el nivel de blindaje es cuatro; como el que tenía Obama.

En lo personal lector, no veo en la nota la menor provocación. Acaso la provocadora sea la propia Rocío al moverse sobre una fortuna, cosa que no hizo ni Santa Anna que jamás se movió en un convoy de 12 carruajes. Y menos para visitar pueblos pobres, polvorientos y con hambre, como lo hace ella con grosera ostentación.

La mañana de este jueves estuvieron en el noticiero de Radio Fórmula que conduce Azucena Uresti, Arturo Castagné y el abogado Arturo Nicolás Baltazar, quienes saliendo de ahí fueron a presentar una denuncia penal ante la FGR contra Rocío Nahle y su esposo por los delitos de corrupción, uso ilícito de atribuciones o facultades y enriquecimiento ilícito.

¿Se tirará Rocío nuevamente al suelo y los acusará a los dos y de paso a Azucena de hacerle guerra sucia?

Como bien dijo Azucena, no es pecado ni delito tener propiedades siempre y cuando coincidan con los ingresos del dueño. Y ahí es donde se le está haciendo bolas el engrudo a la señora.

Si Rocío gana la elección, no deberá preocuparse de nada. Pero si pierde… úchale. José Francisco Yunes Zorrilla no es de los que ande amenazando con meter a la cárcel a ladrones y corruptos como lo hicieron otros que retorcieron la ley sólo para satisfacer sus venganzas personales.

Pero si llega a la gubernatura… aguas. Pepe exigirá que la ley se cumpla con quienes pasen por encima de ella.

Reitero, si Rocío y su marido no han violado la ley pueden estar tranquilos. Pero en caso contrario la nativa de Zacatecas tendrá doble chamba: buscarse con urgencia un buen bufete de abogados y seguir cuesta arriba con su campaña, porque tiene rato que la tumbó el caballo de hacienda sobre el que cabalgaba.

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