Con La sociedad de la nieve arrasando en Netflix, está siendo inevitable que vuelva a la conversación Alive (o ¡Viven!), la película de Hollywood que adaptó la tragedia del accidente aéreo de los Andes en 1993 con un plantel de estrellas como Ethan Hawke, Josh Hamilton o John Malkovich. Las comparaciones con la nueva cinta de J.A. Bayona, que se erige como una de las favoritas al Óscar a Mejor Película Extranjera ponen sobre la mesa debates como, por ejemplo, cuál de los dos títulos es de mayor calidad, cuál es más veraz a los sucesos, cuál es más respetuosa o cuál rinde mejor homenaje a las víctimas del accidente.

Sin embargo, al tener nuestra visión tan focalizada en la hegemonía de la meca del cine, pocos se suelen acordar de que antes de La sociedad de la nieve o Alive ya hubo otra película que llevó a nuestras pantallas esta historia. De hecho, fue una producción mexicana estrenada pocos años después de la tragedia y que, en aquella década de los ’70 cuando el cine comercial aún estaba dando sus primeros pasos en las propuestas extremas, despertó un fuerte impacto por el tema de la antropofagia, por cómo abordó que los supervivientes sobrevivieran comiendo la carne de los fallecidos. Aunque en el mal sentido.

Titulada Supervivientes de los Andes, fue realizada en México en 1976 por René Cardona, mítico director de la edad de oro del cine mexicano que transitó todo tipo de géneros con cintas como Santo contra el rey del crimen, La llorona, El enmascarado de plata, La horripilante bestia humana o Duelo en el Dorado y a quien también vimos como actor en clásicos como Allá en el rancho grande. Al igual que La sociedad de la nieve o Alive, este título partió de material literario previo, basándose en el libro Survive escrito en 1973 por Clay Blair Jr. No es que en lo narrativo supusiera una diferencia abismal con lo que hicieron posteriormente estas otras dos películas, aunque en su tratamiento dramático sí tuvo otro enfoque, y uno bastante controvertido que incluso llegó a molestar a los sobrevivientes reales.

Tal vez por un presupuesto ajustado, la película era bastante plana a la hora de trasladar la historia real a la pantalla. Con una duración inferior a la hora y media, apenas tiene espacio para desarrollar a sus personajes. Apuesta en gran medida por una voz en off en pasajes sobre explicativos que están lejos de crear un calado emocional al nivel del que hemos visto en La sociedad de la nieve. Para compensarlo, el film recurre a recursos artificiosos para impactar, como una banda sonora machacona o recrearse en excesos en los pasajes más morbosos del suceso, como en la cuestión de alimentarse de los cuerpos de las víctimas.

Un espectáculo explícito que no valoró sus implicaciones
Viendo el fenómeno que rodea a la nueva adaptación de Netflix, me adentré a descubrir esta versión donde encontré planos excesivamente largos y explícitos de los personajes cortando a los fallecidos, la cámara se recrea en mostrar sus cortes y heridas, los momentos donde los vemos comiendo lucen de muy mal gusto y sientes que no hay tacto al presentar las escenas.

El rechazo que genera es inmenso, porque sientes que están haciendo un espectáculo sangriento de una tragedia real, usando el morbo para impactar cuando todo lo que rodea a esta situación ha supuesto un trauma para muchas personas. Precisamente, uno de los detalles en los que La sociedad de la nieve ha sido muy cuidadosa al abordar los sucesos del accidente.

No creo que sea intencionado, sino fruto de la nula capacidad de generar conflictos dramáticos por falta de recursos. Teniendo en cuenta lo espeluznante que llegó a ser esta historia, es lo único que llama la atención cuando todos los demás elementos del film son excesivamente planos. Además, valorando que en aquella década el cine apenas había dado la bienvenida a las sangrientas y explícitas historias de horror, es entendible la inexperiencia en este aspecto.

Esta fue en parte la razón por la que la crítica de la época, incluidos los grandes medios de entretenimiento estadounidenses, cargaron contra esta adaptación mexicana del accidente. «Sin desarrollo de personajes, solo nieve de plástico y carne real», escribía una reseña del diario The Barb en los ’70. “Han estrenado una película inepta, aburrida y mal doblada al inglés con la esperanza de sacar provecho con avidez del interés que el público pueda tener de ver cómo desuellan gente”, resaltaba el Phoenix Arizona Republic.

El famoso crítico Roger Ebert habló de “una película mexicana hecha de forma sencilla y poco artística”, y aunque destacaba que no le había parecido excesivamente macabra, señalaba que “aborda el canibalismo de forma muy directa” pese a ser “bastante tonta” y presentar una “historia real de un poder muy convincente”.

Los sobrevivientes reales la tragedia tampoco quedaron convencidos con el resultado. No podemos saber qué opinaron todos, pero Gustavo Zerbino, uno de ellos, en una entrevista con el diario El mundo destacó lo mucho que le horrorizó esta cinta. La consideró respetuosa, pero la vio llena de incongruencias que no hacían justicia alguna a la experiencia que ellos vivieron en los Andes.

“La primera película, mexicana, es una versión muy respetuosa, pero malísima. De noche salían a rezar el rosario alrededor del avión a 40 grados bajo cero…”, destacaba. “Si estoy aquí es porque La sociedad de la nieve te mete literalmente en la montaña. Te hace vivir y sentir lo que vivimos y sentimos”, matizaba sobre esta nueva película de Netflix y su diferencia con estas versiones previas.

Por todo ello, se entiende que Supervivientes de los Andes no haya prevalecido en la memoria colectiva y que solo tuviéramos en mente Alive cuando pensábamos en adaptaciones previas de este accidente aéreo que en los ’70 conmocionó a Latinoamérica y al mundo entero. No es que fuera la peor película del mundo, porque es bastante entretenida y amena de ver y además fue un éxito de taquilla en su día, pero tiene tropiezos bastante excesivos que para una historia de este calado son difíciles de pasar por alto. Si quieres descubrirla para complementar el visionado de La sociedad de la nieve, puedes verla en Prime Video o gratis con anuncios a través de Plex o Tubi.

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