Carlos Hugo Loeza Sánchez, productor de café de la localidad de San Pablo Coapan, en Naolinco, apostó por cultivos de sombra y la diversificación de su finca. Actualmente ostenta el segundo lugar en el certamen Cup of Excelente, Taza de Excelencia de México.

El premio se otorga a los mejores productores de café del país, y su producto Caliexca fue uno de los galardonados; por ello ahora las seis toneladas del aromático que produce anualmente son vendidas en la zona y otra parte es exportada a Japón, Singapur, y a tres estados de Estados Unidos, además de China.

“Le estamos dando valor agregado vendiéndolo tostado, molido, en grano y preparado”, señala el productor que cuenta que su labor es herencia de su abuelo y su padre.

Cuenta que si bien ellos nunca participaron en una competencia, al café de su papá siempre le daban un precio más alto en cafeterías de Xalapa. Después llegó la roya que afectó la producción y desde entonces han tratado de seleccionar meticulosamente los cafés.

“Producimos café resistente a esa enfermedad y que tenga un buen rendimiento tanto en grano como en taza. Afortunadamente tenemos una buena mezcla, son tres variedades geisha, marsellesa y bourbon”.

Cuenta que anteriormente la finca se usaba para la producción de aguacate pero como al haber espacio entre árbol y árbol decidieron meter una línea de matas de café pensando en que se iba a beneficiar de la sombra, y eso les ha dado magníficos resultados.

Actualmente cultivan productos como limón persa, guayaba, durazno, zarzamora, jinicuil y mucha variedad de naranja. Eso le ha dado ciertas características a la finca que la destacan sobre el resto.

“Puedo decir que mi finca es única porque gozamos tanto de la biodiversidad. Es una finca autosustentable porque siempre estamos en cosecha, actualmente cosechamos aguacate”.

Admitió que las fincas tradicionales buscan la alta producción pero eso también genera destrucción, por lo que en su finca buscan cuidar el medio ambiente y garantizar el recurso para su sustento.

“Creo que hicimos bien porque nos funciona; nuestro limón se va a Japón y Estados Unidos. El aguacate a Puebla, pero sabedores de que no hay compradores a gran escala en esta sino coyotes y coyotitos, aprovechamos el movimiento de gente para sacar y lo damos barato. Tenemos la fortuna de que lo cosechamos y lo podemos vender y hasta nos damos el lujo de regalar”.

Carlos Hugo comenta que aunque ha intentado que más productores se interesen en el cultivo sombra es difícil pues la mayoría busca que su producción sea alta y en el menor tiempo posible.

“He tratado de introducir a las personas a este mundo de la biodiversidad, pero me cuesta mucho porque no me hacen mucho caso. La planta es cara, nosotros estamos aprendiendo a ser autosuficientes en planta y así ya no tenemos ese gasto de la compra. Trato de motivar a las personas, algunas ya comenzaron a sembrar limón”.

AVC

 

M°1

Conéctate con Formato7:

APUNTES | Claudia y Samuel contra Xóchitl