Todavía no se ha dado una explicación de cómo fue posible, que en tan solo tres minutos, se hayan agotado los 1,200 asientos de la sala del Teatro del Estado Emilio Carballido, este domingo, para la función del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana.

Aunque pudiera parecer increíble, así ocurrió.

A las 10:00 en punto se abrió la pagina para solicitar los boletos para la función del aclamado espectáculo, pero para asombro del público, tan solo duró tres minutos y luego apareció el letrero de “localidades agotadas”.

Vaya ni los boletos para los conciertos de Luis Miguel se agotan en esa forma.

Lo cierto es que la mayoría de las personas que estaban tratando de obtener sus entradas se vieron frustradas por el cierre inmediato de la taquilla virtual.

Vaya ni los familiares de los bailarines del Ballet Folklórico tuvieron la oportunidad de ir a ver el espectáculo.

En anteriores ocasiones, siempre se le entregaban a cada uno, cuando menos dos pases para que pudiera asistir la familia.

Cuando quienes pretendían obtener sus boletos, terminaban de llenar un detallado formulario, en el que se les interrogaba hasta ¿cómo se habían enterado del concierto? En el siguiente paso les salía una leyenda con que las localidades estaban agotadas.

Los comentarios en la página no se hicieron esperar.

Que si eran unos cuantos lugares los que habían puesto a disposición del público.

Que si la mayoría de los boletos eran entregados a funcionarios y autoridades de gobierno para que pudieran garantizar su lugar, aunque luego ni vayan al evento.

Que si se repartieron entre los sindicatos de la Universidad Veracruzana.

Que si deberían de programar otra nueva función con las danzas tradicionales de México, Paraguay, Venezuela, Bolivia, Argentina y Perú.

Que dado el interés del público, se debe de programar nuevas presentaciones.

Pero como diría el Monje Loco: nadie sabe, nadie supo que fue lo que ocurrió.

Al final, la sala se llenó, porque al parecer se formó una fila con el público que no alcanzó boleto y de última hora se permitió la entrada a todos.

Es indiscutible que el ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana es uno de los mayores pilares de la difusión cultural en la Máxima Casa de Estudios, de los pocos grupos artísticos que ya quedan aún.

El incidente del domingo, en que los boletos desaparecieron en minutos, no es mera casualidad.

Por ello debería de hacerse una investigación para determinar como es posible que en tres minutos, se agoten 1,200 lugares.

Si bien es cierto que la demanda y el interés del público es muy grande, no justifica que se agoten las localidades en unos instantes.

Y ni para decir que se trato de acaparar los boletos para una reventa, porque todas las localidades eran gratuitas.

Con ese ocultamiento de los boletos, pareciera que lo que se pretende no es que se pueda apreciar el trabajo de muchos meses atrás, en la preparación del espectáculo, sino todo lo contrario, que no se difunda la cultura, que por cierto, es uno de los propósitos fundamentales de la Máxima Casa de Estudios.

Cuando ocurren estos actos, tenemos que recordar al maestro Miguel Vélez Arceo fundador y creador del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana y tenemos que preguntarnos ¿Cómo reaccionaría el maestro?

Por cierto que ya no se volvió a saber nada de la manifestación de protesta que hace unas semanas hicieron los representantes de grupos artísticos en la explanada de Rectoría.

Será que ya les cumplieron con todas las promesas-acuerdos a que se llegaron en esa ocasión.

Porque precisamente uno de los puntos del pliego presentado a las autoridades de Rectoría es el de aumentar el número de presentaciones, no disminuirlas.

Lo del sabotaje a los boletos del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana el domingo, será parte de esa nueva política de difusión cultural.

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