A los populistas les encanta la pachanga y el culto a la personalidad, pero Eric Cisneros Burgos fue más allá. Hizo de su comparecencia en el Congreso veracruzano una pachanga sin precedente con acarreados que no se cansaron de vitorear y ensalzar al acomplejado funcionario.

¿Y cómo le fue ante los diputados? Bien, bien; como la consigna era mentir al señor le fue muy bien. Y va un botón de muestra.

“Los resultados de cuatro años de trabajo en favor de las y los veracruzanos están a la vista: un estado que vive con orden, estabilidad, paz, justicia, certeza jurídica y ánimo social, porque cuenta con un gobierno comprometido que le sirve con responsabilidad incansablemente a lo largo y ancho de su territorio”.

El cinismo y la falacia hechos discurso.

Desde su perspectiva Veracruz está a todo dar y nadie lo va a sacar de ahí. El problema es que los delincuentes ni lo entienden ni cooperan; el sábado (día de su comparecencia) asesinaron a tres personas, levantaron a una mujer y dos jóvenes desaparecieron.

En la entidad no hay paz, justicia, certeza jurídica y mucho menos ánimo social.

¿Cómo va a estar animada la sociedad si cada día desaparece una mujer en territorio veracruzano? El dato es del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Eric aseguró que el índice de feminicidios ha bajado con la 4T pero eso es otra falacia. Veracruz (también de acuerdo al SESNSP) sigue siendo tercer lugar nacional en feminicidios desde que llegó este gobierno, contra un vergonzoso octavo lugar en tiempos de Yunes Linares y el no menos vergonzoso séptimo lugar en la administración de Javier Duarte.

Pero el asunto no era comprobar y menos convencer, lo importante era mentir.

Cuando la diputada Anilú Ingram le preguntó sobre los 246 feminicidios y las 1,463 mujeres desaparecidas en este gobierno evadió la pregunta, como evadió la mayoría de los cuestionamientos de la legisladora tricolor.

Pero cuando lo interrogó sobre lo que está haciendo este gobierno para poner freno a esos crímenes, Eric vio el cielo abierto y mostró una pancarta más falsa que la honorabilidad de Andrés Manuel donde comparó las cifras de este gobierno con las de gobiernos anteriores.

“Estos eran los índices de violencia feminicida que había en gobiernos pasados y cómo paulatinamente se han reducido porque aquí se busca que quien atente contra una mujer, se le aplique la Ley sin distingos” dijo. Pero volvió a mentir. Veracruz se ha convertido en el paraíso para los feminicidas ya que nueve de cada diez andan sueltos.

Cuando a las 13:35 horas el diputado Paúl Martínez Marie dio por concluida la comparecencia Eric sonrió satisfecho porque venía lo mejor.

Apenas salió del salón de sesiones decenas de acarreados se le abalanzaron para expresarle sus parabienes y tomarse la selfie mientras le colgaban collares de flores, reconocimientos enmarcados y todo mundo lo quería saludar.

En la explanada varias bandas regionales tocaron para él. Hombres y mujeres vestidos con sus trajes típicos y disfraces de fiesta armaron un jolgorio como, reitero, jamás se había visto en el recinto legislativo. Hubo hasta piñatas con la imagen de Cisneros.

De seguro el gobernador le va a jalar las orejas porque violó el artículo 154 del reglamento interno del Poder Legislativo, me comentó alguien y no, al contrario. “Lo hizo bastante bien” dijo Cuitláhuac. Pero eso fue otra falsedad.

La comparecencia fue un rosario de mentiras sobre mentiras; un amasijo de retórica barata aderezada con lugares comunes y frases huecas. La cosa era salir del paso y lo logró el funcionario.

Lo importante, lo sustantivo, era el homenaje popular (que amablemente pagaron varios alcaldes so pena de recibir los embates de su ira) de quienes se reunieron en el Congreso para patentizarle su admiración y agradecimiento.

Y aquello se convirtió en un culto a la personalidad patético por lo denigrante. “Imagínatelo de gobernador; van a faltar bardas y paredes para que lo retraten en los 212 municipios”.

Y el pendenciero, autoritario y falaz Eric Cisneros Burgos se dejó querer, se dejó apapachar, mientras sus achichincles aplaudían complacidos. “¡Bien por nuestro gallo, chingá!”

 

¡Qué valor!

El nuevo titular de la SSP, Cuauhtémoc Zúñiga Bonilla, envió un mensaje a los delincuentes que debe tenerlos muertos de miedo, pero a los veracruzanos los debe tener mucho muy tranquilos y qué bueno porque ya les hacía falta:

“No vamos a hacer ningún tipo de pacto con ningún grupo (de delincuentes) y bajo ese contexto, quien esté fuera de la ley asumirá las consecuencias. Esa es la garantía que ofrecemos a las veracruzanas y veracruzanos. No nos temblará la mano”.

Que recuerde lector, jamás en mi cascabelera existencia había escuchado esas palabras y estoy seguro que ningún mexicano o mexicana había oído algo tan rotundo como inédito.

Qué valor el de don Cuauhtémoc, pero sobre todo, qué original en sus frases. A ver si no se las copian.

bernardogup@nullhotmail.com