La instrucción en Palacio Nacional fue clara: Rocío Nahle será candidata al gobierno de Veracruz, siempre y cuando así lo quiera y el desgaste lógico de su imagen como secretaria no la sobrepase. “Ella lleva mano en el tema, y si decide bajarse, por cualquier circunstancia, tendrá derecho de colocar a alguien”.

Sobre las aspiraciones electorales de Sergio Gutiérrez Luna, Presidente de la Mesa Directiva en San Lázaro, la señal de López Obrador es la misma desde que el sureño mostró ganas por competir: que lo intente, que lo busque, que se muestre, pues a final de cuentas, “se aplicará una encuesta por mero procedimiento”.

AMLO quiere que una mujer gobierne al país en el 2024, y entre más féminas se queden en el poder a través de Morena, más se acercará a su objetivo de pasar a la historia en ese rubro. Veracruz es obsesión para el tabasqueño, e irse a su rancho en Chiapas con Nahle sucediendo a Cuitláhuac García lo dejaría satisfecho.

López Obrador decidió abrir dos rutas hacia el 2024 en el estado: la de Nahle, gozando de “línea preferente”, y la de Gutiérrez Luna, como vía alterna, secundaria, pero no descartable, al menos mientras dure su Presidencia en San Lázaro.

De igual forma, AMLO nunca ha desoído las opciones del alcalde electo de Xalapa rumbo al 2024, y por la lealtad que ha mostrado ante ciertas encomiendas electorales, (por las cuales tuvo que dejar el Senado), continúa en la mente del que habita en Palacio Nacional.

Eso sí, hasta el momento, nadie del actual gabinete de García Jiménez es contemplado para la sucesión.

alejandroaguirre.com.mx

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