El primero en felicitar al Presidente por permitir que Emilio Lozoya se quedara en la cárcel fue Enrique Peña Nieto. Apenas se hizo público el cambio de medida cautelar para el exdirector de Pemex, AMLO recibió una tarjeta informativa donde se le hacía saber, (en cuatro o cinco líneas), que el mexiquense estaba enterado (y gustoso) por lo recién ocurrido.

Y es que tal como lo compartí hace algunas semanas, AMLO cenó muy molesto el día que se exhibió a Lozoya comiendo pato pekinés en el restaurante Hunan. “Se sintió ofendido y burlado”, me dijeron en aquel momento fuentes en Palacio Nacional. “¿Qué pasó con Emilio?”, preguntó el Ejecutivo a la Fiscalía, visiblemente consternado durante esa noche de furia.

“Reconozco su voluntad por permitir el cambio de medida cautelar para Lozoya”, dictaba aquella tarjeta que fue entregada en mano a López Obrador, minutos después de conocerse la resolución. Y es que días antes, derivado del incidente en el Hunan, Peña había advertido que “Emilio era así, que en cualquier momento podría mostrar imprudencias”.

La cercanía entre AMLO y EPN  respecto a las incidencias en el “caso Lozoya” es tanta que, invariablemente, “todo movimiento o avance relevante en la investigación es cruzado o comentado entre ellos, de manera directa o a través de terceros bien conectados”, me afirman fuentes involucradas con ambos personajes.

Y es que aunque no fuera ilegal, a todos ofendió la foto de Lozoya cenando tranquilamente en el Hunan. No sólo AMLO tragó bocado amargo aquella noche, también Peña y Videgaray. El exdirector de Pemex logró lo que muy pocos habían podido hasta ese momento (sin amenazas de por medio): unir a las “primeras planas” del peñismo y el obradorismo en torno a un mismo objetivo.

Posterior a aquella tarjeta informativa que recibió AMLO con las palabras de Peña, acordaron a través de terceros y buscando no posponer, “efectuar una llamada telefónica antes del sábado de la próxima semana, donde se abordaría el tema de Lozoya, y quizá, algunos apuntes sobre los aspirantes a la Presidencia de la República”.

Esta comunicación entre AMLO y Peña respecto al “caso Lozoya” ha sido la única existente posterior al incidente en Roma, donde el expresidente fue grabado saliendo de un hotel por una ciudadana que más tarde publicó dicho video. “Son gajes del oficio, quizá te toque lidiar con algo así en su momento”, comentó EPN al tabasqueño, según fuentes en Palacio Nacional.