En 2017, Didi Taihuttu tenía todo lo que una persona desea para vivir tranquilamente al lado de su esposa y sus tres hijas: una casa grande, un automóvil y una empresa que él mismo se encargó de fundar. Sin embargo, sus pretensiones no eran mantenerse en ese estándar de vida, así que junto a su familia decidió vender todas sus pertenencias e invertirlas en Bitcoin para convertirse en la Familia Bitcoin.

Cuando Taihuttu y sus seres queridos tomaron la determinación de comprar la mayoría de sus Bitcoin, estos aún costaban USD 900 cada unidad. Casi cuatro años después, ellos no tienen cuentas bancarias o posesiones personales como las que tenían antes de cambiar sus vidas. Todos sus ahorros permanecen vinculados a esta criptomoneda, mientras ellos se encargan de disfrutar del dinero viajando por el mundo.

“Entramos en el mundo del bitcoin, porque queríamos cambiar nuestras vidas”, comentó el hombre holandés de 42 años en una reciente entrevista con CNBC, en donde también puntualizó que cuando el precio del Bitcoin colapsó en 2018, él decidió agregar más a su cartera de inversiones.

Y es que siempre ha sido un fiel creyente de que esta criptomoneda estaba preparada para un repunte. Ahora sus pronósticos son más que alentadores: “Creo que en este ciclo alcista, vamos a ver un pico mínimo de USD 100.000. No me sorprendería si llega a USD 200.000 para 2022″.

El precio del Bitcoin llegó a un máximo histórico a inicios de esta semana, cuando cerró cerca de USD 20.000, razón por la cual algunos analistas prevén que continuará avanzando a un ritmo acelerado. En este sentido, Mike Novogratz, director ejecutivo de la firma de inversión Galaxy Digital, consideró para el mismo medio que el repunte apenas está iniciando y el Bitcoin podría llegar a USD 60.000 el siguiente año.

Desde su perspectiva, el momento que vive la criptomoneda no representa un riesgo de que vuelva a colapsar. “No veo que la demanda baje. Creo que nos dirigimos a una crisis de suministro”, dijo. Una de las explicaciones de esto, según expertos en la materia, es que inversores institucionales están adoptando Bitcoin, lo cual le otorga legitimidad y va eliminando el peligro que implica de invertir en ella.

Actualmente, la especulación minorista no es la que le da sustento a la criptomoneda, sino el interés de los grandes actores financieros, los cuales han reformado la imagen del Bitcoin y también han fomentado una escasez de oferta.

“Hay una oferta estrictamente limitada de Bitcoins disponible en el mercado, por lo que cuando todos compran y nadie vende, puede causar una tremenda presión al alza sobre el precio. Lo que es diferente esta vez son los jugadores involucrados”, detalló Mati Greenspan, fundador de la firma de análisis de mercado, Quantum Economics.

En este sentido, analizó Taihuttu, “cuando PayPal comienza a vender Bitcoin a sus 350 millones de usuarios, también necesitan comprar de alguna parte. Habrá una gran crisis de suministro, porque no se extraerán suficientes Bitcoins todos los días para satisfacer las necesidades de las grandes empresas”.

A pesar del ingreso de las grandes empresas a este sector y a los movimientos abruptos a los que es propenso a causa de la volatilidad de las criptomonedas, Didi Taihuttu y su familia han mantenido su inversión en ellas y han donado gran parte de su dinero a obras de caridad.

Sin embargo, la principal manera en que han disfrutado de la decisión que tomaron hace casi cuatro años es viajando por todo el mundo. Incluso, durante una entrevista con Business Insider, dijo que no le temen a la COVID-19, pues “nosotros elegimos que nunca viviremos con miedo, ya que el miedo ata tus sueños”.

Si bien su plan era mantener su estilo de vida hasta el 2020, ante las previsiones de la criptomoneda ha decidido extenderlo un poco más, aunque siempre con la misma filosofía que ha mantenido a lo largo de los años y que comparte en conferencias, videos de YouTube, libros o publicaciones en su blog, en donde siempre finaliza con la frase “aleja el foco del Bitcoin y concéntrate en la vida”.

INFORMACIÓN/INFOBAE