A pesar de que las autoridades sanitarias de México se han sumado a varias iniciativas extranjeras para el desarrollo de una vacuna en contra de la COVID-19, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, aseguró que si se comprueba que no son útiles para evitar la enfermedad, el gobierno tiene la posibilidad de no adquirirlas.

Durante la conferencia de prensa vespertina, el funcionario detalló que hasta el momento se han firmado compromisos de precompra con los laboratorios candidatos para garantizar el acceso temprano, pero destacó que cuentan con un aspecto “no negociable”, el cual se basa en que si los medicamentos no muestran resultados positivos, no serán comprados ni utilizados en territorio nacional.

En este sentido recordó que en México se están llevando a cabo ensayos clínicos de la vacuna de CanSino Biologics y pronto de la farmacéutica Janssen, pero en estos procesos se debe involucrar a un comité de investigación nacional regulado por la Cofepris para efectuar los ajustes necesarios en los protocolos y garantizar su efectividad.

Los comités, detalló, se encargan de vigilar los métodos de investigación de los laboratorios, las medidas de bioseguridad, con el fin de que no haya riesgo de dispersión de agentes infecciosos, así como de la ética en los protocolos de seguimiento de las personas voluntarias.

Cabe recordar que México tiene compromisos de precompra con Covax, mecanismo impulsado por la OMS, por 51 millones de dosis, así como con Pfizer, AstraZeneca y CanSino. Hasta el momento, con Janssen, aunque tienen relaciones, aún no se firma un documento.

Por otra parte, López-Gatell aclaró que la fase de pruebas clínicas de la vacuna no se trata de una convocatoria pública para su aplicación, pues primero se debe analizar si el producto sanitario cuenta con las condiciones adecuadas de calidad, seguridad y eficacia, con base en estándares internacionales.

“No se trata de un programa de vacunación. El propósito es hacer la investigación clínica para determinar si los productos propuestos tienen las condiciones de calidad, seguridad y eficacia y para eso se hace la investigación clínica siguiendo estándares internacionales que han sido aceptados desde hace décadas”, explicó.

Aunado a esto, el subsecretario apuntó que la implementación de esta etapa no se hace “con el propósito de ver quién obtiene la vacuna más rápido. Por favor, nadie se confunda con esa idea de que se trata de encontrar dónde me van a vacunar.”

Resaltó el hecho de que se tratan de estudios comparativos en donde las personas que ingresan voluntariamente tienen que cumplir ciertos requisitos de edad y de condiciones de salud, entre otros aspectos.

“Las personas pueden recibir, o bien el producto experimental o un placebo, agua inyectable estéril, es decir, no es una vía para vacunarse más rápidamente, muy importante tener en mente eso”, resaltó.

Para reclutar a los participantes, López-Gatell explicó que en México cada hospital publica un anuncio local y las personas que habitualmente asisten a este son las que se presentan como voluntarias.

Sin embargo, insistió que no es una “convocatoria pública para que las personas viajen de aquí de la Ciudad de México y se vayan a Chihuahua porque allá están vacunando. Hay que quitarnos esa idea, por favor, hay que tener una idea razonada, con base en conocimiento, con base en lo que se sabe a partir de los procesos de investigación clínica.”

Además, indicó, un criterio de exclusión de este tipo de estudios es haber padecido la enfermedad de coronavirus. Esto se debe a que las personas que presentaron un cuadro provocado por el virus SARS-CoV-2, ya tienen modificada su respuesta inmune.

INFORMACIÓN/INFOBAE