La labor de los cuidadores primarios informales (CPI) –en su mayoría mujeres de pacientes con trastornos mentales severos es invisibilizada por la sociedad, pese a que presentan síntomas del síndrome de Burnout como: estrés, agotamiento físico y psicológico, debido al tiempo que invierten a esta actividad que llega a prolongarse hasta por 11 horas diarias. 

Cindy Mariel Rendón Alejo, egresada de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana (UV), reporta este hecho en una investigación realizada como parte de su trabajo recepcional, con el cual obtuvo el título de licenciada, y confirma que la feminización de los cuidados es común; es decir, se atribuyen roles y labores específicos a cada sexo y, en este caso, se considera que las mujeres son más capaces y deben responsabilizarse del cuidado de los familiares enfermos. 

El estudio fue desarrollado bajo la dirección de Francisco Javier Rosas Santiago, del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP), y de un convenio de colaboración con el Instituto Veracruzano de Salud Mental (IVSM) “Dr. Rafael Velasco Fernández”, de Xalapa. 

La joven egresada resaltó que este tema logró sensibilizarla y concienciarla de la necesidad de implementar programas de apoyo dirigidos a este sector que también presenta muchos padecimientos, debido a la labor extenuante realizada desde hace cinco o hasta 10 años. 

Además, señaló que se centró en él porque no existe información acerca de las consecuencias negativas en la salud de los CPI, especialmente de los pacientes con un trastorno mental grave. La hay, pero de enfermos con demencia o adultos mayores, y casi nada de los de tipo psiquiátrico. 

Cindy Rendón dio a conocer que los CPI son personas que se hacen responsables de la asistencia de estos pacientes y suelen ser, en la mayoría de los casos, familiares y amigos. 

Ellos cuidan al paciente por los lazos sanguíneos y afectivos, no reciben una educación formal para hacerlo ni tampoco una remuneración económica. Sin embargo, su labor es muy importante para la recuperación y bienestar de su familiar. 

Sobre el proceso del trabajo de investigación, comentó que primero se enfocó en el protocolo, mismo que fue evaluado por el Comité de Ética del IVSM. Una vez aceptado, se contactó a los CPI, se les platicó en qué consistía y voluntariamente decidieron participar. 

Finalmente, se logró la participación de alrededor de 100 personas a quienes se les aplicaron diversos instrumentos que medían síntomas del estrés y síndrome de Burnout, adaptados a la vida de un cuidador informal. 

Como parte de los resultados, se comprobó que sobresale el perfil de personas del sexo femenino de más de 49 años; es decir, son las madres o cónyuges las responsables de los cuidados. 

Lo cuidan en el ámbito de lo doméstico y a pesar de que esta labor es importante para la recuperación de la salud del paciente, hace que disminuya la atención formal institucional, es decir, ya no van tanto al hospital porque el cuidado se hace en casa.” 

Lo anterior también representa un ahorro al gasto público; por tanto, reiteró la necesidad de poner en marcha programas de atención psicológica y multidisciplinar en beneficio de los CPI, por las consecuencias negativas en la salud que ellos experimentan. 

Asimismo, destacó que más de la mitad de estas mujeres se hacen cargo de la economía del hogar y, además, dedican 11 horas al cuidado del paciente. 

En cuanto a las estrategias de afrontamiento útiles para hacerle frente a los problemas, se encontró que los CPI que las emplean tienen mayores índices del síndrome de Burnout, el cual se manifiesta después de mantenerse en un estado de estrés prolongado, y provoca cansancio físico y psicológico. Además, llegan a experimentar un estado de despersonalización en relación con los demás. 

Asimismo, este estado hace que puedan llegar a maltratar al paciente, o no brindarle la atención que requiere por el mismo sentimiento de estrés y sobrecarga de trabajo. 

De igual manera, los CPI que tuvieron que abandonar las actividades que realizaban antesincluso su trabajo, presentaron mayores síntomas psicosomáticos y psicosociales relacionados con el estrés, que aquellos que nunca modificaron su estilo de vida. 

Cindy Mariel Rendón dio a conocer que estos resultados fueron entregados al IVSM, y se incluyeron algunas propuestas como la implementación de programas de apoyo. 

En este sentido, se planea impartir un taller orientado hacia la disminución del estrés en los cuidadores que participaron en dicho estudio, y para los que estén interesados en tomarlo. 

Enfatizó que este trabajo le abrió una visión y un paradigma distinto, al darse cuenta de que hay varios grupos de la población que aportan a la salud pública, sin ni siquiera estar conscientes de ello. 

 “Creo que desde el ámbito de la psicología se pueden hacer muchas cosas.” 

Por último, agradeció al IIP por abrir la puerta a los universitarios y la oportunidad de adentrarse a la investigación.

UV/Claudia Peralta

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