Cuando el cáncer infantil se hace presente, los miembros de la familia modifican todo; desde lugar de vivir, comidas, rutinas, convivencias, planes, y el gasto diario, porque solo hay una prioridad: Salvar la vida de la hija o hijo enfermo.

Juan Medina Vera, es originario del municipio de Juan Rodríguez Clara; de estudios, alcanzó a concluir la secundaria, tiene 50 años, y siempre se ha dedicado al campo, poco visitaba la ciudad, hasta septiembre del 2019, cuando llegó la urgencia de internar a su hijo Fabián en un hospital.

Cuando inició la entrevista, Juan Medina aclaró “Quizás me exprese mal, pero quiero dar a conocer el sentir de que no quiero perder a mi hijo, apenas estudié la secundaria, somos personas que no tenemos una gran facilidad de expresión, pero quiero decirlo”.

Su hijo Fabián fue inscrito al sexto grado primaria para el ciclo escolar 2019 – 2020, y asistió el primer mes, hasta que sus encías comenzaron a presentar inflamación al grado de que no podía cerrar la boca, ni comer, ni beber, y fue necesario llevarlo al hospital infantil del puerto de Veracruz donde los médicos diagnosticaron leucemia.

Juan es un hombre de campo, usa sombrero, y a pesar de esto, el sol ha quemado su piel; se muestra fuerte, valiente y optimista al inicio de la platica con él.

“No hay peor lucha que la que no se hace, esto nos obliga a luchar o nuestro hijo se nos muere, pero quiero decirles que nosotros haremos todo lo humanamente posible para que nuestro hijo no muera, no queremos que muera, ni que se muera ningún niño del hospital” afirmó.

Juan y su esposa, siempre vivieron en el municipio del sur de Veracruz, Rodríguez Clara, ahora están en Xalapa, aunque anteriormente también lo hicieron en el puerto de Veracruz.

Ha vendido parte de sus propiedades, y ha solicitado dinero prestado a fin de costear los medicamentos, y los gastos diarios de él, y de la mujer que le dio vida a Fabian, hace 11 años.

También han batallado al igual que otros padres y madres por la falta de medicamentos en los hospitales de la secretaría de Salud y Dirección de Servicios de Veracruz (Sesver), pero cree firmemente que el cáncer infantil que ahora padece su hijo “es un lucha que vamos a ganar”.

“A veces el medicamento es de precio y lo podemos conseguir, pero muchos son caros y no los podemos comprar, porque somos de fuera; (en Xalapa) estamos rentando, medio viviendo, medio comiendo, porque queremos atender a nuestro hijo” afirmó el padre de familia.

De octubre del 2019 a la fecha, Juan ha tenido que conocer gente que jamás imaginó, y aprenderse nombres de medicamentos que son difíciles de pronunciar, de escribir y de comprar: vincristina, ciclofosfamida, metotrexato y carboplatino.

“Gracias a eso mi hijo está con vida, pero está grave, mi hijo venía inflamado de todas partes, sus encías se habían perdido, a él no se le veían sus dientes, no comía, no bebía, nada le caía, estaba malísimo, aquí lo levantamos, pero tenemos escasez de medicamentos” lamentó.

Juan se quiebra e intenta aguantarse las ganas de llorar para demostrar que es fuerte y está en la lucha, pero le gana el dolor de la enfermedad de su hijo.

“Vivimos con el temor de que no viva mañana, ese es un temor que siempre está, un niño debe vivir. Mi esposa y yo, no descansamos, no le voy a negar que alguna vez lloro, yo he llorado como no se imagina por mi hijo, son 11 años de mi hijito, iba cursando el sexto año de primaria, sus estudios pararon, aunque a él sus compañeros le mandan por internet la tarea, pero él no puede ir a la escuela” afirmó.

Finalmente, el hombre del campo confió en que las autoridades de los gobiernos federal y estatal solucionarán el problema de la escasez de medicamentos contra el cáncer y sabe que él con el apoyo de los doctores, su familia y de “Dios”, podrá salvarle la vida a su Fabian, y se lo podrá llevar a su casa.

“Necesitamos que el niño se recupere, que haga su vida normal, porque él es un niño, mientras tanto imagínese como se la está pasando. A veces nada más lloramos, tenemos que salir de ahí, a veces no hay ni un solo medicamento, a veces son cuatro días que no se le puede hacer la quimioterapia, siempre falta un medicamento y a dónde vamos si esta enfermedad es progresiva” lamentó.

AVC/Verónica Huerta

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