En esta parte final de la conversación, Ania Paz habla de sus concepciones musicales, de sus proyectos y de sus experiencias en Xalapa.

La propia voz

A mí nunca me gustaron las definiciones, las categorías, y por eso es complicada mi manera de pensar, porque choca totalmente con la industria musical. En en la industria musical está todo categorizado, por ejemplo, si quieres concursar en el Grammy y tanto por ciento de tu disco no tiene ese estilo, no califica para la categoría, o por ejemplo, cuando entrabas a una tienda de CDs —y ahora es igual en el sistema digital—, todo estaba clasificado por categorías: salsa, merengue, música afroperuana. Yo tengo una anécdota: cuando fui a ese festival que te conté de California, yo tenía una mánager allá y ella me contó que me cambiaron siete veces de categoría porque no sabían en cuál ponerme, me pusieron en word music, en latin jazz, no sé cuál otra (risas). Aunque eso parece un problema, no me preocupa porque me gusta ese nivel de libertad en que uno no está limitado porque tiene que hacer las cosas de tal forma, y a veces la gente ya espera ciertas cosas también, por ejemplo, ahora que estoy en Perú ya no hago tanto latin jazz caribeño, lo hago un poco porque me encanta pero hago otro tipo de jazz con otras influencias y a veces la gente empieza a decir yo quiero más latin jazz, porque ya me empiezan a caracterizar de una forma, ya esperan algo de mí.
Yo siempre estoy buscando nuevos sonidos, nuevos ritmos, nuevas ideas; siempre estoy transformándome o, por lo menos, tratando de hacerlo, entonces yo diría que es difícil caracterizar mi música.
Toda la música es un legado que heredamos de nuestros ancestros, de nuestras culturas, de lo que estudiamos, también es una herencia lo que escuchamos en un CD. Nadie vive sin influencias, es imposible, aunque tú salgas de tu casa y no escuches música, algo vas a escuchar en la calle. A mí, definitivamente me ha influenciado mucho la música académica, especialmente siempre me gustaron las disonancias, me gusta Prokofiev que usa muchas disonancias y a veces es muy percutivo en el piano, pero también me gustan los románticos: Chopin, Liszt. También me gusta Brahms. Me gusta el impresionismo, que tiene mucha relación con el jazz: Debussy, Ravel. Me gusta Bach, con toda su complejidad —mientras más complejo, más me gusta (risas)—. La verdad, me gustan muchos compositores clásicos y también el jazz, lógicamente, sobre todo porque me ha influenciado en el uso de la armonía, que es un poco diferente.
La libertad que da la improvisación, ya lo caracteriza como jazz, pero hasta en la improvisación yo no quiero sonar a otra persona y a eso invito a todos los músicos, a que cada quien suene a sí mismo. A veces hay la costumbre de imitar solos, está bien para aprender pero, tarde o temprano, uno tiene que ir soltando y buscar dentro de uno.
La música latinoamericana también me ha influenciado bastante porque me encanta, especialmente, la riqueza rítmica que tenemos. Siempre trato de escuchar música de diferentes lugares, música exótica, y he tenido la oportunidad de tocar tango, flamenco, otras cosas. Se me ha dado y de todo trato de nutrirme, entonces tengo un poquito de todo eso, pero yo diría que estoy bastante marcada por la parte académica en la composición, por el jazz en la armonía y la improvisación, y por la parte latina en los ritmos.

Proyectos

A mí me encanta componer, siempre siento que tengo poco tiempo, que quisiera componer más, pero como dicto clases en dos universidades es difícil, entonces, cuando hay unas vacaciones me pongo a componer bastante. Para las vacaciones que vienen tengo asignada una composición que me ha pedido un músico de Washington. También estoy colaborando con una amiga que escribe canciones católicas, le estoy haciendo los arreglos y la producción para un disco. Esos son trabajos que hago con mucho cariño porque a todo lo que hago le pongo bastante cariño, pero en cuanto mis proyectos propios, me gusta mucho también escribir, como te decía, para formatos grandes: orquestas sinfónicas, big bands; quiero seguir con eso. Además del trío, también quisiera seguir probando otros formatos, hace poco tocamos en quinteto y me gustó bastante. Y hay muchas otras cosas más que hago, por ejemplo, he escrito un libro de armonía y quisiera publicarlo. También estoy haciendo un doctorado, en línea, de armonía modal y atonal, en la Universidad Tito Puente de Puebla, para mi tesis quiero profundizar bastante sobre la armonía, que es lo que más me gusta.
Doy clases en dos universidades, en la Pontificia Universidad Católica del Perú —que es la institución que estuve representando en el festival— enseño armonía, arreglos, ensemble de jazz, y dirijo el elenco de jazz Pucp. En la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas dicto composición, ensemble de jazz e improvisación.
El año pasado conocí en Xalapa a Estefanía Romero y me pidió que escribiera artículos sobre el jazz en el Perú para su blog, Bop Spots, ya he escrito algunos y los ha estado publicando. En la revista encontrArte Musical de Argentina también me los están publicando. Quisiera tener la oportunidad de acercar más a las culturas, sobre todo latinoamericanas, y hace un tiempo que venimos tocando en Chile y en Argentina, y hemos estado hablando con diferentes instituciones sobre maneras de unirnos, de crear una red, me gustaría trabajar más en que pudiéramos acercar a las instituciones y a los músicos. Tengo bastantes proyectos de este tipo en mi mente que quiero llevar a cabo, entonces, en eso estoy también, trabajando para que el jazz nos una a todos a través de este lenguaje universal.

Noche que huele a jazzmín

Noche de luna en Xalapa,
noche que huele a jazmín
Juan S. Garrido

El Festival Internacional JazzUV fue maravilloso, en primer lugar, me encanta que, a pesar de que parece que hubo dificultades, lo hayan logrado sacar adelante, eso tiene mucho mérito, me parece que enfrentaron las adversidades, se lo propusieron y lo lograron en grande, ya nada más eso, para mí, tiene bastante mérito y valor, significa que el Centro de Estudios de Jazz JazzUV está comprometido con la difusión y la educación en el jazz, así que mis respetos, realmente, por haber tenido la iniciativa, la firmeza y la perseverancia para llevarlo a cabo.
Por otro lado, nosotros tuvimos una experiencia maravillosa desde muchos puntos de vista, en primer lugar, el festival fue un punto de encuentro entre artistas de diversos países, diversas ciudades, culturas y tradiciones. Desde sus inicios, el jazz siempre ha sido abierto a las diversas manifestaciones culturales, ha sido integrador, inclusivo y este festival no solo no fue la excepción, sino que fue especialmente dedicado la multiculturalidad, entonces, el hecho de que haya habido representantes de tantos países fue sumamente importante para nosotros los artistas. Fue, también, un punto de encuentro en el que pudimos conocernos, compartir ideas, compartir nuevas tendencias creativas; eso fue maravilloso.
También tuvimos la oportunidad de compartir con los estudiantes del Centro de Estudios de Jazz de la Universidad Veracruzana. El año pasado, cuando participé en el Primer Congreso de Educación en el Jazz de América Latina, me sucedió lo mismo, tuve la oportunidad de conocer estudiantes y me pareció maravilloso que vienen de diferentes lugares de México para encontrarse en este punto tan mágico que es Xalapa. Xalapa es una ciudad llena de jazz y aquí, estos jóvenes que aspiran a ser jazzistas están profundizando en un estilo tan complejo como es el jazz, se están formando en un estilo que les va a dar las herramientas para hacer lo que quieran el día de mañana.
Realmente, el ambiente que se respira en Xalapa es muy especial, existe este amor por el jazz por todos lados, eso se le suma al festival dado que es JazzUV el que organiza todo y esta comunidad está presente en todos los momentos. Yo tuve la oportunidad de dictar una clase maestra, de abrir una jam session y de tocar un concierto, y de compartir en otros lugares también, entonces, realmente tuve la oportunidad de estar muy de cerca de ellos, inclusive fui a varias jam sessions y vi cómo ellos participan con tanto entusiasmo y se involucran en el jazz de una manera tan comprometida, tan seria. También mis respetos para esta comunidad que rodea todo lo que sucede y es parte activa del festival.
Yo creo que todos los artistas nos hemos sentido con una paz increíble en un ambiente lleno de creatividad, lleno de musicalidad y me encanta la idea de haber sido parte de esta manifestación en la que tanto jóvenes como artistas de todas las generaciones y maestros han sido parte de este maravilloso encuentro.
Creo que hay algo muy mágico en Xalapa, que tiene una comunidad muy especial, imagínate que se quedan en las jam sessions hasta las siete de la mañana, yo creo que es muy valioso ese nivel de entrega, de pasión.
Es muy importante lo que está sucediendo en Xalapa a nivel del futuro del jazz en América Latina; como ya lo dije antes, creo que tanto este Festival como el Congreso como las iniciativas de JazzUV, están teniendo un valor histórico muy importante y un impacto muy grande en el futuro de la difusión, de la educación, de la investigación y de todo lo que tenga que ver con el jazz en América Latina.
También tuvimos la oportunidad de grabar y filmar algunos temas nuevos y de interactuar con Adal Pérez, el saxofonista. Grabamos con él y lo invitamos a participar en el festival, y me encantó la oportunidad de hacer algo interactivo entre las dos culturas —en realidad, tres culturas porque nuestro bajista es chileno—, fue muy simbólico para mí. Yo había preparado un tema nuevo de jazz andino y la posibilidad de que él, siendo mexicano, pudiera ejecutarlo y que pudiera integrar su creatividad y sus expresiones jazzísticas, fue maravillosa.
Nosotros habíamos preparado un tema mexicano y nos aprovechamos un poquito de la métrica ternaria para unificarlo con el festejo peruano, pero tenemos un bajista chileno y le metió su toque de cueca, y salió una mezcla latina un poco especial (risas), y el hecho de que Adal se haya acercado a nuestro festejo y en un momento en los ensayos hasta se haya puesto a zapatear, para mí fue muy significativo porque implicó un acercamiento de nuestras culturas latinas a través del idioma universal del jazz.
El año pasado dicté una clase maestra de armonía moderna, a mí me encanta dar esa clase porque considero que la armonía es un pilar, una columna para todas las disciplinas lógico-creativas como son la composición, el arreglo, la improvisación. Para este año me pidieron que hiciera la clase más interactiva, más práctica y que me enfocara en el piano, en la improvisación y que incluyera los estilos. Encontré un tema que me pareció interesante, que es la independencia, porque abarca todo lo que me estaban pidiendo: nuevos recursos para el piano, nuevos recursos para la improvisación y la integración de los diversos estilos que he tenido la oportunidad de conocer por mis diferentes viajes y experiencias culturales. Me encantó cómo se desenvolvió esta clase maestra, cómo fue interactiva, cómo todos participaron, primero desde el público y después, subiéndose al escenario, eso fue fantástico.
Y la otra experiencia fue la jam session que abrí en Cauz el miércoles. Yo pensé que iba a ser algo simple, pero me sorprendí muchísimo cuando llegué y me encontré que la librería estaba llena, había gente abajo, arriba, por todos lados. Me encantó ese entusiasmo, como te decía hace un rato, ver esta comunidad tan activa, tan proactiva, que se interesa por el jazz, que asiste a los conciertos con tanto entusiasmo, fue muy lindo porque fue mucho más simbólico de lo que pensé. Había preparado algunos temas con los estudiantes, lo cual fue bien bonito porque, como yo soy docente, me encanta esta experiencia de compartir música entre diferentes generaciones y retroalimentarse mutuamente
Fue un gran festival, realmente felicito a JazzUV y a la Universidad Veracruzana por emprender esta iniciativa y por haber logrado sacarla adelante.

PRIMERA PARTE: Déjome que me cuentes, limeña.
SEGUNDA PARTE: La flor de la candela.
VER TAMBIÉN: Ania Paz, la voz actual de América Latina | Noveno Festival Internacional JazzUV / V

 

 

Concierto con Ania Paz Trío | 9º Festival Internacional JazzUV

#EnVivo 🎹 | Esta noche disfrutamos los estilos afrolatinos de Ania Paz con Franco Alcázar – Drummer y Eduardo Peña, en Teatro del Estado "Gral. Ignacio de la Llave" – IVEC.Gracias a Ibermúsicas, PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU Especialidad de Música PUCP y al Ministerio de Cultura del Perú. 🇵🇪 ¡Bienvenidos al #JazzSinFronteras!

Posted by Festival Internacional JazzUV on Thursday, October 24, 2019

 

 

 

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