La mañana de este jueves la diputada Cinthya Lobato Calderón, presentó su renuncia al PAN y logró lo que nunca imaginó; que sus ahora excompañeros prorrumpieran en aplausos ante esta decisión. Como dato curioso el más aplaudidor fue el legislador Sergio Hernández, al que Cinthya le dijo de todo hace un año.

La fiesta habría seguido de no ser porque también renunció el diputado Sebastián Reyes Arellano, dilecto y probo legislador recordado por encadenarse a la tribuna y por los gritos que pegó en una sesión cuando le robaron su celular.

Como se recordará, este sujeto salió del anonimato gracias a que se sacó la diputación en una tómbola que organizó Morena.

Apenas estuvo unos días como legislador de ese partido antes de brincar al PAN donde se convirtió en uno de los más apasionados defensores del gobernador Yunes Linares.

Pero su idilio con los blanquiazules terminó cuando quedó fuera de las listas para ser diputado federal y amenazó con irse. Su problema es que no tenía dónde, ya que no quiso (o más bien no pudo) regresar a Morena y en el PRI nunca lo vieron con buenos ojos. “Para bandidos y corruptos, con los que tenemos nos basta” le habrían dicho.

Pero este jueves renunció al PAN para irse como diputado independiente y metió en un brete al partido.

En estos días está el estira y afloja entre el PAN y la oposición para alcanzar consensos que permitan designar al Fiscal Anticorrupción y 12 magistrados. Morena y el gobernador electo, Cuitláhuac García, se oponen terminantemente a que esta Legislatura los designe, pues arguyen que el nuevo Fiscal será nombrado por el gobernador con el único propósito de cubrirle las espaldas.

Por su parte, el gobernador Yunes Linares vía los diputados panistas, está exigiendo que se nombre cuando antes al Fiscal y a los magistrados, precisamente para que le cubran las espaldas. Y en esas andan el PAN y el PRD que no han logrado reunir los 34 votos que se requieren para hacer efectivos los nombramientos.

Si la renuncia de Cinthya provocó la alegría panista, la de Sebastián los acalambró, ya que perdieron la mayoría en el Congreso, pues de 21 diputados (más sus aliados del PRD), se quedaron de golpe y porrazo con 19.

Esto lo aprovechó Morena para exigir la presidencia de la Junta de Coordinación Política; Sergio Hernández contestó que no y agregó que el Congreso local “no se doblegaría” ante las exigencias de Cuitláhuac y Morena.

Y en esas estaban cuando ocurrió el milagro.

En lo que se considera el regreso a una curul más rápido en la historia de los congresos del mundo, Sebastián Reyes dijo que no hicieran caso a su renuncia presentada dos horas antes y retornó al PAN.

Y para que la dicha fuera más completa, la diputada perredista Dulce María García López se sumó al blanquiazul con lo que este partido recuperó la mayoría en el Congreso.

Con lo anterior cobra fuerza la denuncia de Morena en el sentido de que el PAN y Yunes Linares están ofreciendo 5 millones de pesos a aquellos diputados que voten a favor de los 12 magistrados y un Fiscal Anticorrupción a modo (del gobernador).

Aunque Yunes lo niega ¿será cierto esto? ¿Le habrán papaloteado en su cara 5 millones de pesos al bueno de Sebastián o regresó al redil nomás por buena onda que es?

Quien resulte Fiscal Anticorrupción forzosamente deberá investigar el señalamiento de Morena; forzosa y necesariamente.

Por su parte, Yunes Linares debe entender que la fidelidad no existe en política, y que si hoy nombra un Fiscal Anticorrupción a modo no es para que éste se lo agradezca eternamente. Si el día de mañana le voltea la espalda e incluso lo persigue, nadie se lo echará en cara simplemente porque así es la condición humana. Amén de que el tipo estará haciendo su chamba.

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