Durante el proceso electoral del 2016, Javier Duarte ordenó que la ex panista Alba Leonila Méndez fuera candidata del Partido del Trabajo a la gubernatura de Veracruz, con la idea de que cada voto para ella fuera un voto menos para Miguel Ángel Yunes Linares.

De acuerdo con los planes del gordo, si la elección era cerrada los votos de Alba Leonila incidirían a favor del candidato del PRI.

Pero la elección no fue cerrada. Y a pesar de que la dos veces alcaldesa de Atzalan y dos veces diputada federal hizo su chamba, los 49 mil 567 votos que obtuvo no le sirvieron de nada a Héctor Yunes Landa, que quedó en segundo lugar con 928 mil 249 sufragios. Esto es, 126 mil 484 votos debajo de Yunes Linares que ganó la gubernatura con 1 millón 54 mil 733 sufragios.

Para las elecciones de este año la historia se está repitiendo. El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares disfrazó a Miriam Judith González Sheridan de candidata del Partido Nueva Alianza y le ordenó tundir con todo al candidato de Morena, Cuitláhuac García, con la esperanza de restarle votos y seguirle pavimentando el camino a su hijo rumbo a la gubernatura.

La ex morenista está cumpliendo la orden al pie de la letra. Por lo pronto y durante el primer debate entre los cuatro candidatos, se dedicó a exhibir a quien hasta hace unas semanas era su compañero de partido.

Pero el plan de Yunes Linares tiene un error garrafal. No es Cuitláhuac el rival a vencer; el rival se llama Pepe Yunes Zorrilla y el gobernador lo está pasando por alto.

Por meses Yunes Linares ha estado en la creencia de que Pepe es un candidato derrotado de antemano por el efecto Duarte y la mala fama del PRI. Pero ese efecto le ha hecho los mandados al peroteño que además, ha defendido la honradez de los militantes de su partido al asegurar que no todos son como Duarte y su banda, lo cual es verdad.

Este viernes a José Yunes le pasó más o menos lo que le sucedió a Diego Fernández de Cevallos en 1994 cuando contendió por la presidencia de la República. El panista llegó en tercer lugar al encuentro con sus adversarios Ernesto Zedillo y Cuauhtémoc Cárdenas y salió de ahí con una ventaja muy amplia.

La diferencia es que Pepe no tuvo que apabullar a sus rivales con denostaciones (como lo hizo Fernández de Cevallos en su momento), porque sus rivales se infamaron entre ellos.

July Sheridan le pegó a Cuitláhuac; Cuitláhuac le arreó al hijo del gobernador y éste le reviró a Cuitláhuac, pero ninguno de los tres se ocupó del peroteño que aprovechó la coyuntura para exponer con holgura su plan de gobierno.

Quien haya visto el debate debió darse cuenta que las propuestas serias y apegadas a la realidad estuvieron a cargo del nativo de Perote.

Pepe fue el único que no fantaseo con su proyecto de trabajo, por el contrario, dijo qué hará, cómo lo hará y de dónde obtendrá los recursos para hacerlo; mientras sus contrincantes privilegiaban el pleito de verdulería a las propuestas.

Si a nivel nacional la táctica de atacar a Ricardo Anaya ha beneficiado a Andrés Manuel López Obrador, a nivel estatal la táctica de ataque de los jefes de campaña de Cuitláhuac García (Andrés Manuel López Obrador) y de Miguel Ángel Yunes Márquez (su papá el gobernador) está beneficiando al candidato del PRI José Yunes Zorrilla.

Hace unos días el tabasqueño dijo que los veracruzanos serán en hazmerreir de México si eligen como gobernador a Miguel Ángel Yunes Márquez, porque estarían avalando una monarquía.

Su intención era mover el voto de los indecisos a favor de su muchacho Cuitláhuac, pero ese voto se está moviendo a favor de Pepe Yunes, sobre todo, después del primer debate.

El crecimiento del peroteño ha tomado a sus adversarios por sorpresa, pero particularmente a Miguel Ángel Yunes Linares porque simplemente no lo imaginó. Siempre creyó que el enemigo a vencer era Cuitláhuac y hacia él enfilo sus baterías mediante July Sheridan.

Pero el tiro le está saliendo por la culata porque Cuitláhuac se está desinflando solo.

Para el segundo debate tendrá que recomponer sus baterías y ordenarle a July que le dispare a Yunes Zorrilla.

El problema son las municiones.

Para tundir a un candidato como Cuitláhuac García le siguen sobrando argumentos. Pero ¿cómo detendrá la carrera hacia arriba de Pepe Yunes? De qué va a señalar July al adversario priista; ¿acaso lo va a acusar de ser honesto y trabajador?

Esas son preguntas para las que Miguel Ángel Yunes Linares busca con desesperación una respuesta. Y es que no tarda en darse un cruce en las preferencias electorales entre el peroteño y su candidato. Y en ese cruce lo más seguro es que Pepe siga ascendiendo y su vástago se vaya para abajo.

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