Por Octavio Fitch. Del Grupo Salinas.

En mi opinión, el PRI debe enfrentar el enojo social de la misma forma que a una esposa cuando está muy enojada y está corriendo al marido de la casa. Ella no quiere escuchar nada, y en la discusión le reclama todos sus errores, grandes o pequeños, reales o imaginarios, de hace diez años y de ayer. Toda clase de objetos vuelan a la cabeza del marido.

Ante esa explosión, no funcionan las explicaciones, razonamientos, reclamos, debates ni promesas. Ante eso, las palabras mágicas, las primeras y las únicas que deben salir de una boca, son:

¡Tenes razón!

Y entonces dejan de volar objetos.

Ya después vienen los siguientes pasos: explicar la propia posición, encontrar coincidencias, ¡decir palabras bonitas!, proponer algo en concreto, y finalmente dejar que lo piense.

  1. ¡Tienes razón! Esas son las primeras palabras y las únicas que pueden apagar subitamente el reclamo de alguien furibundo. Si no se mencionan, el enojo no se apaga, al contrario, se incrementa. Y eso ha pasado. Por principio, Meade debe reconocer que los seguidores de AMLO y Anaya, así como ellos mismos, tienen razón en algunas cosas.

 

  1. Yo también tengo razón. Después de conceder la razón, la otra parte ya está más dispuesta a escuchar. ¡El PRI y el actual gobierno también han tenido aciertos! Y muchos. Concretamente, varios logros económicos y las reformas, que son benéficas y deben continuar. Explicar lo positivo sin atacar.

 

  1. Todos somos buenas personas. Ya vamos equilibrando la discusión. Es cierto que todos los partidos nos hemos equivocado. Pero también es cierto que todos hemos tenido aciertos. Y no sólo los partidos, también los empresarios, trabajadores, periodistas, medios de comunicación, maestros, soldados, críticos y líderes sociales… todos los sectores tenemos muchos méritos y todos hemos contribuido a mejorar al país. Aquí nadie vale más que otro: todos somos importantes.

 

  1. ¡Hablar con el corazón!. ¡Somos gran país! Tenemos problemas graves, sí, pero para resolverlos, lo primero es tener optimismo. Volver a confiar unos en otros. Unidad nacional. ¡Queremos acabar con la inseguridad, con la corrupción, crear más riqueza para todos! Debemos estar unidos frente al extranjero. Recuperar el orgullo nacional. ¡Viva México!

 

  1. La propuesta concreta. Un gabinete con los mejores hombres y mujeres de todos los partidos, en caso de ganar. Y mencionar nombres desde ahora, esa es la clave. ¿Beltrones, Cordero, Nuño, Videgaray, Mancera, Margarita, Rios Piter, Moreno Valle, Kumamoto, Torruco, Moctezuma, Castañeda, Clouthier, Barbosa, Monreal, Sánchez Cordero? Aquellos con quienes Meade se lleve bien, pero indispensable que sean figuras de peso y de todos los partidos. Y ser generoso al mencionar méritos de cada uno.

 

  1. El objetivo. Por supuesto que los invitados de oposición no aceptarán. Pero ese no es el objetivo. Meade no espera respuesta, ya volverá a invitarlos, si gana la elección. El objetivo inmediato es sorprender a la gente y al círculo rojo, con una propuesta disruptiva y demostrar la voluntad incluyente de Meade, genuina. Ganará muchas simpatías. La discusión se centrará en analizar esta posibilidad insólita, y dominará la conversación en todos los medios, mesas de análisis y las redes sociales. El foco de atención regresa.

 

  1. Madruguete. Anaya está creando la expectativa de que Meade debe declinar en su favor, porque efectivamente va en tercer lugar. Sólo si Meade se adelanta a proponer un gabinete pluripartidista, le arrebatará a Anaya esa jugada, y comenzará a concretar esa posibilidad hacia su lado.

 

  1. Impecable. Es indispensable que esta invitación incluya a Morena, por ser genuina, pero también para que la opinión pública no pueda calificarla como una alianza contra ellos. La propuesta de Meade no es un frente anti nadie, sino uno superior, a favor de Mexico, que incluye a todos, incluso a Morena, en caso de ganar la elección. (Sin embargo, por lo pronto… sí sería el principio de un frente anti… Y ya los volverá a invitar a ellos, si gana la elección).

 

  1. Campaña y publicidad Para que esta estrategia funcione, la intención debe ser radical. Olvidar las críticas a los demás candidatos, hacerles puros reconocimientos genuinos, en los aspectos que procedan. El PRI debe abandonar la campaña de miedo, y lanzar una de esperanza, unidad y amor a México. Y los simpatizantes del PRI, tomar el mismo discurso.

 

  1. Dejar que México lo piense. Meade es un hombre honesto, pacífico, tolerante, incluyente y respetuoso. Siempre lo ha demostrado. No es un orador profesional, ni Santa Claus. Lo que Meade ofrece es una propuesta de colaboración nacional genuina, ambiciosa e inédita. ¿Será posible tanta belleza, un gobierno de verdadera unidad nacional, inédito en nuestra historia? La respuesta depende de la gente, con su voto. México tiene la última palabra.

 

  1. Dos manos. Un boxeador exitoso utiliza las dos manos para pelear – no sólamente una. Por supuesto, que la campaña crítica contra los demás candidatos debe continuar, incluso intensificarse. Pero por debajo del agua, mediante otros medios, otras personas, filtraciones y redes sociales – no desde el Meade y el PRI directamente. Dos discursos diametralmente opuestos: eso es boxear con las dos manos.

 

  1. La sorpresa. Desde que ya se sienten finalistas, Anaya y AMLO comenzaron a despedazarse. La tarea sucia ya la están haciendo ellos, no es necesario que Meade se involucre.

 

De aquí en adelante, conforme se acerque la elección, los ánimos se caldearán más, la gente se cansará más de los ataques, se incrementarán el nerviosismo y la incertidumbre económica. El tipo de cambio comenzará a moverse, anticipándose al conflicto.

Y entonces… surgirá Meade. Todos somos importantes. El representrá la figura conciliadora que propone paz, optimismo, unidad, colaboración, respeto para todos y un gabinete incluyente.

En ese momento, sorpresivamente, ¿la mayoría comprenderá, que Meade es la mejor alternativa?

¿Es políticamente factible? Creo sinceramente sí, si se cumplen tres condiciones. 1. Que Meade sea Meade. 2. Que la campaña refleje completamente su discurso y estilo. 3. Que el actual equipo compacto  comprenda que puede participar de un gabinete plural, en vez de la posibilidad de verse desplazado. Y en vista de las actuales circunstancias, me parece que estarían dispuestos a considerarlo. Ojalá que esta idea llegue a Meade, al presidente Peña Nieto y a todos quienes están tomando decisiones.