Por contribuir a la difusión de la cultura y abrir los ojos de muchos ciudadanos hacia la defensa de causas sociales fundamentales, luego de 30 años de transmisión ininterrumpida el programa “La Revista” de Carlos Romano Allen se ha consolidado como una plataforma importante para que la ciudad se comunique, afirmó el presidente municipal Hipólito Rodríguez Herrero, durante la Sesión Solemne de Cabildo en la que entregó al actor y comunicador un reconocimiento como “Ciudadano Distinguido”.

Expuso que Xalapa sigue brillando como una ciudad donde el arte amplía horizontes a muchas personas, y la radio y el teatro –por ejemplo– son una suerte de equipamiento colectivo: un espacio público que permite constituir una comunidad, porque forma tejido social y el ecosistema (todos nosotros) adquiere vida, se expande hacia nuevos modos de articular a todos los miembros de una sociedad.

En el mensaje de agradecimiento, Carlos Romano describió su impresión inicial de Xalapa –hace 45 años– como “amor a primera vista”, recordó el encuentro con el teatro y la radio universitaria, y su paso por la Coordinación de Arte y Cultura del Ayuntamiento, que le permitió crear el festival “Mictlán”, que se ha mantenido durante más de una década.

“En suma, ‘La Revista’ y ahora este reconocimiento, son consecuencia del gran amor y cariño que le tengo a Xalapa y a su gente”, manifestó.

La regidora Consuelo Ocampo Cano, presidenta de la comisión edilicia de Educación, Recreación, Cultura, Actos Cívicos y Fomento Deportivo, dijo que el programa de Carlos Romano es un emblema de la radio xalapeña y referente nacional por su longevidad, cobertura, labor social y ejemplo de la solidaridad que puede generarse con los sectores desatendidos por los medios comerciales.

“La Revista” es una apuesta informativa y de entretenimiento a partir del diálogo, la lectura y análisis de temas políticos, sociales, económicos, científicos y culturales que forman opinión: “Siempre ha tenido un lugar la mirada sensible del arte, y éste ha cumplido la función social de atender las necesidades informativas de los sectores que no han encontrado eco en los productos comerciales que responden a las exigencias del mercado”, dijo.

Judith Guadalupe Páez Paniagua presentó la trayectoria cultural y semblanza de Carlos Romano, a quien catalogó como un hombre sencillo, franco y sensible, con marcada pasión por la difusión cultural.

Recordó que a “La Revista”, le antecedió “La Revista Campesina”, un programa surgido a principios de los 80, mediante el que Carlos Romano conseguía llegar a una audiencia preocupada por lo que ocurría con su siembra, su ganado.

La gente llamaba a la estación para preguntarle si el chipi-chipi por fin terminaría o cómo combatir tal o cual plaga, mientras en el Teatro «La Caja» se estrenaban obras como “Los Ángeles terribles” o “Todas queremos ser reinas”, entre muchas otras en las que intervenía como actor.

“Esos años de pasión por la cultura, el arte y la comunicación forjaron el carácter del productor y conductor de radio que todos conocemos. Muchos nos preguntamos de dónde viene la facilidad con que Carlos Romano se comunica con sus audiencias desde hace 30 años. La verdad es que ‘La Revista’, más que un programa, es un estilo de comunicación”.

Destacó que en 1988, luego de años de transmitir desde el Teatro del Estado, Radio Universidad abrió las puertas de su casa, en Clavijero 24, para emprender una nueva etapa. El 3 de marzo, Carlos Romano salió “al aire” con “La Revista”. La historia, el arte, los libros y la música ocuparon el tiempo de las transmisiones diarias. La política se fue infiltrando por interés de la gente; periódicos, revistas, una montaña de libros y el primer disco del Combo Ninguno fue nutriendo al programa.

La gente se apropió del proyecto de Carlos Romano. “Un día alguien solicitó Las Mañanitas y se hicieron escuchar; otro, una niña pidió un cuento, alguien más un tema de Cri-Cri, mientras los papás esperaban escuchar qué más decían Sergio Ramírez, Julio Scherer, Guillermo Sheridan; qué pasaba en Chiapas, qué interpretaría la Sinfónica”.

Por “La Revista” ha desfilado un sinnúmero de libros que la gente busca después en bibliotecas y librerías; esa misma gente logró convencer al equipo del programa que el gusto por ciertos autores no distinguía entre niños y adultos, de manera que lo mismo escuchaba La insoportable levedad de ser, de Kundera; El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, que El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder, El viejo y el mar, de Hemingway, expuso.

Sin duda, el espacio para las obras literarias que vale la pena difundir, siempre ha resultado insuficiente para Carlos Romano, dijo. Sin embargo, también se ha dado tiempo para dialogar con sus colaboradores y audiencia acerca del cine, teatro, historia, política, economía, los medios y el futbol.