Si ayer hablé genéricamente de la importancia cultural y emocional de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) –que en esta ocasión, está dedicada a Francia, a Miguel de Cervantes y a los Diálogos por la Paz- y me referí a la clase de los eventos y a la calidad de quienes han sido objeto de homenajes y reconocimientos en este espacio, hoy tengo alguna numeralia interesante con respecto a este importante acontecimiento cultural, que también le debemos a la Universidad Veracruzana.

Veamos: participan en la Feria más de 500 casas editoriales que ofrecen a buenos precios cerca de 25 mil títulos diferentes, con libros de casi todas las materias que abarca el conocimiento humano.

Es obvio que la mayor parte se la llevan las obras literarias, pero hay también manuales para todas las necesidades, libros de texto, resultados de investigaciones, publicaciones infantiles y una amplia gama de temáticas

Obvio, la mayoría de las empresas son mexicanas, pero también hay españolas, argentinas, gringas, y de algunos otros países de Europa y América.

En 2014, según me informa la Dirección General de Comunicación Universitaria que tan bien dirige el doctor Raciel Martínez, las ventas de libros llegaron al millón y medio de pesos. El año pasado mejoraron las cosas y casi se duplicó la venta, con 2 millones 800 mil pesos, y por eso se espera que este año haya una cifra cercana a los 4 millones, con todo y crisis económica encima.

Eso habla de que la gente y los jóvenes, sobre todo, están ávidos del conocimiento que proveen los libros.

También hay homenajes, entrega de premios y reconocimientos durante la Feria, y destacan los que recibieron Jean Meyer, las Patronas de Amatlán y el Obispo de Saltillo, Raúl Vera López, así como el Premio de Novela Sergio Galindo, el de Poesía José Emilio Pacheco y el de Ensayo Carlos Fuentes.

Durante los diez días que dura, la FILU ofrece más de 250 eventos artísticos y/o culturales y/o académicos y/o de divulgación científica. Y hay para todos los gustos, todas las edades y todos los niveles educativos, con preponderancia de la educación superior.

Hace un año, la Feria tuvo 30 mil visitantes, y seguramente la cifra será mayor en esta ocasión, porque la gente se está acostumbrando a la nueva sede del Complejo Deportivo Omega, al cual alumnos de arquitectura de la UV le solucionaron el problema del calor que se sufría por la falta de ventilación adecuada.

Aún hay tiempo para darse una vuelta por la FILU 2016, y es toda una grata experiencia porque hay la oportunidad de conocer personalmente a escritores, de adquirir libros a bajo costo, de disfrutar con los grupos artísticos de la UV y hasta de hacer ejercicio saludable, porque en el recorrido por los pasillos se pueden consumir varios kilómetros, entre una y otra vuelta.

Allá nos esperan. No faltemos.

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