Es más de lo que parece en la primera impresión, porque el candidato de Morena a la gubernatura de dos años enseña de inmediato su formación académica y la tradición de lucha social y política en la que se formó desde el seno familiar.

Este lunes 14 nos reunimos con él en una reunión privada los periodistas del Grupo de los Diez (que para regocijo de los supersticiosos por esta ocasión llegamos al número de 13 asistentes) y como era de esperarse, lo bombardeamos a preguntas apenas nos sentamos a la mesa.

Todos los asistentes al convivio estuvimos de acuerdo en la necesidad de respetar los lineamientos que marca la normatividad del OPLE, en estos días en que ningún candidato a Gobernador puede hacer proselitismo en favor de su causa -lo que se llama el silencio electoral, que terminará, bendito sea Dios, hasta el 2 de abril- y en ese sentido convinimos en que ninguno haría alguna incitación a votar por este candidato de la izquierda.

Por eso quienes decidimos escribir sobre él lo haremos sobre la base de la descripción personal y tratando de rescatar sus ideas sobre el gobierno que necesita Veracruz en estos momentos y para los próximos dos años.

Para empezar, Cuitláhuac se muestra confiado en repetir el triunfo que lo llevó a la diputación por Xalapa, aunque está seguro de que en esta ocasión no contará con el enorme hándicap a favor que representó para su causa la pésima candidata que había puesto el PRI, la, la ex alcaldesa Elízabeth Morales, a quien nadie quería por sus poses de soberbia.

De su campaña actual, “Quick” (como lo bautizó el ingenioso compañero Salvador Muñoz) nos cuenta que ha ido construyendo la parte que faltaba de la estructura de su partido y prácticamente ya tiene comités de apoyo en todos los municipios veracruzanos, con lo que están a punto de garantizar -según sus cuentas- que el día de la elección podrán tener representantes en todas las casillas, para que cuiden los votos que se emitan a favor del partido lopezobradorista.

Y sí, Cuitláhuac reconoce que la figura de Andrés Manuel es el emblema sobre el que descansará su campaña, y han acordado con él que lo acompañará cuando menos en cien lugares veracruzanos durante los meses de abril y mayo.

(De Arturo López Obrador, el hermano incómodo del caudillo que apoya al PRI, dice que no le preocupa, que siempre ha hecho lo mismo, que por ejemplo hace unos años apoyó en Tlaxcala a los priistas a cambo de ciertas prebendas, y que en realidad no representa nada dentro de Morena; que sólo quiere aprovechar el apellido y el parentesco).

El candidato de Morena nos explica que se opone a las campañas de lodo, de descrédito, de señalamientos o insultos a sus oponentes. Él trae propuestas sobre cómo gobernaría Veracruz, sobre cómo podría empezar a sacar a nuestro estado del atolladero…

Pero se las reserva por el momento. Primero, porque el silencio electoral lo recomienda, y segundo, porque si adelanta sus proyectos, de inmediato se los copian los otros candidatos y los toman como de ellos, como asegura que ya ha pasado en dos ocasiones cuando menos.

Ahí está Cuitláhuac García, quien sigue avanzando poco a poco en las encuestas, y ya se empieza a notar apenas terminadas las precampañas.

Ya veremos a los otros.

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