Pasado el proceso electoral, ganados quienes ganaron y perdidos quienes perdieron, queda como consecuencia la victoria del priismo veracruzano, que le dará una veintena de diputados afines al gobernador Javier Duarte de Ochoa y una renovada presencia en el concierto nacional y ante el Presidente de la República.

Fortalecido así, el mandatario veracruzano se dispone a terminar de acomodar las fichas del tablero con el que jugará los próximos 17 meses, últimos de su sexenio, en los que transcurrirá el proceso de selección del candidato a la gubernatura de su partido, quien de acuerdo con las cifras será el que más probabilidades tenga de obtener el triunfo en la elección de 2016.

Y en este tablero, un escaque importante es el sector campesino, agrupado alrededor de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Veracruz, que en los últimos dos años se ha visto envuelta en conflictos y luchas internas, a partir de que Bertha Hernández dejara formalmente un liderazgo que, hablando en plata, no trabajó con la consistencia que llegó a tener en años anteriores.

En el rejuego de las pasiones, varios lidercillos quisieron ver una oportunidad en la Liga acéfala y lucharon por conquistar el puesto, pensando que éste les daría el poder y la presencia necesarias para controlar al agrarismo veracruzano.

La verdad, fueron puros tigres de papel que sólo alcanzaron a protagonizar tomas agresivas y desalojos violentos en torno al vetusto edificio que es sede de la organización, a un lado del mercado Alcalde y García de Xalapa.

A tal grado llegaron las cosas, que tuvieron que intervenir para poner orden el propio Gobernador de Veracruz y el flamante dirigente nacional cenecista, el senador nayarita Manuel Cota Jiménez.

La cena de negros se disolvió con el nombramiento de un delegado especial de parte de la CNC, Tomás Gloria Requena, a quien se le encomendó que se pusiera al frente de manera temporal y que después del proceso electoral de diputados federales lanzara la convocatoria para que se eligiera al mejor veracruzano como dirigente del agrarismo estatal.

Gloria Requena, como delegado especial, se ha venido apoyando en Jesús Edilberto Martínez, que es el coordinador político de la Liga, nombrado también por la CNC, y juntos han hecho una mancuerna que logró llevar a buen puerto al que era buque proceloso debido a los enfrentamientos internos.

Ahora lo que sigue es que los delegados terminen de cumplir bien su encomienda, y que echen a andar un proceso democrático que permita elegir entre los liderazgos agrarios estatales a quien deberá conducir la histórica Liga.

¿Que quién es el conveniente, el más adecuado, el mejor visto, el más leal y el que es garantía de unidad en torno al primer agrarista de Veracruz?

No hay que buscarle mucho, porque los rijosos que se peleaban la posición quedaron descartados por sus propias y violentas acciones.

Persiste pues en el horizonte cercano la figura de un honesto líder campesino, con profundas raíces indígenas y cenecista de corazón.

Su nombre: Fernando Hernández Flores.

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