Contra lo que al parecer anhelaban ciertos críticos perennes hacia todo lo que huela a gobierno instituido, el próximo viernes a las 7 de la noche el Estadio Pirata Fuente del Puerto de Veracruz estará repleto y mostrará la mejor de sus caras. En ese marco, se hará la que se augura fastuosa inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, contenida por un espectáculo que ofrecerá un repaso de nuestra inmensa cultura estatal, y como cerrojazo la participación de Yuri y Ricky Martin.

Ya se nota en las ciudades que serán sede y en las carreteras hacia esos destinos la presencia de los jóvenes deportistas de toda la región central de nuestro continente, que viajan en convoyes debidamente resguardados para prevenir accidentes o incidentes que pudieran quitarle alguna brillantez a nuestros Juegos.

En las próximas semanas, tendremos entre nosotros a los más granados atletas de la región, con representantes de potencias deportivas como Cuba, Venezuela, Jamaica, República Dominicana, Colombia y México.

Serán días de intenso trabajo para los organizadores locales y para las autoridades deportivas, que deben garantizar competencias justas y bien llevadas, pero también el orden en los estadios, los accesos y las ciudades; la atención de calidad a los miles de visitantes que dejarán una derrama económica considerable (un verdadero maná para la economía estatal), y que se manifieste sin desvíos la alegría propia de nuestra gente, que nos hace ser los mejores anfitriones del mundo.

Hay que decirlo, porque eso sucede: persiste un sector de la población -mínimo aunque ruidoso- que está manifestando su enojo –sobre todo en ese paraíso del anonimato que son las redes- debido a que se celebran estos Juegos, y más iracundia muestran ante la posibilidad real de que esta justa deportiva sea exitosa y benéfica para Veracruz.

En verdad quieren que le vaya mal al Gobierno, y no les importa que le vaya mal a los veracruzanos, con tal de saciar su rabia extrañamente inaudita que los lleva a criticar cualquier acción que realicen los responsables de la función pública: que si hacen esto, mal; que si hacen lo contrario, también mal.

La crítica cumple un papel fundamental para el desarrollo de los pueblos y para que haya gobiernos en constante mejora. Deben los funcionarios tomar en cuenta y acatar lo que se señala con fundamento en contra de su accionar, cuando no se apega a la legalidad, a la lógica o a la justicia. Los medios de comunicación masiva cumplen así una función crucial, que permite acotar los excesos del ejercicio del poder.

En contraparte, el periodismo crítico debe ajustarse al señalamiento objetivo, a la acusación fundamentada, a la buena intención de aportar propuestas y proponer mejoras.

Criticar es señalar, no insultar. Criticar es revelar, no inventar. Criticar es construir, no destruir.

Llegaron inevitablemente los Juegos. La fiesta del deporte esta instaurada entre nosotros. Dejemos que rieguen su esencia bienhechora.

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