Como varios, Rolando Alarcón, actual baterista de Orbis Tertius, armó sus primeras baterías con botes.
Como varios, comenzó en el rock, transitó por varios géneros y, finalmente, llegó al jazz.
Como muchos, reconoce los escenarios callejeros como la mejor escuela de jazz.

Me veras tocar / por la ciudad de la lluvia

Nací en Xalapa y empecé a tocar por ahí de los años 87, 88, cuando estaba en la Secundaria Técnica número 3. Empecé a armar mis batacas con latas de Choco Milk que le robaba a mi jefa. En esa época estaba de moda el Rock en tu Idioma, y era lo que más nos llegaba a la chaviza.
Empecé haciendo dúos o tríos con amigos del salón y poco a poco se fue haciendo más sólido el asunto; formamos un cuarteto, después se hizo quinteto y nos empezamos a presentar en las semanas del estudiante de la secundaria.

Escuela Secundaria Técnica número 3
Escuela Secundaria Técnica número 3

Ya por ahí del 90, cuando tenía 14 años, empezamos a tocar en los video-bares que había en la ciudad. El grupo se llamaba Insólida Ficción, tocábamos covers de rock.
En Ávila Camacho había un lugar que tenía, en la planta alta, un antro para chavos que se llamaba La Cumbre; en medio estaba La Barranquilla, que era un restaurant, y abajo La Barranquilla, que era un bar más formal; nosotros comenzamos sonando en La Cumbre los jueves, después nos fuimos metiendo los viernes y acabamos tocando ahí toda la semana. Por esas misma fechas tocamos en un lugar más arriba, también en Ávila Camacho, que se llamaba Noi; después nos fuimos a la Octava Estación, allá por CAXA, donde alternábamos con los Parámetros. Llegamos a tocar en La Mulada, el Chipi Chipi, el B42 y en la mayoría de los bares de esa época.
También tocábamos en las facultades de la UV, cuando se hacían las famosas “quemas”. Tocábamos en una, llegaban los de la facultad de enfrente o de al lado, les gustaba el relajo, y nos invitaban a la suya. Tocábamos en casi todas las facultades, le llamábamos el Tour Universitario.
Ese grupo duró aproximadamente tres años, fue con el que más tiempo toqué. Se deshizo por ahí del 92 porque ya cada quien quería cosas diferentes.

Something in the Way

Pearl Jam
Pearl Jam

Todos esos grupos de finales de los 80 y principios de los 90, tocaban covers de rock, pero entre el 92 o 93 y el 98 empezó a haber un auge cada vez mayor de grupos de rock original, porque llegó la moda del rock grunge de Seattle; grupos como Pearl Jam, Soundgarden y todas estas bandas que hasta la fecha siguen tocando. A mí me fascinaba todo ese estilo y empecé a tocar con una banda que se llamaba La Morena; ya era música original. También toqué con los Amorfos y con Mandala, estuve aproximadamente tres años con este tipo de bandas.
Con la Morena grabamos un disco en el DF, el productor fue Francisco Barrios “El Mastuerzo”. Los noventa fue una época buena para el rock en el país, estaban los Caifanes, Fobia y toda esa gente, pero las plazas estaban, como siempre, más que ocupadas; llevamos ese disco a la Culebra, que era el departamentito de rock de BMG Ariola; teníamos esperanzas porque nuestro productor había sido Paco y el ingeniero de grabación Marc Rodamilans, un catalán muy famoso y reconocido en el DF, pero pues no funcionó, y el disco no llegó a editarse.
Después vio la luz de manera local, como parte de un acoplado de tres grupos: Mandala, Amorfos y La Morena. Ese acoplado se llamó La Semilla, y anduvo rolando aquí en la ciudad y en parte del estado.

Después de tanto rockear / ¿qué quieres encontrar?

Por el 98 el rock empezó a cambiar mucho; los bajistas y los bateristas empezaron a tener más presencia, y los guitarristas ya no fueron los lead man, ya no había tanto virtuosismo en la guitarra.

Adolfo Álvarez
Adolfo Álvarez

Antes del heavy metal, los que manejaban el asunto eran el vocalista y el guitarrista, cuando cambió me empezó a llamar mucho la atención porque el estilo era muy diferente y los sonidos en la bataca cambiaron muchísimo, ya se escuchaban otras cosas. Entonces empecé a escuchar otros géneros. Empecé a seguir a Adolfo Álvarez, que tenía el Jazz entre Tres; yo lo conocí en la Quinta de los Berros, pero también tocaba en La Tasca, El Tapanco, La Casona del Beaterio y un montón de lugares.
Me le presenté y le pedí clases, te estoy hablando del 98, yo ya estaba con un pie afuera del rock, ya me había chocado, ya habían sido muchas decepciones y desilusiones. Quería hacer cosas y nunca se lograba nada, y pues eso te va como fastidiando. Nunca hubo mucha lana, afortunadamente, porque si hubiera habido a lo mejor ahí me quedo, como les pasa a muchos.

Javier Cabrera
Javier Cabrera

Después conocí a Javi (Javier Cabrera), ahora mi compañero de grupo. Empecé a tomar clases con Adolfo y nos empezamos a hacer amigos; o sea, la relación era maestro-alumno, pero por circunstancias de amores y cosas así (risas), nos empezamos a acarnalar. Él andaba con sus decepciones y yo también andaba medio cabizbajo, y eso nos unió muchísimo.
Yo lo iba a ver tocar e iba a su casa, y más que clases, eran charlas y chorcha, y más que decirme “mueve las manos así y los pies así”, me ponía a escuchar, y escuchar, y escuchar música, y a escuchar las formas.
Me prestaba tres, cuatro, cinco discos, yo me los llevaba (en esa época todavía no había memorias USB), los quemaba y se los regresaba. Me di cuenta que no sabía nada. Cuando no escuchas jazz, como cualquier cosa, todo es ajeno. Poco a poco fui identificando el lenguaje y le decía:
-Ah, mira, este standard tiene esta forma, y así y asá.
-Ándale, ya le vas entendiendo… perfecto.
Platicábamos mucho y jalábamos mucho; hasta la fecha quiero mucho a Adolfo, es mi amigo y mi maestro de siempre.

Ya lo pasado, pasado, / no me interesa

Fac. de Música UVMe empecé a clavar en el jazz; mi última experiencia en el rock fue con los Amorfos, pero cuando salió un chance para irse al DF, a instalarse y probar suerte yo dije, “¿saben qué?, creo que ya di lo que tenía que dar, y ya fue, voy a probar otro camino”
Eso fue en el 99, me olvidé del rock y entré a la Facultad de Música; estuve ahí como tres días y no aguanté (risas); yo, la verdad, nunca he sido bueno para la escuela, mi onda es más de otro rollo. Estuve un ratito ahí, menos de un año, dedicado a lectura y el solfeo. Prácticamente todos los percusionistas entramos al conservatorio para aprender a leer, ese es el coco.
(CONTINUARÁ)

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