Prefacio.

Y el gobernador se sigue equivocando. No entiende que en política, las palabras viajan en boomerang: de momento lo liberan de responsabilidad, pero más pronto que tarde su discurso se le revierte. *** Pudo ser falso -o no- el presunto “levantón” a un funcionario del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Yunes Linares asegura que fue un invento y que la supuesta víctima “se la pasó en bares en compañía de una mujer”. *** Lo cierto es que ningún medio de comunicación, ningún periodista, se inventó el hecho. La información salió del propio Palacio Municipal y el mismísimo alcalde sugirió que se trataba de “un mensaje” para su gobierno. *** Se equivoca Miguel Ángel Yunes Linares cuando culpa al Diario del Istmo porque –asegura él- fue el que difundió el “falso delito”, pero nada dice de otro medio de la misma localidad, El Liberal, propiedad del Presidente del Tribunal Superior de Justicia Edel Álvarez Peña (su aliado) que también divulgó el hecho, como lo hicieron todos los medios de la región, muchos del estado y otros tantos del país, lo mismo que las redes sociales. *** Se equivoca cuando convierte al mensajero en protagonista y lo ubica en una situación de riesgo, lo que ha provocado ya la muerte de cuatro comunicadores durante su gestión, en un promedio mucho mayor al que alcanzó Javier Duarte. *** Se equivoca el gobernador cuando asume que los veracruzanos son “ingenuos” y se tragan su discurso bravucón, ese en el que repite hasta el hartazgo que “él si da la cara”, que “él no niega los hechos como sus antecesores”. Da la cara, sí, pero para mentir con un desparpajo sólo equiparable al de Fidel Herrera. *** Por eso se odian, por lo tanto que se parecen.

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Como lo prometió en campaña, Miguel Ángel Yunes Linares ha logrado colocar a Veracruz en los primeros planos a nivel nacional.

Ya nos ubicamos entre las entidades que más homicidios registran; estamos en segundo lugar en casos de feminicidios; somos el primero estado en robo de ganado, y ocupamos el primer sitio en casos de SIDA.

El informe denominado Incidencia Delictiva del Fuero Común 2017 del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) detalla que en ese año en Veracruz se presentaron 663 denuncias por robo de ganado, lo que representó un aumento del 24.2% respecto al número de casos denunciados en el 2016.

En segundo lugar se ubicó el estado de Tabasco, que reportó 642 denuncias de robo de ganado en 2017.

El mismo organismo dio a conocer que en 2017 Veracruz ocupó el segundo lugar por el número de secuestros, con 172, sólo un caso menos que el Estado de México, y el quinto sitio en lo que se refiere a homicidios, con 2 mil 385, sólo debajo de Guanajuato, Estado de México, Guerrero y Baja California.

Por si esto fuera poco, la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar) denunció que Veracruz ocupa el primer lugar a nivel nacional en el robo de autotanques, con 167 casos registrados el año pasado, el 39% de todos los hechos ocurridos en el país, muy por encima del segundo lugar, Michoacán que apenas alcanzó el 13%, o Puebla, tercero con el 9%.

Pero además, en el sector Salud también han hecho su trabajo.

El Boletín del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, con fecha de corte al 30 de diciembre de 2017, que publica la Secretaría de Salud, dio a conocer que el año que recién concluyó, el estado de Veracruz registró 421 nuevos casos de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), cifra superior en 57.7 por ciento a la de 2016 y la más alta del país.

Y somos primeros en obesidad infantil, segundo lugar en robo a ferrocarriles, estamos entre los primeros cinco por el número de tomas clandestinas en los ductos de Pemex y en tercer lugar en casos de homicidios por homofobia.

El gobernador nos ha pedido a los periodistas que “hablemos de lo bueno” que tiene Veracruz, pero al menos lo que yo he notado es que, si nosotros los comunicadores no hablamos de lo malo, nadie más lo hará.

Y es importante hablar de lo malo, para exigirle al gobierno que lo corrija.

En este mismo espacio se consignaron las palabras de Miguel Ángel Yunes Linares, quien anunció –como respuesta al aumento de la violencia en Xalapa- que elementos de la Policía Militar se incorporarían a la vigilancia de la capital del estado.

Y aquí mismo lo advertimos: “Lo que Miguel Ángel Yunes Linares no informó es que este ramo del Ejército Mexicano ya había entrado a ‘operar’ en otros dos municipios de Veracruz -en Córdoba y Coatzacoalcos- sitios en los que no ha disminuido ni medio punto porcentual la incidencia delictiva”.

La madrugada del sábado la realidad volvió a abofetear a nuestras autoridades.

Un par de sujetos llegaron al centro nocturno llamado “La Cantinita de la Bartola, en Xalapa y disparó contra varias personas que se ubicaban en la entrada del lugar. El saldo fue de dos muertos (un músico y un elemento de seguridad) y cuatro heridos.

El todavía secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marie, salió a explicar la mecánica del atentado y a ofrecer un millón de pesos para quien informe sobre el paradero de los dos sicarios, quienes fueron registrados por las cámaras de vigilancia del bar.

Lo que no explicó el funcionario fue cuántos ciudadanos se han hecho merecedores de las recompensas que ofrece el gobierno estatal (no pedimos sus nombres, tampoco somos tan “ingenuos”) y en qué casos ha servido para dar con los presuntos responsables.

El dato serviría no sólo para corroborarla eficacia del método, sino para conocer el destino de los fondos públicos, exigencia elemental en todo gobierno.

Echarles la culpa a los gobiernos municipales no es la mejor salida. Es como si el gobierno federal hiciera responsables a las administraciones estatales de la violencia en sus límites territoriales.

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Epílogo.

Se entiende la designación de Juan Nicolás Callejas Roldán para la primera fórmula del PRI al Senado. Era necesario garantizar la participación del magisterio a favor del tricolor, en momentos en los que Andrés Manuel López Obrador hace acuerdos con la maestra Elba Esther Gordillo. *** La nominación de Maru Pinete sólo se explica como un fenómeno de “descarte”. Algo vieron Anilú Ingram, Elizabeth Morales y hasta Sonia Sánchez, para al final decidir no apuntarse. Las tres presumían de contar con los apoyos necesarios para respaldar su registro. Al final algo las hizo cambiar de opinión. *** Y mientras en Xalapa se definían las candidaturas del PRI a las diputaciones federales y al Senado, su precandidato a la gubernatura, Pepe Yunes, no bajaba el ritmo. Este domingo estuvo en Juan Rodríguez Clara donde dialogó con la militancia. Ofreció dar su mejor esfuerzo para ayudar a las mujeres. “Las mujeres quieren vivir sin violencia dentro y fuera de sus casas, y no ser discriminadas, ni laboral ni socialmente. Exigen las mismas oportunidades, y un gobierno tiene que generar esas condiciones pensando en el sentir de quien mueve comunidades, municipios y estados, que es la naturaleza firme y comprometida de las mujeres”, dijo.

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