No parece que vaya a frenarse la operación de las compañías mineras en Veracruz y la preocupación latente de grupos ecologistas y campesinos sobre la indetenible exploración –y posterior explotación– de yacimientos de oro y plata en los municipios de Actopan y Alto Lucero parece tener una base firme, a la luz de la permisividad mostrada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la falta de señales en contrario que provengan del Gobierno del Estado.

Apenas a principios de agosto, dos meses después de la solicitud presentada por la Minera Caballo Blanco (que forma parte de Candelaria Mining Corp), la Semarnat dio un permiso de seis meses para realizar actividades de exploración minera en el lugar conocido como el Socavón La Paila, en Alto Lucero.

Según la solicitud aprobada por la delegación de la dependencia, “el proyecto tiene como objetivo obtener información acertada sobre las características del cuerpo mineralizado, conocer la extensión, volúmenes, leyes y hacer pruebas de minado y metalúrgicas que lleven a resultados concretos que den la pauta para obtener el proceso metalúrgico óptimo”.

La preocupación ha llegado al sector académico. Científicos de la Universidad Veracruzana (UV), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que forman parte del Consejo Estatal Forestal, se pronunciaron este lunes en contra del cambio en el uso del suelo que implica el proyecto minero en La Paila.

Tras reunirse en instalaciones de la UV en Xalapa, manifestaron en un comunicado emitido por la Casa de Estudios que este proyecto “compromete la biodiversidad, deteriora la calidad del agua y erosiona los suelos”, al actuar sobre una superficie de 265 hectáreas que serían desmontadas. Y alertan de un grave riesgo: la zona es área de ciclones y en caso de presentarse uno de éstos, los lixiviados químicos que se usan en el procesamiento del oro escaparían y contaminarían a la región.

El proyecto de minería a cielo abierto, que ha encontrado el rechazo de los pobladores de la región pues afectaría su entorno productivo y de vida, parece que ha logrado salvar los frenos que se han impuesto, incluso con el rechazo de la anterior administración estatal, y parece estar cosechando los frutos legales de una perseverancia del tamaño de la riqueza que descansa bajo una vegetación que ha logrado sobrevivir en suelos escarpados y sometidos a los vendavales que ahí golpean.

Aunque no ha habido una investigación a fondo, como no la hay para descubrir a los causantes de la enorme ola delictiva que sufre Veracruz (los máximos esfuerzos de la Fiscalía están centrados en la persecución de los adversarios políticos del Gobernador), el 17 de agosto del año pasado fueron asesinados por un grupo criminal  ocho pobladores de los municipios de Actopan y Alto Lucero que, coincidentemente, habían manifestado un rol activo contra la operación de las mineras.

Como en otras entidades donde imponen, con el apoyo del gobierno federal, sus proyectos, en Veracruz parece que la estrategia se está repitiendo para minar (nunca tan adecuado el verbo) mediante la violencia criminal la oposición de la población, sin que nadie haga algo.

Sólo graves riesgos para Veracruz

La empresa canadiense Candelaria Mining Corp no cejará en su intento de explotar un rico yacimiento de minerales preciosos como el descubierto en Veracruz. Aunque dejará ningún beneficio de otra índole, ni en el ámbito fiscal ni en el de la generación de empleos, para la entidad, en cambio representará un grave deterioro medioambiental, difícil de aliviar.

Según una investigación periodística de Flavia Morales para la agencia AVC, el proyecto minero La Paila para explotación de minería a cielo abierto en Alto Lucero, contempla la explotación de al menos 521 mil onzas de oro y 2 mil 170 de plata,  un total de 52 mil 910 toneladas de minerales  que se extraerán de los cerros.

“Las exploraciones del proyecto iniciaron desde el 2010, y aunque fueron frenadas en 2012, estas continuaron explorando en el cerro de La Paila ubicado frente a la central nucleoeléctrica Laguna Verde a unos 3.08 kilómetros. Para extraer el material se utilizarán explosivos para dinamitar el cerro y cianuro combinado con agua para extraer el mineral de las rocas”.

Y no es el único sitio. El reportaje publicado el 26 de agosto pasado en el portal Formato Siete señala que aunque solo pidió permiso para La Paila, la empresa revela que hay otros cuatro proyectos viables con altas concentraciones de mineral: Autopista (Highway North), Las Cuevas, Bandera Norte y Bandera Sur. Además de otros dos: La Cruz y  Red Valley donde hay indicios de mineral.

En su página en internet señala que estos proyectos le permitirán ampliarse nueve kilómetros al sur de La Paila en lo que  denominan la zona de la autopista: “La Compañía identificó estos objetivos como de alta prioridad siguiendo un programa de muestreo detallado basado en los resultados de la geoquímica extensiva y estudios geofísicos”, y revela a los inversionistas que se están preparando los permisos de exploración para un programa de perforación de 7 mil 500 metros de estos puntos.

En efecto, en una nota publicada en el portal Proveedores de Minería se señala que la solicitud de la empresa Minera, de la cual es propietaria la canadiense “Candelaria Mining Corp”, que en mayo pasado compró a su coterránea Timmins Gold Corp todos los derechos de la mina Caballo Blanco, “tiene por objeto continuar con las actividades de exploración minera en Alto Lucero, Veracruz.

“En los primeros días de mayo pasado, la canadiense “Candelaria Mining Corp” anunció en su website que con sus perforaciones, “se han descubierto dos grandes áreas de mineralización de oro epitermal dentro de la actual propiedad conocida como la Zona Norte (incluye La Paila) y la Zona de Carreteras”.

“Ambas son prominentes perspectivas de oro epitermal de alta sulfuración que ocurren dentro de extensas áreas de alteración de arcilla y sílice”, añadió la minera en su página web.

“En su reporte técnico, “Candelaria Mining Corp”, explica sobre su hallazgo en la mina Caballo Blanco, del municipio de Alto Lucero, Veracruz, que “El oro es muy fino y se produce dentro de una alteración de sílice vuggy y breccia de una roca huésped andesita original, en los niveles superiores del sistema epitermal circundante. La mineralización rica en oro alargada y silicificada en La Paila probablemente se formó a partir de un fluido que sube a lo largo de una estructura de falla de tendencia norte muy por encima de una «fuente de calor» intrusiva más profunda”.

¿Qué ha dicho Yunes Linares sobre este riesgo?

Como en todas las ocasiones en que no sabe del tema o no quiere hablar de él porque tiene otro en su agenda, el 21 agosto pasado el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares evadió responder si su Gobierno vetará las actividades mineras a cielo abierto en el estado, tal como exigieron activistas e investigadores del tema.

A pesar de que el proyecto minero Caballo Blanco, en Alto Lucero, ya solicitó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el permiso de explotación de oro y cobre en más de 300 hectáreas en el Cerro de La Paila en ese municipio, el mandatario no quiso pronunciarse sobre el tema.

En esa ocasión, mostrando su carácter autoritario, recomendó a los periodistas “ponerse a leer” y hablar de las acciones positivas de su Gobierno y no centrarse en otro tipo de cuestiones. Como si realmente tuviera cosas positivas de qué alegrarse durante sus primeros 10 meses de gobierno.

Más de un mes después, el 25 de septiembre, respondió que su gobierno convocaría a investigadores y académicos expertos en temas ambientales, para dar una opinión formal sobre la explotación de minería a cielo abierto en Alto Lucero, que ha solicitado la minera Caballo Blanco.

Una semana antes, los integrantes de LAVIDA le habían entregado un documento en el que se le pide se pronuncie sobre los proyectos de exploración y posiblemente de explotación de la minera denominada «La Paila» y «El Cobre» desarrollados en los municipios de Alto Lucero y Actopan por las empresas transnacionales Candelaria Mining y Almaden Minerals, que dañarán el medio ambiente.

Sus declaraciones, como en muchas otras ocasiones, fueron para salir al paso de la presión de los medios de comunicación, porque hasta el momento no ha movido un dedo en este sentido, si bien ya encontró respuesta en la Universidad Veracruzana, donde un grupo de científicos le ha puesto sobre aviso.

 

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