Y se hicieron weyes en la Fiscalía con la «despescuazada»

–Chopenjawer

  • Hay un terreno en Coatepec, delegado del IMSS
  • Descanse en paz, Doña Celia
  • La avioneta del Lencero

Desde el evento realizado en Álamo, al norte de la entidad, el pasado 12 de marzo, no se sabía nada del gobernador Cuitláhuac García Jiménez. Su ausencia en momentos clave, la verdad, ha sido inexplicable.

Han habido dos escenarios donde se esperaba la presencia de García Jiménez: el colosal incendio forestal en Las Vigas y el cierre de la presa Yuribia, en Tatahuicapan, que afectó a los tres municipios más importantes del sur de Veracruz.

El mandatario estatal prefirió acudir a un evento intrascendente, muy local, a donde podría haber ido un representante y funcionarios del área agropecuaria. Decidió no ir al incendio forestal de Las Vigas: un siniestro en un parque nacional que es cuna de diversos afluentes que abastecen de agua a varios municipios de la zona centro de la entidad.

Ese día 12, muchos medios de comunicación se trasladaron al punto y hubo una amplia cobertura al tema, incluso nacional. Quien se dio cuenta de lo anterior fue el secretario de Gobierno, Eric Cisneros, quien se agandalló el escenario para hacer lo que hace bien: ir a posar con su mano levantada para las fotografías y quitarle los micrófonos, cámaras y reflectores a funcionarios de las áreas especializadas, en este caso: Protección Civil, Comisión Nacional Forestal, Conagua, etc.

El gobernador (o su administrador personal de redes sociales) se dedicó solamente a subir imágenes de lo acontecido en Las Vigas, incluso usando imágenes tomadas por policías que compartían en chats de Whatsapp.

El mandatario estuvo ausente y perdió una gran oportunidad para hacerse presente en un siniestro donde se necesitaba del liderazgo del gobernador para coordinar los trabajos y atender a la población de manera directa.

Otro desatino y muestra de falta de oficio político, fue que la Secretaría de Protección Civil pidió a la población que les donaran herramientas para combatir el incendio forestal, lo que denota que más allá del paseo aéreo de las nuevas «reinis de la diversidad» incrustadas en esa dependencia, no tuvieron la idea de comprar equipos con recursos propios o solicitar a empresas grandes la donación de herramientas para los pobladores de la región.

Y es que en momentos así no se puede ser mezquino: el Gobierno de Veracruz tiene que sacar la cartera cuando es necesario, independientemente si la federación entrará a apoyar en lo que será la etapa de rehabilitación y reforestación, donde todavía puede participar el gobernador.

Ojo: no se trata de que Cuitláhuac García Jiménez usara este escenario para lucirse con exceso de protagonismo (esa tarea ya la hace «Bola Ocho»), sino que el mandatario estatal mostrara estar al pendiente y preocupado de un suceso que sí tenía mayores dimensiones de afectación a miles de veracruzanos.

En el caso de la presa Yuribia, si bien no era necesaria la presencia física del gobernador, hubiese ayudado mucho a su imagen un pronunciamiento claro y directo sobre lo que ocurría y se estaba desarrollando. Habría podido dar a conocer de manera puntual y clara el avance de las negociaciones o las determinaciones que se hicieron en su momento, como el denunciar a los saboteadores de la presa que abastece de agua a medio millón de habitantes en la zona sur de Veracruz.

El Yuribia fue liberado este jueves y luego de cuatro días y sólo mandaron un escueto boletín donde lo más relevante es que habrá impunidad para quienes cerraron la presa, porque los señores pidieron que se retiraran las denuncias interpuestas en la Fiscalía… ¿Dónde está la firmeza? ¿Un puñado de weyes se va a salir con la suya pese a la afectación a más de medio millón de habitantes?

El liderazgo político del gobernador tiene que reflejarse, tiene que verse, tiene que sentirse. Insistimos en que no se trata de atraer los reflectores como lo hacía Fidel Herrera o acapararlo todo como lo hacía Yunes Linares. Se trata de que el mandatario estatal Cuitláhuac García Jiménez sepa aprovechar los momentos clave para demostrar que ahí está el líder de los veracruzanos, el que nos representa institucionalmente y gobierna para todos.

Lo anterior también se considera urgente porque luego del fallido intento de juicio político al Fiscal General del Estado, quien salió embarrado y debilitado políticamente fue el gobernador del estado: nadie más.

Y quien ya está comenzando a aprovechar el vacío de poder por la ausencia del gobernador, es su antecesor Miguel Ángel Yunes Linares, quien se ha estado placeando en el puerto de Veracruz, asistiendo a cenar a restaurantes y a tomarse fotos con los comensales que se desviven en elogios.

El «Góber Cascarita» no es tonto y sabe que estas apariciones le pueden ayudar a capitalizar el proyecto político familiar que todavía tiene en mente y con amplias posibilidad de concretizarse en el futuro… y eso que todavía no ha empezado a declarar.

Hoy, luego de dos días de ausencia en eventos públicos, el gobernador Cuitláhuac finalmente reapareció en Casa Veracruz, en reunión con proveedores a los que les anunció el pago de deudas, mismo que será durante los primeros seis meses de este 2019. Dio a conocer que los adeudos se cubrirán en seis etapas, de manera anual; en la primera pagarán un monto fijo, conforme a las posibilidades económicas de la administración.

El evento en sí es bueno para un sector muy reducido, y aunque lleva también un tufo de justicia por las deudas que el Gobierno de Veracruz arrastra desde el Duartismo, no tuvo la mayor trascendencia que sí habrían alcanzados los eventos de Las Vigas y Tatahuicapan.

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Que valdría la pena recordarle al delegado del IMSS en la región Veracruz Norte, Candelario Pérez Alvarado, que en Coatepec se donó en julio de 2015 (hace ya casi 4 años) un terreno por el rumbo de La Florida para la instalación de una nueva clínica, para que no se ande quejando de que no tiene espacio para colocar una nueva en Xalapa. De hecho ayudaría mucho a la zona, porque en esa región tienen la maña de mandar todo al Centro de Especialidades Médicas, en Xalapa, cuando bien podría haber un hospital regional en la zona cafetalera.

OTRA NOTA: Fue muy sentida la muerte de la maestra Celia Rosado, allá en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río. Licenciada en Periodismo por la Universidad Veracruzana, egresada de la generación 1965-1968, alumna de los periodistas Alfonso Valencia Ríos, Francisco Gutiérrez, Félix de C. Martínez, pioneros, fundadores y ex directores de la hoy Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Fue reportera de El Dictamen y una de las fundadoras de la mesa de la esquina del Gran Café de la Parroquia: una tradición entre reporteros del Puerto del Veracruz. Era autora de la columna «Desde El Rincón». Nos comenta el amigo Jair Ávalos, quien tuvo el honor de conocer: «Celia era muy jovial pero estricta con sus alumnos, a los que les orientaba en sus vocación como comunicadores, ya sean periodistas, comunicadores organizaciones o enfocados a las nuevas tecnologías… Todos la recordamos con aprecio».

LA ÚLTIMA ANTES DE QUE SE VAYA EN AVIONETA CLANDESTINA: Se comenta con fuentes extraoficiales sobre la avioneta que salió cargada de cocaína desde Xalapa: que efectivamente salió del aeropuerto El Lencero; que la matrícula es falsa, fue manipulada; y que el aeronave pertenece a un señor de edad avanzada. Otros dicen que no es la primera vez que esos cargamentos salen de ese aeropuerto.

@pablojair