La réplica de una de las 13 embarcaciones que usó Hernán Cortés para conquistar Tenochtitlan se exhibirá hasta el 17 de febrero en el Centro Recreativo Xalapeño (CRX) como parte de la Primera Muestra a Escala de la Marina Mercante, Tópicos selectos de la historia de la Marina Mercante en México y el Mundo. El modelo fue reconstruido por el ingeniero Antonio Méndez Caraza a partir de cartas de navegación, timbres postales, cerámicas, cuadros, pinturas, textos y testimonios de la época.

Antonio Méndez impartió en el CRX una conferencia en la que explicó parte del contenido de su libro Las armadas olvidadas del Valle del Anáhuac. Narró cómo a través de una investigación de años, logró documentar de dónde provino la madera, las herramientas y cómo pudieron ser los bergantines de Hernán Cortés.

Antonio Méndez estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hijo de padres diplomáticos, recorrió gran parte del mundo, lo que le inspiró el amor por los barcos y un oficio al que le ha dedicado la mayor parte de su vida: el modelismo naval.

“Echen a volar su imaginación y sitúense hace 500 años, en la Ciudad de México. Circulaban canoas y bergantines, donde hoy transitan autos, que se enfrentaron en una rarísima batalla naval. Pese a la cantidad de textos que existen sobre la Conquista, hay una incógnita: ¿Cómo serían exactamente estos dichosos bergantines que usó Cortés en la caída de Tenochtitlan?”, cuestionó.

En el Foro Guadalupe Balderas, dijo que su investigación incluyó la revisión de las referencias que dejaron los tlacuilos o escribas aztecas en los códices Durán, Florentino y Tlaxcala, así como datos recogidos en el libro La Historia General de las Cosas de la Nueva España, de Bernardino de Sahagún.

“Estas fueron las primeras impresiones que encontramos de cómo pudieron ser: muy parecidas a las canoas, con un cañón a proa, un mosquete, armas y remos, algunos con una o dos velas, pero aún lejos de lo que realmente llegaron a ser las naves con las que Hernán Cortés conquistó al imperio mexica”.

Durante su exposición, mostró cuadros de Brueghel El Viejo, Vittore Carpaccio y Sandro Botticelli, entre otros, que revisó para exponer las diferencias de las distintas embarcaciones de guerra de la época: carracas, naos, fustas, galeras, galeones, galeotas y naves carnadas, y en algunos incluso pudo identificar a bergantines.

 

“Son pintores a quienes les encantaba pintar naves, y quienes nos dieron muchísima información de ese entonces; artistas que pintaron la Guerra de Lepanto, por ejemplo, y cuyos detalles son impresionantes; los barcos en el Nuevo Mundo, cuadros que son realmente fotografías que nos ayudaron a recrear y reconstruir el pasado”.

Dijo que así como los tlacuilos narraron y pintaron sus impresiones, el europeo hizo lo propio y es a través de estas representaciones como se logró identificar cada uno de los elementos que tuvieron los bergantines, “¿y por qué era importante? Porque estos barcos se construyeron como parte de la estrategia militar para moverse entre los canales y lagos, es decir, un modelo hecho especialmente para conquistar a los mexicas”.

Con todos los datos que recopiló, Antonio Méndez fue armando y corrigiendo los planos para reconstruir, a escala, el modelo de los bergantines de Hernán Cortés. “Para la reconstrucción nos basamos en unas cañoneras holandesas cuyo modelo era muy parecido, y poco a poco fuimos reconstruyendo paso a paso, con todos sus elementos, el modelo que está aquí, en el Centro Recreativo Xalapeño”.

La Primera Muestra a Escala de la Marina Mercante, Tópicos selectos de la historia de la Marina Mercante en México y el Mundo permanecerá en el CRX hasta el 17 de febrero; a partir del miércoles 6 de febrero se ofrecerá recorridos guiados, de 17:00 a 19:00 horas.