Polichamba

Cuando empecé a tocar en Polirritmia me empezaron a llegar invitaciones de todo mundo y yo a todos les decía que sí.

Carles Benavent
Carles Benavent

Primero tocaba con la Orquesta Juvenil Municipal, luego con la Orquesta de Cámara Juvenil Municipal y con la camerata no sé qué, luego Jorge Martínez, el hermano de Samuel, me invitó a su grupo de flamenco que se llama Cabal y Fuego, me pasó grabaciones, ahí conocí a Carles Benavente y dije ay, güey. Jorge era el director, estábamos Memo Barrón en el cajón y la percusión, un guitarrista que se llama Adrián, no me acuerdo cómo se apellida, y yo. Salíamos mucho con la Secretaría de Cultura, nos llevaban a tocar a Xilitla, a todos los municipios de San Luis Potosí y a una feria del libro en Tepic, Nayarit.
También toqué con un saxofonista que se llama Jorge Arredondo, él tiene una hermana que baila danza árabe; me invitaron y aprendí a tocar derbake. Aprendí a tocar un montón de cosas en ese tiempo.

Sonidos libres

También me invitaron a tocar con una banda de ska que se llamaba Freedom Sounds por un tema de Skatalites, que son como los papás del ska. Nos salió un montón de trabajo, fuimos a tocar al DF, a Cuernavaca, a Oaxaca, a Puebla, a un montón de lados, no ganábamos nada pero viajamos infinitamente.

The Skatalites
The Skatalites

Yo era el más chico y me cuidaban, tocábamos mucho con una banda de reggae que se llamaba Pachamama, eran bien borrachos y marihuanos, y cuando me ofrecían, los del grupo decían -no, él no le hace a eso. Yo siempre sido muy consciente, no necesito de eso, no lo satanizo pero yo no le hago y ya.
Tuvimos que cambiar el nombre porque había una banda de Puerto Rico que se llamaba Freedom Sounds y tenían registrado el nombre. Un día vieron nuestra publicidad en internet, nos escribieron y nos dijeron que nos iban a demandar, entonces nos pusimos solamente Freedom. Después hicimos muy buena relación con ellos, tuvimos una gira juntos, tocamos en el DF, en Cuernavaca, en San Luis, en Saltillo y no me acuerdo en qué otros lugares. Primero empezamos a tocar covers y después empezamos a hacer rolas propias, el pianista era el de la enamorado y hacía sus rolas de amor, las pusimos y en el DF se las sabían. Íbamos mucho a tocar a un lugar de la Colonia Roma que se llama el Foro de Alicia y nos pedían nuestras rolas. En Querétaro le abrimos el concierto a La Maldita Vecindad.

El llamado de la selva

TamboresEl chango siempre nos llama, llegas a un lugar, ves un tambor y le pegas, quién sabe por qué y eso pasa con toda la gente, si en un lugar pones una guitarra, un violín y un tambor lo primero que va a agarrar, cualquiera, es el tambor no sé si es por la facilidad de que le pegas y suena o es tu lado primitivo. Memo tenía sus congas y su cajón y yo, como siempre llegaba temprano a los ensayos, me ponía a pegarles.
Había un grupo de flamenco que se llamaba Triana Pura y después le pusieron Luna Cabal. Ahí tocaba Memo (Barrón) pero después se vino a estudiar aquí, a la Facultad de Música y me dijeron:
-Carlitos, necesitamos que toques el cajón
-Pero yo no soy cajonero
-Sí, sí eres
CajónY así, a la fuerza, me pusieron a tocar el cajón. Cuando iba Memo le preguntaba cosas, así aprendí.
Empecé a tocar el cajón con Luna Cabal, a acompañar clases y después acompañé a Isabel Treviño, que es una de las mejores bailadoras y a otro bailador que se llama Jesús Marín, también español, que bailaba en la compañía de Eva la Yerbabuena. Acompañé un curso de La Winny, que es un monstruo del baile, vive en el DF pero fue a dar un curso a San Luis y yo la acompañé.
Me inmiscuí en el mundo del flamenco; a la música árabe no me metí tanto pero sí aprendí un poco. Ahora toco aquí con Érika Suárez que es muy buena bailadora.

Son Sentimientos

Carlos Zambrano, Samuel Martínez Herrera
Carlos Zambrano, Samuel Martínez Herrera

Había un grupo de salsa que se llamaba Son Caribe, me hice fan de ellos porque ahí tocaban mis amigos; estaba Samuel en el piano, El Mane en el bajo, Memo en el timbal, un conguero que se le dicen El Masacres, no sé cómo se llama (risas), un señor que se llama Jorge Parga que toca el tres, Fernando Carrillo era el cantante y en los metales no me acuerdo quienes estaban. Primero tocaban en un lugar que se llamaba El Delirio Azul, después en otro que se llamaba El Recoveco y luego en uno que se llamaba La Asequia y a todos lados los seguía, yo era menor de edad pero me conocían y me dejaban entrar, nunca pagué un cóver porque llegaba bien temprano, antes que los músicos.
Después de El Mane estuvo otro bajista que también es como mi carnal, se llama Nicolás pero le dicen El Cachorro, es de Veracruz pero vivió mucho tiempo en el DF y tocó con Celia Cruz y gente así. Aprendí un montón de cosas viéndolo tocar y conviviendo con él, no me daba clases formales pero convivir con él es como tomar una clase. Algunas veces no podía ir a tocar y tocaba yo. También estaba Gabriel Hernández que es un monstruo, me imponía demasiado.

Gabriel Hernández
Gabriel Hernández

Un día fuimos a tocar con Polirritmia a un municipio conurbado con San Luis que se llama Soledad. Íbamos a trío, nada más Karina, Samuel y yo. Fue Gabriel a escucharnos y me felicitó. Al día siguiente fui a tocar por primera vez con Son Caribe y estaba súper nervioso porque ahí estaba él. Al terminar el primer set se me acercó y me dijo:
-Tú tocas mejor de lo que estás haciendo, ya te escuché. Tranquilo, tranquilo no pasa nada. Un día tu vas a ser mi bajista
También estaba tocando un trompetista cubano, Edilio de la Caridad, el Gigio. Con esa gente aprendí un montón, era como una esponjita, estaba muy atento a todo lo que escuchaba y absorbía todo. Ahí aprendí a tocar salsa.
Después conocí a unos chavos que se apellidan Cruz Baños pero les dicen los Baños; Pablo toca el saxofón, Carlos es cantante, Pepe toca percusiones y la hermana mayor, Conchita, una señora que también cantaba. Armamos una banda de salsa que se llamó Latin Sound. Primero tocamos en un restaurante de sushi que se llamaba Kabuki y después en un lugar muy grande que se llamaba el Cúcara y Mácara. Salimos de ahí y entramos a un lugar bien feo, pero bien feo, no me acuerdo cómo se llamaba y ahí Conchita dijo -no, yo ya no sigo. Carlos ZambranoDespués abrieron otro lugar que se llamaba la Cruz de Celia y regresó Conchita pero estuvo poco tiempo y decidió salirse del grupo.
Al principio no me sabía las rolas, pero el pianista me dictaba los acordes y así estuve hasta que me las aprendí. Después empecé a dirigir, a hacer arreglos y a componer. Hice varios temas y tocamos uno que se llama Sentimientos, después lo toqué aquí con una banda que se llama Bantú y suena bien.
Yo tenía un contrabajo, lo vendí y me compré un baby bass y el bajo rojo de toda la vida, ese fue mi segundo bajo, lo he tenido desde siempre. Era un bajo normal pero yo lo hice fretless, le mandé hacer todo el brazo con un laudero que se llama Álvaro. Al principio no le atinaba pero ya me acostumbré. Llevo como 14 años tocando bajo eléctrico y como 13 con el fretless por la influencia de Carles Benavent, me gustaba mucho su sonido más que el virtuosismo por que yo no tocó así de rápido.

Huazzteco

Jorge Martínez Zapata
Jorge Martínez Zapata

El maestro Jorge Martínez Zapata nunca tocó nada que no fuera arreglado por él. Cuando Samuel se fue estudiar a Puerto Rico conoció un montón de standards viejísimos, de esos que ya no se usan, que ya casi nadie toca y, tratando de impresionarlo, le decía:
-Oye papá, ¿conoces tal standard?
-Sí, ahí tengo un arreglo
Tenía un montón de arreglos de música mexicana y como Samuel estaba muy interesado en la música mexicana, hizo un grupo que se llamaba Huazzteco y me invitó. Era fusión de jazz con música huasteca aunque no sólo tocábamos música huasteca, tocábamos Aguanieves con Zapateado y El Cascabel que son sones jarochos, pero en su mayoría sí era son huasteco.

Me gustas cuando callas…

Una temporada tocamos en un lugar que se llama El Cantigas,estaba Samuel en el piano, Memo en la batería, un huapanguero que se llama Rodolfo que hace décimas, toca la jarana y canta, y un violinista de Chicago que se llama Samuel Williams pero se pone Savoir Fairé (en francés quiere decir saber hacer) que toca increíble. Me exigía demasiado porque estaba acostumbrado a tocar con la gente de Estados Unidos y veía un chamaco que sí tocaba pero no como él estaba acostumbrado y entonces me dijo:

Savoir Fairé
Savoir Fairé

-Yo te voy a dar clases, vete a mi casa. Es que que tocas muchas notas, tienes que aprender a tocar menos, tienes que aprender a callarte. El bajo tiene que tener swing aunque estés tocando redondas.
Me enseñó un montón de cosas, también es un gran amigo del que estoy muy agradecido y nunca me cobró un peso. Íbamos a comer y yo le decía:
-Yo te invito, que sea como mi pago.
En el grupo Huazzteco estábamos: Samuel en el piano y la dirección, un chavo que se llama Iván que toca el violín y canta, Efrén Capiz en la batería, Memo Barrón en la percusión, Chucho en la quinta, Rodolfo, Ramón Sánchez un señor que ha tocado todo y ha tocado en todo el mundo, toca flauta, saxofones, quinta, guitarra y un montón de cosas, Savoir Fairé, Joel Monroy el violinista de los Camperos de Valles y yo. Tocamos en Huehuetlán en el Festival de la Huasteca, grabamos un disco, tocamos en un homenaje que le hicieron al maestro cuando cumplió 40 años de dar clases de jazz y de música. Fuimos a un festival que hacen todos los años en diciembre en Colatlán, Veracruz, fue una cosa en impresionante, estuvimos ahí dos o tres días, yo me impacté. Viajamos un buen, tocamos en San Luis de la Paz, en Coyoacán, en el DF tocamos varias veces. En ese grupo aprendí a tocar el son huasteco.

Somatizando

SomaTambién estuve como músico de sesión en un estudio de grabación que se llama Soma. Me invitó un productor que se llama Martín Martínez Castro, es un musicazo, es guitarrista pero toca piano, bajo, viola de gamba, todas las flautas barrocas; lo que le pongas, lo toca, tiene una orejota y, además, canta muy bonito. Es muy humilde, tiene una personalidad muy cálida, le cae bien a todo mundo. Su esposa también es cantante, se llama y Angelina. Es chistoso porque los dos se apellidan Martínez; él es Martín Ángel y ella Angelina, entonces son Ángel y Angelina Martínez. Tienen un grupo de música antigua y barroca que se llama Danserye.

Danserye
Danserye

La primera vez que me invitó fuera para grabar una rola en un disco de un padre de un colegio salesiano y de ahí en adelante, en cada disco que producía, me invitaba a grabar; uno o dos temas, pero me invitaba. Grabé con Liliana del Conde, con Angelina, su esposa, con un chavo que se apellida Banda, no me acuerdo cómo se llama, con un montón de gente, grabé hasta cumbia norteña tocando timbales, conga y demás.

Darío Parga
Darío Parga

También grabé con unos troveros. Hay unos hermanos que se apellidan Parga; Jorge, que toca el tres y el arpa jarocha, Toño, que es el que hace las canciones, toca guitarra y canta, Julio, que también compone, arregla y canta, y Darío, que es el más chico. Yo grabé en un disco de Julio, no me acuerdo cómo se llama, y en un disco de Darío que se llama Realmente un juego. Aprendí mucho porque había tocado en un montón de géneros pero tenía las cosas como desordenadas. A la hora de grabar con Darío su música, que era como trova pop, me decía:
-Tienes que ir de menos a más, en tal rola empezaste tocando muchas notas y después tocaste menos, tienes que invertirlo
Cuando escuché la grabación dije ah, tiene razón. Con él aprendí cosas que son como de intuición, pero yo no las sabía.

(CONTINUARÁ)

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