Por Luis Manuel González García

 

Un análisis inicial del principal instrumento de planeación pública del Gobierno Federal del presidente Andrés Manuel López Obrador, dado a conocer en fechas recientes, muestra que al menos en el tema de educación está plagado de defectos, datos falsos y ausencia de metas significativas hacia el final del sexenio.

El documento entregado a la Cámara de Diputados presenta una visión deformada de la realidad educativa, sus estimaciones se basan extrañamente en el 2015 aun cuando existen indicadores de 2018 consolidados lo que resta significación a las metas propuestas ya que incluyen la actividad pública de la mitad del sexenio anterior (2015 – 2018). Tiene escasos aciertos que siguen conteniendo problemas de justificación y explicación de las medidas propuestas.

Los problemas inician en la Introducción, el PND afirma que CONEVAL estima el rezago educativo en 19% (pág. 12), sin embargo, al revisar un extenso diagnóstico realizado por CONEVAL (2018, p.49)1 el dato de 2016 se ubica en 17.4, una diferencia de 1.6 puntos porcentuales que en la metodología del indicador es un mundo. Primera mentira importante ya que al empeorar la situación actual se incrementa en forma artificial la mejora si la hubiera, por la actividad pública del sexenio.

El objetivo “2.2 Garantizar el derecho a la educación laica, gratuita, incluyente, pertinente y de calidad en todos los tipos, niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional y para todas las personas”. Es el único dedicado enteramente a la educación. Se basa en un diagnóstico parcial, con serios problemas conceptuales y de interpretación de datos básicos.

El primer error conceptual se localiza donde afirma “la población de cero a tres años de edad que tiene acceso a los servicios de atención infantil apenas sobrepasa los 650 mil infantes. Ello representa una cobertura inferior a 8% del total de niñas y niños en ese rango de edad…”(pág. 91). Nadie le dijo a los del Gobierno de Morena que no es lo mismo educación que escolarización. En México la escolarización obligatoria inicia a los 3 años por lo tanto las tasas de cobertura en edades previas nos dicen muy poco o nada de la educación pública. Los niños que refiere el documento son los matriculados en guarderías a las que, por cierto, el Gobierno de Morena retiró el apoyo de recursos públicos.

Después ocurre algo inexplicable, se toman los datos de Planea 2015 (pág. 91) aun cuando están disponibles los resultados de Planea 2018 ( http://planea.sep.gob.mx/content/general/docs/2018/RESULTADOS_NACIONALES_PLANEA2018_INEE.pdf). Nuevamente la ignorancia de qué evalúa Planea significa una interpretación equivocada, por decir lo menos, se afirma: “de cada 100 estudiantes de educación primaria indígena que presentó la prueba Planea 2015, solo 4 lograron nivel satisfactorio en lenguaje y comunicación “ (pág. 92). No existe el nivel satisfactorio, es Nivel III Dóminio satisfactorio. Planea no tiene un nivel de logro de “referencia”, a partir del Nivel II Dominio básico se considera un dato de desempeño aceptable de manejo de los contenidos curriculares del grado. Con esta premisa los estudiantes de educación indígena en efecto solo el 21% en lengua y 22.5% alcanzan los niveles de referencia II, III y IV en Planea 2018, que por cierto es muy similar al 2015. Hay una distancia muy respetable entre 4 y 21. Nuevamente la información está desactualizada y se presentan datos catastróficos que no corresponden con la realidad.

Lo que sigue es la locura, la estupidez consumada o las ganas de engañar: el PND utiliza datos del 2000 – 2001 como referencia, es decir de hace 19 años (sí, es en serio, no bromeo), dice textualmente: “De acuerdo con estimaciones de la SEP, del total de estudiantes que ingresaron a la primaria en el ciclo 2000-2001, 88% transitó a la secundaria, 69% ingresó a la educación media superior y tan sólo 42% la concluyó”(pág. 92). Los datos sobre los mismos indicadores para el ciclo 2016 – 2017 señalan que la absorción en secundaria es de 97.1 y una cobertura de 99.9; en bachillerato la absorción es de 99.3, pero con una cobertura de 76.6 y la tasa de terminación en este tipo educativo es de 57.4%. Nada que ver con datos 17 años atrás. Una auténtica vergüenza de documento.

En la página 93 del documento afirma “el gran desafío de la educación en México es colocar a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el centro de atención del Sistema Educativo Nacional”. Lo que no tiene nada que ver con la realidad, en México el acceso no es un problema desde hace años, de acuerdo con los datos oficiales la tasa neta de escolarización de 3 a 14 años ya era de 96.4 para 2016 – 2017 y seguramente estará cerca del 98% en este ciclo escolar, así que destinarle recursos al acceso a la escuela es ignorar el problema que está en la permanencia, en la reprobación, en la extraedad, en la falta de calidad, en el deficiente desempeño de los egresados.

Finalmente, se presenta el indicar 2.2.1 en una caja que, para documentar la falta de profesionalismo, la improvisación en Morena, tiene los datos cortados, pero así les pareció correcto mandarla a los diputados. El indicador se llama “Eficiencia del sistema educativo, por nivel y tipo”, la descripción dice: “Mide el número de alumnos que egresan de un determinado nivel educativo en un ciclo escolar, por cada cien alumnos de la cohorte escolar inicial de educación primaria”. Señores ya no me hagan reir o llorar, o las dos cosas. Habiendo todo un catálogo de indicadores probados, estos improvisados inventan uno y lo hacen con una falta de sentido que es de antología. El indicador es por nivel y tipo, los tipos son básico, medio superior y superior según la Ley General de Educación en su artículo 37. El medio superior por ejemplo comprende el “bachillerato, los demás niveles equivalentes a éste, así como la educación profesional que no requiere bachillerato o sus equivalentes”. Según los magos de la Trastornación Nacional de Cuarta su indicador medirá los niños que ingresaron a la primaria y siguieron hasta la educación media, aun cuando podría haber lapsos largos de tiempo (así es en la realidad) para concluir este tipo educativo. Pero donde el indicador demuestra que es una porquería es en el preescolar que es un nivel educativo del tipo básico. Según la fórmula genial se medirá la eficiencia del preescolar calculando cuantos alumnos que iniciaron la primaria posterior a esa fecha concluyeron el preescolar. Diganme ustedes si no son geniales, adorables, una maravilla, un compendio de estupidez, de ignorancia, de falta de conocimiento.

El único acierto del PND es reconocer la importancia de la conectividad banda ancha de las escuelas y el uso de la tecnología aunque sea bajo la etiqueta anacrónica de “capacidades digitales”. Además, las previsiones no incluyen una linea de política educativa para dotar de equipos a las escuelas. Esperamos que el Programa Sectorial sea capaz de ampliar sobre este tema.

El PND 2019 – 2014 nos da sobrados motivos para preocuparnos, estos nos quieren engañar con sus trucos de magia de dos pesos, si esa será la transfrmación del país, no exagero…estamos bien amolados.

 

  1. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2018). Estudio Diagnóstico del Derecho a la Educación 2018. Ciudad de México: CONEVAL, 2018.