La misión de Giles Martin es clara: “Darte la posibilidad de sentir que tienes a Paul McCartney o los Beatles en la sala o en una habitación de tu casa, sin que tengas que tener un cuarto como en el que estoy ahora”, dice el experto en audio en entrevista exclusiva con Forbes México, mientras señala los dos altavoces de casi metro y medio que tiene a sus espaldas.

Como líder de Experiencia de Audio de Sonos, las palabras de Giles podrían sonar a una simple promesa de marketing de la marca; sin embargo, si de algo sabe Giles Martin es de música. No sólo por el simple hecho de que es hijo del llamado “quinto Beatle”, George Martin, sino porque es Head de Audio y Video de Universal Music o por sus dos Grammy; la verdadera experiencia de Giles como él mismo define: “viene de estar involucrado con la mitad de la tubería” en cuanto a lo que producción musical o audio cinematográfico se refiere.

“Lo que vemos hoy es un cambio de los consumidores por tener una experiencia de cine o audio en casa diferente, que incluso está impulsada por las tecnologías de audio inmersivas. Eso nos ha llevado a aprender mucho y hoy que estoy en una habitación de Dolby Atmos, como experto lo que queremos es saber cómo puede llevar el sonido de estos grandes altavoces al hogar de los usuarios”, explica.

Martin recuerda que comenzó a colaborar con la firma de tecnología Sonos en 2014 en algunos de sus productos y en lo que eventualmente se convertiría en el proyecto Soundboard, un consejo de expertos de la industria musical y cinematográfica como Chris Jenkins, Hans Zimmer, Rick Rubin, Nigel Godrich (en gran parte reclutados o invitados por el mismo Giles) que prestan sus oídos y tiempo al equipo de ingenieros de Sonos para calibrar, mejorar o incluso diseñar algunos de los productos de la compañía como la Sonos Beam, Play 5 o la más reciente la Sonos Arc.

Forbes México platicó en exclusiva con el dos veces ganador del Grammy sobre el trabajo y la apuesta del equipo de expertos de audio en Sonos en el desarrollo de la segunda generación de unos de sus productos más exitosos de la firma: Sonos Beam y lo que significa para la industria musical y el cine la llegada y mayor accesibilidad por precio de nuevas tecnologías.

Giles Martin (GM): Cuando piensas en el sonido de un teatro en casa tienes por lo general cinco canales de audio principal y un sub. Con la primera Beam, que es una barra de tres canales, pedimos que dos canales envolventes se doblaran hacia la izquierda y hacia la derecha.

Con la Beam 2, luego de toda la experiencia adquirida de Arc, lo que hicimos fue crear una barra de cinco canales con Dolby Atmos, sonido en 3D y con algo que llamamos altura virtual, la cual logramos usando rayos de fase. Esta altura nos permite no solo tener el efecto de sonido espacial, sino también tener mayor amplitud en el sonido y dejar que el diálogo de lo que ves esté siempre al centro. Porque sabemos que en una barra de sonido o sistema de teatro en casa lo más importante siempre son los diálogos.

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Lo otro es que hemos logrado que más contenidos que soporten tecnologías como Dolby Atmos o audio en alta definición se liberen, queremos tener un producto listo para que el usuario lo pueda aprovechar sin tener que pensar mucho en ello, porque sabemos que la mayoría de los usuarios no son expertos en audio, les importa que suene bien, pero no les importa tanto la razón de por qué debe sonar bien.

Forbes México: Hoy, avances tecnológicos como la inteligencia artificial han comenzado a llegar a la música, para ti como músico y productor, pero también como Líder de Experiencia de Sonos, ¿El futuro de la industria te emociona?

Por supuesto que la tecnología me emociona; estás hablando con alguien que tiene una habitación de Dolby Atmos en su casa. Pero creo que debes tener cuidado con eso porque no quiero que la gente escuche tecnología, quiero que la gente escuche música. No quiero que alguien vea una película en su casa y diga: “wow la tecnología con la que hicieron la película es increíble”, quiero que sientan algo cuando ven el filme, esa es la clave.

Hoy por ejemplo estoy mezclando Let it be by The Beatles dirigida por Peter Jackson, y Peter es un director que siempre utiliza lo último en tecnología, pero al final el objetivo es que la gente disfrute la película cuando la vea. Creo que hay tecnologías de IA valiosas, como True Play, que ayudan a los usuarios a elegir la mejor posición o espacio para su bocina en un cuarto. Lo que no me gustaría es que fuera un algoritmo el que cambie la mezcla o el trabajo artístico. La tecnología es algo bueno, hoy puedo escuchar prácticamente cualquier canción creada en uno de estos (señala un iPhone) y suena mucho mejor que mi casetera de cuando era niño.

Al final, el valor de la tecnología es permitir a la gente disfrutar de todo lo que amas, sin pensar realmente en cómo es que estás disfrutándolo. Si te pongo el mix de Let it Be en mi cuarto de Dolby Atmos, seguramente te dejará un sentimiento porque suena como si Paul McCartney estuviera en el cuarto cantando. Con Sonos buscamos llevar esa misma experiencia a tu sala. No para que digas: “Dios mío qué buena tecnología”, sino para que digas: “Dios mío, Paul McCartney está en mi habitación”.

Forbes México: ¿Qué significa para los cineastas, músicos, productores musicales, como tú, el hecho de que gracias a la tecnología los usuarios tienen hoy la oportunidad de consumir contenido con una calidad visual y sonora que hace cinco años era imposible en sus casas sin grandes inversiones?

GM: Esa es la razón por la que me involucré con Sonos, una de las primeras y únicas firmas que vinieron a verme y me dijeron: “Queremos saber qué tiene de malo el producto y qué te molesta del mismo”. Hoy, esa es la respuesta que queremos resolver con el Consejo de Sonido en Sonos. Te pongo un ejemplo. Trabajamos con Manny Marroquin, uno de los ingenieros de mezclas más grandes del planeta. Para que te des una idea, el año pasado el top 5 en las listas de Billboard América eran canciones suyas. A Manny le dimos una Beam 2 y con un sistema que desarrollamos en el que podemos trabajar con la barra de sonido de forma remota, debido al Covid-19, él reproducía la música que ha hecho y en tiempo real curaba o ajustaba el sonido. Lo mismo hacía Chris Jenkins, Nigel Godrich o yo, hasta que llegamos a un punto en el que dijimos: “estoy satisfecho con el sonido”.

Y lo que sucede a menudo es que hay un terreno común, donde podemos descubrir que estamos haciendo algunos de los altavoces demasiado brillantes, con mucho espacio, muy anchos o muy comprimidos. Toda esa retroalimentación la usamos para ajustar los productos. Porque al final esa es la clave, puede que a alguien no le guste cómo suene, pero tenemos la garantía de estos expertos que han puesto su tiempo y experiencia sin que se les pague un solo centavo. No es como que yo vaya a salir en un comercial ridículo que diga “Giles Martin mezcló a los Beatles usando esta barra de sonido”. Se trata de ser honesto, yo sé que ninguna bocina de casa va a sonar como una de las que tengo aquí en el estudio, pero eso no significa que no queremos que represente el trabajo que hacemos y que la gente confíe en nosotros. El problema con el marketing en audio, es que es fácil que todo el mundo salga y diga “nuestra tecnología suena en audio super HD” y todo este tipo de cosas. Es fácil que todos digan lo mismo, pero al menos nosotros (en Sonos) lo intentamos y hacemos de otra forma. Por eso me gusta el proyecto de Sonos, porque siempre estamos aprendiendo en cómo mejorar la experiencia de audio que recibe el consumidor.

Forbes

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