Los actos de vandalismo protagonizados este lunes en el centro de Xalapa por jóvenes encapuchados que protestaban por la bestialidad policiaca contra la población inocente, mientras se replegaba una marcha pacífica por el asesinato de Carlos Andrés Navarro a manos de elementos policiacos en el Cuartel de San José, independientemente de que estemos en desacuerdo por la afectación de terceros inocentes, vienen a recordar que en Veracruz también hace aire, y mucho, lo que puede hacer estallar una protesta social contra abuso policiaco, de dimensiones que no es posible calcular en este momento.

La manifestación pacífica por parte de los familiares que caminaron desde la avenida Lázaro Cárdenas, pasó por la Casa de Gobierno y finalizó en la Plaza Lerdo corría plácidamente para las autoridades del gobierno estatal, que nunca se despeinan ni para echar un ojo desde los balcones del Palacio de Gobierno.

Sin embargo, la manifestación de los cristales rotos, alimentada por grupos anarquistas, caminaba desde el Teatro del Estado, encabezada por una patrulla de Tránsito del Estado, por todo Ávila Camacho, exigiendo un alto a la brutalidad policiaca en el país y, en particular, en Veracruz. Los negocios a su paso resintieron la violenta reacción de manifestantes bien organizados, que impidieron el trabajo de los fotógrafos a la hora de los actos vandálicos.

Los cristales de una cantidad enorme de negocios que no lograron bajar sus cortinas metálicas cayeron a martillazos; los bancos Scotiabank, Santander y Bancomer, Tránsito del Estado, oficinas del INE, Diario de Xalapa, Seguridad Pública, Sears, Miniso, Men’s Fashion, entre muchos otros, sufrieron las consecuencias de la furia de los manifestantes, quienes también se fueron contra las recientemente instaladas letrotas de Veracruz en la Plaza Lerdo.

No es algo nuevo en Xalapa. En las pasadas manifestaciones feministas hubo afectaciones a particulares, pero la novedad hoy fueron los martillazos a los cristales de decenas de negocios y oficinas públicas.

¿Fue una reacción exclusiva en la capital de Veracruz? No. En Guadalajara y la Ciudad de México han sido continuas desde la muerte de mexicanos a manos de la policía tanto en Jalisco como en Baja California. ¿Veracruz está exento de esas barbaridades? Tampoco, y aquí lo hemos documentado.

En efecto, la brutalidad policiaca no se centra en Ciudad de México, Baja California y Jalisco, también se da –y por desgracia, con demasiada frecuencia– en Veracruz. Ya mencioné en este mismo espacio la desvergüenza de Morena de usar hechos de este tipo para atacar a sus enemigos, pero callar la bocota cuando se trata de gobiernos amigos o de su propia cuadra.

Por eso lanzaron una feroz campaña contra el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, ordenada por el mismo Andrés Manuel López Obrador (quien siempre lanza la piedra y esconde la mano), por el asesinato a manos de policías municipales de Ixtlahuacan de los Membrillos el pasado 4 de mayo, pero han callado por el asesinato de un menesteroso en Tijuana, en un estado gobernador por Morena, o los múltiples asesinatos de la policía veracruzana contra ciudadanos indefensos.

Las benditas redes sociales

No hubo disculpa de Cuitláhuac; solo promesa de castigo

Lo ocurrido a Giovani en el estado de Jalisco es exactamente igual a lo que le ocurrió en Xalapa a Carlos Andrés Navarro. Un día es levantado por la policía y al otro es entregado su cuerpo, luego de una dura sesión de tortura.

Casi inmediatamente después de concluida la jornada de vandalización por parte de los grupos de jóvenes con sus rostros cubiertos, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez salió a dar una declaración mediante un vídeo, flanqueado por el secretario de Gobierno Eric Cisneros y el alcalde de Xalapa Hipólito Rodríguez, donde lo más destacable es su percepción de que era una provocación celada y que no le harán segunda a esa perversidad.

“Los sucesos en el centro de Xalapa dejan entrever que fue una provocación celada, no haremos segunda a esa perversidad; en cambio, apegado a derecho se investigará para proceder cuidando derechos“.

Es decir, llamó a los particulares que sufrieron daños en sus propiedades a presentar denuncias formales para que la Fiscalía General investigue y dé con los culpables para sancionarlos, imponiéndoles el pago por los daños a terceros. Su gobierno se hará cargo de enmendar los daños a instalaciones oficiales.

Lo realmente reprochable del mensaje vino después, cuando evitó reconocer que en Veracruz se hubiera suscitado algún caso de violencia policiaca, con lo que desoyó el centro de las demandas de la otra marcha, la pacífica, protagonizada por familiares y amigos de Carlos Andrés Navarro, asesinado el 3 de enero en los separos del Cuartel de San José.

“Son momentos difíciles, los comercios cerraron para salvaguardar la salud de todos; se detuvieron actividades para evitar el rápido contagio de una pandemia con la que estamos lidiando todos los días. Ha implicado un enorme sacrificio. No es posible que por un hecho suscitado en otro estado se actúe causando daños a terceros que nada tiene que ver con el supuesto reclamo“.

Si acaso dijo que las manifestaciones podrían considerarse como una alerta para que eso no ocurra en Veracruz, pues dijo que su Gobierno corregirá excesos policiales y reforzará la formación de la policía de proximidad.

Con ello, mantuvo su respaldo acrítico a las acciones de violencia contra ciudadanos inocentes e indefensos realizadas por la Secretaría de Seguridad Pública, en que han muerto varias personas, como ya hemos documentado en este espacio.

Solo considere los siguientes homicidios a manos de la policía que dirige Hugo Gutiérrez Maldonado:

En enero pasado, en un operativo policíaco instrumentado de madrugada en una población serrana de Atzalan, elementos de la Fuerza Civil ingresaron violentamente a un domicilio donde dieron muerte a una persona mayor y a su nieta de 11 años.

Días más tarde, en Vega de Alatorre, la población enfurecida acudió a la comandancia municipal para exigir la liberación de dos jóvenes que no acataron la orden de detenerse en un retén de la Fuerza Civil y por ello fueron baleados mientras se les perseguía; dos jóvenes fueron detenidos y hubieran muerto desangrados porque ni fue llamado un médico para hacerse cargo de sus heridas, ni eran liberados para ser llevados a un centro hospitalario.

Luego ocurrió el caso de Isla, del que la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) abrió una queja de oficio por la presunta agresión de elementos de la Fuerza Civil contra ciudadanos y reporteros, ocurrida en febrero durante una manifestación afuera de las instalaciones de la Policía Federal.

Y, por último, en mayo, la muerte del joven xalapeño en el cuartel de San José.

¿Hay sobre esos hechos alguna investigación oficial para deslindar responsabilidades y castigar a los policías acusados de brutalidad y homicidio? No. Los casos han sido tomados por la CEDH, y el titular de la SSP ofreció una investigación por parte de asuntos internos; no se sabe si la Fiscalía ha hecho algo al respecto, pero ya el gobernador decretó que no ha ocurrido violencia policial.

Conforme se acerque 2021, un año electoral definitivo en el futuro inmediato de Morena pues se elige a los diputados del Congreso de la Unión, varias gubernaturas y congresos locales, la violencia y la confrontación se recrudecerán y más vale que el gobierno estatal saque sus mejores prendas para lograr que la impunidad de sus cuerpos policiacos sea desaparecida con la participación del Gobernador, la Fiscal General y el secretario de Seguridad Pública.

Frases sin disfraces

“El secreto de este Presidente es parecer tan tonto como sus seguidores, así ellos se sienten tan inteligentes como él”. Alejandro Jorodowsky

Comentarios: belin.alvaro@nullgmail.com

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