Lili Martínez Domínguez, egresada de la Maestría en Ecología Tropical del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), descubrió dos nuevas especies de cícadas que fueron nombradas Ceratozamia chamberlainii y Ceratozamia totonacorum. Esto es resultado de la investigación realizada a lo largo de dos años en la Sierra Madre Oriental, para elaborar su tesis de maestría, la cual presentó en 2018.

Su trabajo, explicó, aborda tres ejes: taxonomía, ecología y biología de la conservación bajo un enfoque multidisciplinario. Su principal pregunta de investigación estuvo enfocada en describir la diversidad geográfica, morfológica, ecológica y molecular, de todas las especies de cícadas del género Ceratozamia sobre la Sierra Madre Oriental.

De acuerdo con la página de Internet Biodiversidad Mexicana (www.biodiversidad.gob.mx/especies/gran_familia/plantas/cicadas/cicadas.html), las cícadas son plantas únicas, compartieron temporalidad y espacio con los dinosaurios hace 280 millones de años. Son consideradas fósiles vivientes y se ha sugerido que evolucionaron de los antiguos “helechos con semilla” del Paleozoico tardío. Sin embargo, han experimentado un evento de diversificación reciente (12 millones de años).

Comentó que a nivel internacional México ocupa el segundo lugar en diversidad de cícadas, lo cual las convierte en elementos relevantes de la biodiversidad florística del país. A la fecha se tienen reportadas 55 especies de tres géneros: Zamia, Ceratozamia y Dioon.

“Fue un arduo y gran trabajo de investigación que duró dos años: el primero realicé colectas a lo largo de la Sierra Madre Oriental, con salidas al campo hasta de 10 días para muestrear un total de 50 poblaciones.

”El segundo, me dediqué a analizar los datos para delimitar las especies; es decir, descubrir y describir los límites entre las entidades biológicas, lo cual me permitió reconocer 14 especies.”

Lili dijo que se trató de un proyecto complejo porque no sólo describió nuevas especies para la ciencia, también se hizo una propuesta novedosa a través de un marco conceptual en el cual se conjugaron aspectos teóricos de la taxonomía, ecología y biología de la conservación.

“La situación fue compleja porque cada una de estas disciplinas busca objetivos distintos; en mi tesis se trató de generar ese nexo que a veces se rompe entre estas disciplinas, porque la realidad es que las cícadas están en peligro de extinción y están en sitios habitados por personas, lo cual hace urgente desarrollar estrategias de conservación viables.”

Las cícadas de la Sierra Madre Oriental

Lili Martínez indicó que antes de su investigación se tenían reportadas 12 especies para la Sierra Madre Oriental, pero con las dos nuevas especies descritas la diversidad de la región aumentó a 14.

Detalló que de las 50 poblaciones colectadas, una de ellas fue encontrada en la Sierra Norte de Puebla, esto con la colaboración de Tania Escobar –también egresada del posgrado del Citro–, quien desarrolló investigación en la misma región sobre el uso de las plantas en los rituales.

“Hace tres años Tania Escobar ingresó al Citro y tuvimos una interacción muy cercana; ella trabajó su tesis de maestría en esta región, encontró una cícada que tenía un uso ritual y la identificamos bajo el binomio de Ceratozamia fuscoviridis, ya que no se había reportado cícadas desde esa región.”

Cuando Lili ingresó al mismo centro a realizar sus estudios de maestría, agregó esta localidad al resto de poblaciones que estudiaría. Al concluir los análisis, considerando toda la variación de las especies que existen en la Sierra Madre Oriental y la información molecular a través de la iniciativa Códigos de Barra Genéticos (información molecular), encontró que todas las poblaciones procedentes de la Sierra Norte de Puebla no correspondían a lo que se conoce como Ceratozamia fuscoviridis.

De tal manera que realizó la descripción formal de esta especie, la cual lleva el nombre de Ceratozamia totonacorum, en honor a la región étnica que habita en este lugar y con quienes Tania trabajó muy de cerca documentando los usos y conocimientos que la comunidad tiene de esta especie. “Fue una manera de agradecerles su apoyo”.

La segunda especie fue hallada en la región geográfica conocida como el Carso Huasteco (ubicada entre el sur de San Luis Potosí, noroeste de Querétaro y noreste de Hidalgo), donde las comunidades étnicas hacen uso de estas plantas.

“La nombramos Ceratozamia chamberlainii, en honor a Charles Joseph Chamberlain, investigador que estudió durante un largo tiempo la biología de las cícadas y en especial las del territorio mexicano.”

Explicó que estas dos especies son de uso ritual, es decir, son utilizadas como adornos en diversas festividades, una de las más comunes en casi toda la Sierra Madre Oriental es la Fiesta de Todos Santos o Día de Muertos.

Comentó que la parte más usada de la cícadas son las hojas en los adornos para los altares y/o para decorar las tumbas, gracias a su gran tamaño y su durabilidad.

“Las cícadas tardan mucho tiempo en crecer, algo similar ocurre con sus hojas, les toma alrededor de un mes extenderse completamente, pero una vez que lo hacen se mantendrán un año en buenas condiciones en la planta y además son muy resistentes; incluso a pesar de ser cortadas, las hojas mostrarán una apariencia ‘viva’ por algunas semanas, esto garantiza que los adornos estarán vistosos.”

Expresó que fue un trabajo satisfactorio: por dar un binomio a una nueva entidad biológica para la ciencia, y por desarrollar un proyecto multidisciplinario, ya que requirió el trabajo de taxónomos, ecólogos y biólogos de la conservación.

Este enfoque permitió abordar la problemática de la conservación desde estas tres perspectivas académicas y realizar una evaluación de las actuales estrategias de conservación implementadas, en la cual se rescata la importancia de las comunidades en la conservación de los ecosistemas.

También, permitió la interacción con otros alumnos del Citro que se han especializado en otras áreas distintas a la taxonomía, lo que generó un ambiente de intercambio académico y requirió la colaboración y apoyo de otras instituciones como el Herbario del Instituto de Investigaciones Biológicas y el Jardín Botánico de Nueva York.

“Se trató de un trabajo muy interesante y satisfactorio a nivel personal, no esperaba tener la oportunidad de aumentar la diversidad ya que las cícadas son un grupo que ha sido muy estudiado; creo que el éxito del trabajo estuvo en analizar toda una región geográfica a nivel de poblaciones, eso nos permitió ver la variación de todas las especies reportadas.”

En resumen, apuntó que esta tesis presenta el primer tratamiento taxonómico para el género Ceratozamia en una región biogeográfica amplia en casi un siglo; además, hasta la fecha ha dado como resultado la publicación de cuatro artículos científicos

Paola Cortés Pérez/Prensa UV