Este jueves, más o menos a la hora en que el gobernador Miguel Ángel Yunes estaba entregando una carretera en Tlalixcoyan, sonó en México el celular de la diputada federal de Morena, Carmen Medel Palma que se encontraba en sesión. Unos segundos bastaron para que la mujer fuera enterada de que su hija Valeria, de 22 años y estudiante de la Facultad de Medicina de la UV, acababa de ser asesinada a balazos por unos sujetos que se dieron a la fuga.

Los gritos de la diputada alertaron a sus compañeros y a los reporteros que cubrían la sesión que se suspendió apenas se supo la tragedia.

De acuerdo con las primeras investigaciones, Valeria se encontraba ejercitándose en un gimnasio de Ciudad Mendoza a una cuadra de Palacio Municipal, hasta donde llegaron unos sujetos que sin más le dispararon en nueve ocasiones. Su muerte fue instantánea.

También la mañana de este jueves una madre de familia identificada como Roció Ortiz que acababa de dejar a su hijo en una secundaria de Poza Rica, fue asesinada de tres balazos por dos sujetos que huyeron tras cometer el crimen.

La víspera, policías que perseguían a unos presuntos ladrones en el puerto de Veracruz, ultimaron a balazos al joven Eduardo Baltazar. De acuerdo con el informe policiaco, Eduardo era parte de la banda, pero según el padre de la víctima, el reportero de policía Cecilio Baltazar Miranda, su hijo no era ningún delincuente.

Este jueves salió a la luz un audio donde se escucha al Fiscal Anticorrupción, Marcos Even Torres Zamudio, pactar con el abogado Rodolfo Reus defensor de Arturo Bermúdez Zurita, la liberación de éste.

Even Torres prácticamente se pone de alfombra para que lo pise el abogado de Bermúdez al que le da trato de “Don Arturo”, y dice que éste tuvo “un compromiso con el señor gobernador y los pactos son para cumplirse”.

A reserva de que se confirme la autenticidad del audio (lo que no será mayor problema), en él se muestra la manera sucia de hacer justicia de Yunes, el Fiscal Jorge Winckler y Even Torres.

Y mientras todo esto sucedía y sumía más a Veracruz en el fango, el gobernador declaraba: “Lo digo bien claro y lo digo desde aquí desde Tlalixcoyan; esta lucha no termina aquí. Falta mucho tiempo para lograr la transformación de Veracruz y no me van a extrañar porque aquí vamos a seguir, luchando por los veracruzanos”.

¿Luchando por los veracruzanos cuando no pudo con la violencia y la inseguridad? ¿Luchando por los veracruzanos cuando somos una de las entidades más inseguras del país? ¿Luchando por los veracruzanos cuando este jueves ultimaron a mansalva a una joven de 22 años y a una madre que llevaba a su hijo a la escuela? ¿Luchando por los veracruzanos cuando Veracruz está en los primeros lugares nacionales en feminicidios y secuestros? ¿Luchando por los veracruzanos cuando está pactando groseramente la libertad de un presunto autor de desapariciones forzadas?

Yunes Linares presumió que en dos años de su administración se han hecho más obras que en los dos últimos sexenios y puede que tenga razón. Pero lo que no dijo es que en estos dos años ha habido más muertes violentas y desapariciones que en los dos últimos sexenios.

Gracias a Fidel, Javier y al propio Miguel Ángel, Veracruz se ha convertido en un dolor nacional con una inversión casi nula, un desempleo bárbaro, una pobreza humillante y una violencia sin precedente.

Hoy una madre llora desgarrada el asesinato de su hija; un pequeño estudiante de secundaria llora a su madre que unos segundos antes de ser asesinada lo había dejado en la escuela, y un compañero de los medios pide impotente que los policías que asesinaron a su hijo no le carguen el sambenito de delincuente.

Pero lo peor es que mañana más madres llorarán a sus hijos, más hijos llorarán a sus padres y más hombres y mujeres se unirán a los colectivos de búsqueda para dar con el paradero de sus familiares desaparecidos, porque la espiral de violencia en Veracruz no tiene fin.

Y aún con todo esto el gobernador nos dice que no lo vamos a extrañar, que no se va a ir, que va a seguir aquí, entre nosotros “luchando por los veracruzanos”.

Uta madre… ¡Qué le hicimos a Dios, carajo! ¡Qué le hicimos…!

bernardogup@nullhotmail.com