Millones de personas en el mundo sufren la enfermedad de Alzheimer, el tipo de demencia más común. Se manifiesta por medio de una pérdida de memoria muy significativa, pasando por diferentes procesos psíquicos, hasta que el afectado pierde la conciencia de sí mismo y los que le rodean.

Si bien las causas de esta compleja  no están definidas, los científicos conocen cada vez con más detalle complejos procesos químicos en el interior de las neuronas. El daño neuronal del alzhéimer está relacionado con la acumulación de determinadas sustancias: las proteínas amiloides.

Ahora, científicos en Japón y Australia han desarrollado una prueba sanguínea que puede identificar a las personas que tienen altos niveles de estas proteínas. Hasta el momento, no existe un tratamiento efectivo que frene el alzhéimer, pero esto podría empezar a cambiar: el nuevo análisis sería determinante para dar con terapias que detengan la progresión del daño neuronal.

La prueba identifica a las personas cuyos cerebros tienen altos niveles de proteínas amiloides, que, como hemos visto, son clave en la enfermedad de Alzheimer y que puede causar demencia o ser un síntoma de ella.

Además, los investigadores esperan que los desarrolladores de fármacos puedan usar la prueba para reunir individuos con demencia a la hora de elaborar ensayos clínicos antes de que se produzca un daño irreversible en el cerebro.

Diagnóstico con décadas de anticipación

Las personas podrían saber si están en riesgo de padecer alzhéimer o algún tipo de demencia con décadas de anticipación, gracias a este análisis, puesto que identificaría acumulaciones anormales de proteínas amiloides, y esto permitiría poder detener el avance, antes de que se produzca un daño neuronal irreversible.

Científicos de todo el mundo han estado buscando un análisis de sangre como este durante los últimos 15 años: hasta ahora, no existía una forma de identificar a las personas con las primeras etapas de la demencia.  

Para medir los niveles de proteínas amiloides en muestras de sangre, los científicos combinaron dos técnicas ya existentes: la inmunoprecipitación y la espectroscopía de masas.

Sus resultados coincidieron con los obtenidos a través de imágenes cerebrales y el análisis del fluido de la médula espinal en dos cohortes separadas que involucraron a 121 personas en Japón y 252 personas en Australia.

Cada cohorte incluyó individuos con edades comprendidas entre los 60 y los 90 años. Algunos de los participantes estaban sanos; otros, mostraron deterioro leve en sus habilidades cognitivas; y otros sufrían la enfermedad de Alzheimer.

No obstante, aún son  necesarios más estudios para determinar la precisión exacta de este análisis. De resultar completamente efectivo, la prueba podría ayudar, no solo a encontrar un tratamiento eficaz contra la demencia, sino a elaborar ensayos clínicos más fiables.

De hecho, los investigadores destacan que el análisis «es fácil de hacer y barato».

Con información de Muy Interesante