Si Omar Yunes Márquez, el hijo mediano de Miguel Ángel Yunes Linares, candidato de la alianza PAN-PRD  a la gubernatura de Veracruz, de veras es un empresario legalmente exitoso, con más de 16 años en los negocios y no es un “lavador” de dinero ni evasor fiscal, ¿por qué negar entonces su presunta intención de abrir una empresa o fideicomiso offshore a través de una firma de abogados Mossack Fonseca, de Panamá, como lo acaba de poner al descubierto el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, integrado por 400 comunicadores de 78 países, entre ellos redactores mexicanos de la revista “Proceso” y del portal de noticias de Carmen Aristegui?

Acompañado de su esposa Ángela Ruiz, quien también fue involucrada en el escándalo “Panamá Papers”, Omar Yunes aseguró que él es un hombre de negocios que siempre ha actuado de manera transparente y que da empleo a cerca de 600 familias. “Todos los que me conocen saben que trabajo desde hace 16, 17 años, todo ha estado a mi nombre, lo he hecho de manera abierta, públicamente”, dijo el hijo del ex priista, quien negó haber tenido acercamiento con la firma panameña, remarcando que “este tipo de ataques va a haber muchos” porque “siempre he sido crítico del sistema y es lo que te ganas”.

En cambio su padre, abanderado por la alianza PAN-PRD, ofreció una versión absurda: aseguró que personas con el nombre “Omar Yunes” hay más de 20, y que hasta el momento esto no era un señalamiento importante contra su familia. “Hay un señor que se llama ‘Omar Yunes’. Este señor inició los trámites para hacer un fideicomiso pero nunca lo terminó. Mi hijo ya lo desmintió; Duarte no va a desviar la atención”, dijo Yunes Linares en alusión al gobernador de Veracruz.

Sin embargo no aclaró por qué junto con el de su hijo fue mencionado también el nombre de su nuera Ángela Ruiz.

Los Yunes de El Estero lo han negado olímpicamente todo. Pero si de veras sus negocios justifican sus  millonarios ingresos y no evaden en México el pago de impuestos, no tendría nada de malo que hubieran intentado mover sus inversiones hacia algún paraíso fiscal.

Este martes, en su columna “Jaque Mate” que publica en el diario Reforma, el periodista Sergio Sarmiento puntualizaba que “abrir una empresa o fideicomiso offshore no es un delito, ni siquiera si se hace en un paraíso fiscal, que no es otra cosa que un país con impuestos más bajos. Lo hacen cotidianamente miles de personas y sociedades en el mundo y por razones muy diversas. (…) Hay ventajas fiscales y hacerlo no es ilegal.”

Además apuntaba que “mucha de la cobertura de medios ha partido de la suposición que cualquiera en las listas es un criminal. Se les acusa de evasión fiscal o de lavado de dinero, pero no encuentro hasta el momento información que lo compruebe. La filtración parece incluir no sólo datos de clientes sino de prospectos. Por eso estamos escuchando tantos desmentidos de personajes que dicen que nunca abrieron una empresa a través de Mossack Fonseca.”

Sin embargo, el columnista advierte que “negarlo a pesar de haberlo hecho sería un suicidio, cuando todos saben que la información ha sido filtrada a medios de comunicación del mundo entero”, ya que refiere que el escándalo “Panamá Papers” surge de la filtración gigantesca de 11.5 millones de documentos electrónicos, que suman 2.6 terabytes de información, o sea 1,500 veces más que los 1.7 gigabytes del caso “Wikileaks”, por lo que presume que “durante meses, o incluso años, estará saliendo información de investigadores o periodistas que examinen estos documentos electrónicos”.

Por cierto, sobre la historia de “El hijo ‘próspero’ de Yunes”  a la que nos referimos en el texto de ayer y que publicó el diario Reporte Índigo en junio de 2013 –un bien documentado reportaje en el que el reportero Armando Estrop daba cuenta de las adquisiciones de bienes inmuebles que entre 2009 y 2012 hizo Omar Yunes  en zonas de alto valor comercial de la Ciudad de México, cuando apenas tres años antes había iniciado su trayectoria empresarial con una cadena de restaurantes de comida japonesa en Puebla y Veracruz–, un acucioso lector nos precisó que a finales del sexenio anterior el periodista Roberto Valerde García había dado cuenta también en el diario “Centinela” de las sospechosas inversiones que este vástago del candidato de la alianza PAN-PRD había realizado en España en millones de euros para la adquisición de cuatro empresas constructoras: la Vault Investments Sociedad Limitada, la Nero Investments Sociedad Limitada, la Feles Investments Sociedad Limitada y la Maximilian Investments Sociedad Limitada, con actividad en la provincia de Asturias, en Oviedo, principalmente.

Valerde reveló en aquél entonces que en el Registro Mercantil de España, equivalente al Registro Público de la Propiedad en México, aparecían los registros de “cambio de identidad” (o de nombre) del socio único de dichas empresas, a nombre de  Omar Yunes, de 32 años, nacido el 17 de abril de 1978 y quien habría comprado al empresario Rufino Arce Foncueva, el cual figuró hasta febrero de 2010 como único propietario o accionista. Según el columnista, el propio Registro Mercantil español, en su Boletín Oficial del 30 de marzo de ese año, dio cuenta de las operaciones financieras del hijo de Yunes Linares para hacerse de las citadas empresas, registradas con un capital de apenas cinco mil euros, aunque no había registro del monto total de la operación de compra-venta.