Mutatis Mutandis

Por Rafael Arias Hernández.

Inevitable adiós está a casi 8 meses. Principio del fin, a poco más de 2 de elecciones, ¿más descarados intentos de controlarlas? Más y más pagos pendientes. Aumentan deudas, ejecuciones, protestas e inconformidades. Crecen pendientes de devoluciones y comprobaciones, y lo que falta. Los veracruzanos insisten: ¿Dónde están, los miles de millones de pesos desaparecidos?

Desesperado plan “B”: ¿reventar elecciones?  

¿Por qué tantas fallas, ineficiencias y cuestionamientos del carísimo Órgano electoral de Veracruz? ¿Quiénes se benefician con proceso y elecciones manipuladas, mal hechas y hasta fraudulentas? ¿Impunidad y facilidades para operadores y “mapaches” electorales que usan y abusan del cargo, atribuciones, personal, equipo y atribuciones oficiales?    ¿Cuál combate al hampa electoral?

Obligación y derecho participar y votar, para determinar la voluntad popular y hacerla respetar.

Irresponsable y de graves consecuencias no hacer nada, conformarse, quedarse callados o resignarse, aceptando que los responsables y muy bien pagados encargados de las elecciones y de las autoridades obligadas a apoyarlos, hagan poco o nada, para proteger el proceso electoral, antes, durante y después del mismo. Conocidas innumerables acciones y presiones ilegales e injustificables, que distorsionan o desvían los resultados.

Imprescindible reaccionar y actuar, ante el cinismo y desfachatez de las siempre presentes e  inocultables, ineficiencia y  delincuencia electoral.

Pero, sobre todo, ante el determinante y notorio papel que desempeñan muchos interesados, activados o contratados en los gobiernos,  para desviada o criminal intención, acción, simulación, omisión, encubrimiento, complicidad o evasión.

Ineficientes y delincuentes, se hacen presentes y actúan, casi a diario,   respaldados o apoyados en el uso y abuso  indebido e ilegal de recursos públicos, atribuciones y funciones institucionales, para impedir el reconocimiento y mandato de la voluntad mayoritaria, que debe legitimar a todo gobierno democrático; e incluso, para remplazar, suplantar e imponer cómplices, aliados o incondicionales sin la debida y suficiente experiencia o capacidad, y mucho menos representatividad y respaldo popular, afectando y limitando la representación pública con  impostores, “cachirules” o farsantes, y asegurar la continuidad de la impunidad, del crimen sin castigo. .

Hampa electoral y delincuencia gubernamental

Ineludible enfrentar  transgresión, falta y violación de la ley.  Imprescindible sostener esfuerzo permanente contra crimen y delito en general.

Pero más obligado insistir en  hacerlo, por su importancia y consecuencias, contra ineficiencia y delincuencia gubernamental (con su hampa electoral) de cualquier color. Su erradicación es fundamental para atender necesidades sociales y resolver viejos y nuevos problemas, para  reducir y eliminar injusticias, limitaciones y sacrificios, sobre todo de los más débiles, marginados y desprotegidos.

Necesario el esfuerzo permanente, sin tregua ni descanso. Lucha que nunca termina. Imprescindible, aportar y desarrollar ideas, elaborar y actualizar diagnósticos y sostener atención, acción  y solución a los múltiples y complicados problemas que ocasiona y representa.

Necesario, entre otras actividades, informarse y actualizarse, escuchar y atender opiniones, leer estudios y trabajos, fundamentados y actualizados, como el de “Vacíos de poder en México”,  título del libro de Edgardo Buscaglia, con prólogo de Carmen Aristegui, de la editorial Debate 2013, que es fuente de ideas y reflexiones actualizadas.

Por ahora, el resultado es simple y comprobable. Iniciativas y acciones congeladas y olvidadas en un país con mares y océanos de corrupción y hampa gubernamental.

Mal de muchos, consuelo de sacrificados

No es, un asunto nuevo ni exclusivo. Sucede en todas partes y desde siempre. El problema es que se complica y agrava cuando se desatiende, cuando no se enfrenta y peor, cuando los encargados de hacerlo, de “cumplir y hacer cumplir” simplemente se convierten en delincuentes que, desde el gobierno hacen y deshacen, usan y abusan de atribuciones, instituciones y recursos públicos,  al amparo de la impunidad.

Entre irresponsables e ineficientes, excepciones aparte,  quienes gobiernan, los contratados como servidores públicos y no como concesionarios o dueños temporales del poder y la representación gubernamental,  no sólo no atienden o mal atienden las crecientes necesidades sociales, no resuelven o mal resuelven los múltiples problemas públicos. Incluso muchos, más bien los complican e incrementan.

Es claro y notorio en muchos casos, que sólo les importan sus negocios e intereses, familiares y de grupo. Así, a la velocidad de la luz o lentos pero seguros,  pasan de la irresponsabilidad a la mediocridad,  de la inanición  a la corrupción, de la ineficiencia a la delincuencia. Total en la aldea del “no pasa nada y todo va bien”, la impunidad se encarga de convertir a los verdugos en salvadores, a los saqueadores en humildes almas caritativas, y a los criminales en auditores o jueces.

No. Una vez más excepciones aparte. No todos son mediocres, ineptos e ineficientes. Ni ciegos, sordos, mudos y lentos, para no darse cuenta de lo que sucede, de la realidad repleta de inseguros, pobres, hambrientos y sedientos.

Algunos son peor, sacan provecho de la desgracia, administran y se benefician de  pobreza y hambre, con  sus crecientes programas de desarrollo social y asistencia, cuyos padrones, listas actualizadas de destinatarios se desconocen y sólo ellos manejan.

Ineficientes y delincuentes electorales

Es, en este contexto, en el que se debe atender el importantísimo acceso a la representación y poder públicos. Tema por demás basto y complejo, al que hoy sólo haremos  breve referencia y comentario.

 Larga y penosa historia de cambios y reformas, intentos y contados logros y avances. Innumerables aprobados y vigentes, supuestamente con el propósito de combatir  corrupción y  delincuencia electoral en las actividades gubernamentales.

Historias de nunca acabar que, según la temporada, se da mayor o menor importancia, se olvida o usa. En época de procesos electorales, adquieren mayor relevancia; más,  sobre la marcha de la contienda entre participantes para obtener  voto, apoyo y favor ciudadanos.

En pleno transcurso de acciones y elecciones que brindan legalidad y legitimidad a quienes resultan electos, sobresalen algunos esfuerzos que hay que citar y tener en cuenta, consolidar y fortalecer  porque su aplicación o evasión, su cumplimiento estricto o su inaplicabilidad, los pueden convertir y en muchos casos ha convertido,  en la característica buena intención y  letra muerta.

Sigue en Veracruz, impuesto y caro carnaval electoral por 4 años.

*AcademicoIIESESUV@nullRafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez