En noviembre de 1988, unos cuantos meses después de las polémicas elecciones presidenciales en las que el candidato priista Carlos Salinas de Gortari fue declarado oficialmente triunfador –pese a las movilizaciones populares que exigían reconocer a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, abanderado del Frente Democrático Nacional, como el legítimo vencedor–, en Veracruz hubo comicios municipales.

Ante las masivas manifestaciones callejeras que condenaban el fraude electoral atribuido al PRI y al gobierno federal priista que entonces presidía Miguel de la Madrid Hurtado, en la entidad veracruzana se pronosticaba una inevitable debacle para el partido tricolor en la renovación de los ayuntamientos.

El encargado de operar y enfriar este candente proceso electoral municipal fue ni más ni menos que Dante Delgado Rannauro, quien despachaba entonces como secretario general de Gobierno. En esas votaciones, luego de haber contribuido también a maquillar y recomponer los resultados de los comicios presidenciales del 6 de julio, el político nacido en Alvarado y crecido en Córdoba aseguró la Secretaría de Gobernación para su jefe, el gobernador Fernando Gutiérrez Barrios, y él mismo amarró la gubernatura como sustituto para concluir los cuatro años que le restaban a esa administración.

Contra todos los pronósticos, en esa ocasión Delgado Rannauro logró la proeza de que el PRI arrasara en la mayoría de los 203 municipios existentes en ese sexenio en Veracruz. ¿Cómo lo hizo? Según testimonios de algunos líderes, candidatos y ediles de la oposición que en la víspera de la elección fueron desfilando por su despacho de la Secretaría de Gobierno, Dante habría recurrido a las mismas “amenazas, presiones y chantajes” que ahora, más de 26 años después, le atribuye al gobernador priista Javier Duarte “en contra de ediles y miembros de distintos institutos políticos, en abierta violación de la autonomía municipal y de la legislación electoral”.

“Esto no es un tema nuevo”, remarcó el ex gobernante y ex militante del PRI en un comunicado que insertó este martes 6 en la edición impresa del influyente diario capitalino Reforma. Pero Delgado Rannauro no se refirió a su actuación en 1988 sino a que el diputado local de su actual partido Movimiento Ciudadano, Cuauhtémoc Pola Estrada, había denunciado ya las diferentes acciones que supuestamente el gobierno del estado ha venido realizando en contra de los ediles de MC, entre las que destacó la “amenaza de no aprobarles su cuenta pública y, en su caso de ser denunciados, sujetos a juicios de procedencia y posible prisión, si no apoyan la absurda, inoperante e inútil reforma para imponerle al estado de Veracruz un gobierno de sólo dos años en el 2016”; la “retención indebida de sus participaciones federales” y la de “no ser atendidos en sus demandas de obras y servicios para beneficio de la población  de sus municipios”.

Dante consignó en su comunicado que “estas amenazas y presiones tuvieron sus primeras consecuencias el pasado sábado 3 de enero, cuando al reunirse con 10 alcaldes de Movimiento Ciudadano, el gobernador Javier Duarte los ‘invitó’ a abandonar su instituto político para incorporarse al PRI, con lo cual violó el principio de equidad en la contienda electoral; es ilegal que, en pleno proceso, el Ejecutivo estatal llame a ediles de distintos institutos políticos y los conmine a cambiar de partido político, propiciando con ello un duro golpe a la voluntad popular y a la democracia en Veracruz”.

Y sin recordar lo que él hizo en su momento como gobernante del PRI, Delgado Rannauro reiteró que “los gobernadores de los estados, por mandato de Ley, deben servir a la población sin importar su filiación partidista; por ello resulta inadmisible la forma en que se conduce el Ejecutivo de Veracruz, que se preocupa más por la vida de su partido que por el destino de los veracruzanos”.

Sin embargo, un día antes, el lunes 5 de enero, el alcalde de Manlio Fabio Altamirano, Martín Lagunes Heredia, tras desmentir que él hubiese renunciado a su militancia, aseguró que los alcaldes de Movimiento Ciudadano jamás fueron convocados por el gobernador Duarte de Ochoa para ser invitados a formar parte del PRI. El edil del municipio que también es conocido como Purga reconoció el interés del mandatario estatal de trabajar de la mano con los municipios gobernados por el partido naranja, y resaltó que en dicha reunión únicamente se tocaron temas referentes a la obra pública que son tan necesarias en sus municipios. “Nos convocaron para que nos unamos al trabajo del gobernador, a lo que nosotros aceptamos, pero jamás hablamos de colores y siglas partidistas”, dijo.

Lagunes afirmó tener una buena relación con el partido que lo llevó a la alcaldía, y mencionó que la dirigente estatal María del Rosario Quirasco Piña ha visitado su municipio en varias ocasiones. La última vez fue el 19 de diciembre pasado, día en que rindió su primer informe de gobierno municipal. A dicho evento, por cierto, asistieron también los diputados Cuauhtémoc Pola y Renato Tronco, quien recientemente renunció al PVEM, aliado del PRI, y ahora coquetea precisamente con el partido dantista.

Ayer, el dirigente estatal priista  también desmintió que hayan amenazado a los ediles de Movimiento Ciudadano y retó al “señor Dante Delgado” a que “si tiene pruebas que las presente (…), porque al final de cuentas no hicimos represión, porque los 12 alcaldes actuaron de manera propia”.