Por Omar Zúñiga
Hace cinco años y algunos días, el 30 de marzo del año 2020, en pleno encierro por la pandemia de Covid 19 que azotó al Mundo, sobre las 14:15, quizá 14:30 horas -no lo recuerdo con exactitud-, el tiempo era tan extraño en su inexorable marcha en aquellos días aciagos, recibí un mensaje de un buen amigo, donde me decía que habían baleado a María Elena Ferral en su adoptiva Papantla.
Las horas siguientes fueron de llamadas interminables, hasta que pude confirmar la horrible noticia con una persona cercana a ella.
Por la tarde-noche se confirmó su fallecimiento en un hospital de Poza Rica a donde fue trasladada para ser atendida.
Dada la relevancia del atentado, se abrieron tres carpetas de investigación.
Una en Papantla donde fueron los hechos; otra en Poza Rica donde fue declarada muerta y la tercera por parte de la Fiscalía Especializada en Delitos contra Periodistas, todas en el fuero común.
Al final, las tres se hicieron una sola y fueron a parar para su integración a la Fiscalía de Investigaciones Ministeriales de la Fiscalía General Estado, donde despacha como titular Marcela Aguilera Landeta, craso error.
En aquel momento, el entonces gobernador Cuitláhuac García mostró su indignación (ajá) y prometió como mandatario estatal, fiscal y policía investigador que era, que se investigaría hasta las últimas consecuencias y no quedaría en la impunidad, “caiga quien caiga”.
Pues bien, en el camino de estos cinco años se detuvo a los probables autores materiales, incluido el tirador y se determinó que el asesinato estuvo totalmente relacionado con el trabajo periodístico de María Elena, que si algo tenía, es que era combativa hasta la pared de enfrente y no se dejaba amilanar por nadie… siempre luchaba por lo que ella creía.
También se pudo establecer que el autor intelectual en grado de presunción, es Basilio Picazo, líder del denominado Grupo Totonacapan, exalcalde de Coyutla y cacique de los municipios de la sierra totonaca.
En ese lapso, también la Fiscalía Especializada en Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión de la FGR (FEADLE) abrió una Carpeta de Investigación paralela a la que se llevaba en Veracruz.
FEADLE, al no contar con el apoyo de la FGE para la investigación, no pudo hacer gran cosa.
El asunto es el juez “obsequió” (así le dicen) una orden de aprehensión en contra de Basilio Picazo por su probable participación en el asesinato de María Elena Ferral, en grado de autoría intelectual.
Como es conocido, esta orden quedó sin efectos en agosto del año pasado, luego de que Picazo interpusiera un amparo y que la FGE no hiciera nada para inconformarse ante la medida y dejara de aportar elementos de prueba a la investigación.
Esto último se conoció en fecha muy cerca al aniversario luctuoso de María Elena, y se pudo conocer solamente porque las víctimas indirectas interpusieron un amparo para conocer los avances de la investigación, pues la
Fiscalía literalmente perdió el interés en esclarecer los hechos al 100 por ciento, luego de que se cancelara la orden de aprehensión contra Basilio Picazo.
No hay coincidencias en la vida, y cuando se tata de procuración de justicia, mucho menos.
Resulta que la fiscal de Investigaciones Ministeriales, Marcela Aguilera Landeta, fue (¿es?) aliada política de Basilio Picazo; ambos coincidieron en el otrora poderoso Sector Popular del PRI, la CNOP.
Incluso ambos fueron compañeros diputados y compartieron Comisión en el Congreso local.
Aunque la Fiscal General Verónica Hernández Giadáns ha demostrado algo de interés en esclarecer el asunto “hasta sus últimas consecuencias”, la mala integración de la Carpeta, que en definitiva no es por causas fortuitas, sino más bien convenientemente omisas, por parte de la encargada de investigar, que es la misma Marcela Aguilera, amiga y cercana Basilio Picazo, el asunto se encuentra empantanado y pareciera que el poder no está en el tercer piso del edifcio de Circuito San Rafael Guízar y Valencia de Xalapa, sino en el primero, donde despaca la fiscal de IM.
A cinco años, siguen las dudas, que son muchas, sobre la realidad de quién está detrás del asesinato de María Elena Ferral, la combativa periodista papanteca que perdió la vida por defender la libertad de expresión.
Esperamos que se haga justicia, aunque ya no fue ni pronta ni expedita, pero que se haga y que realmente caiga quien tiene que caer.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@nullgmail.com
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