Alguna vez cuando le pregunté a don Agustín Acosta Lagunes, cual había sido el problema más serio con el que había tenido que lidiar como gobernador de Veracruz, me contestó que todos tuvieron su grado de dificultad: “pero salimos adelante al resolver la mayoría”.
La charla se extendió por más de cuarenta minutos en los que tocamos varios temas y cuando nos despedíamos pareció recordar: “Ah no, hubo un problema que no pude resolver, con el que no pudieron mis antecesores ni podrán mis sucesores”. Y me contó de sujetos que haciéndose pasar por amigos de toda su confianza, esquilmaban a incautos ofreciéndoles cargos públicos en su administración y cobrando por ello.
Algo más o menos así le está pasando a la gobernadora Rocío Nahle con el ex juez José Clemente Zorrilla Rostro, que anda vendiendo posiciones en la Fiscalía General del Estado, al coque de que él será el próximo titular de la dependencia pues en breve -dice- abandonará ese cargo Verónica Hernández Giadáns.
Hombre muy cercano en su tiempo al entonces secretario de Gobierno, Eric Cisneros, Zorrilla Rostro fue un juez obediente con su amo. Siguiendo instrucciones de Eric, puso en libertad en Jalacingo a un grupo delincuencial acusado de secuestro y violación. Pero cuando Eric se empezó a tambalear, corrió a buscar el cobijo del entonces presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso estatal, Juan Javier Gómez Cazarín.
Ya sin Eric ni Juan Javier para que lo arropen, José Clemente Zorrilla presume su amistad y cercanía con el diputado local de Morena, Diego Castañeda Aburto, presidente de la Comisión de Procuración de Justicia del Congreso local. De ahí que esté repartiendo casi en su totalidad, la estructura de la instancia de procuración de justicia en la entidad.
José Clemente es un convencido de que “la tiene segura”, que la Fiscalía ya es suya porque cuenta con el “respaldo total” de la gobernadora Nahle y por supuesto, de Diego Castañeda.
¿Será?
Acosta Lagunes me contó en aquella ocasión, que mandó a la cárcel a un sujeto al que apenas conocía, pero que llevaba en el bolsillo una foto donde aparecen ambos en un evento, para dar fe de su cercanía con el gobernador. Y con esa foto timó a varias personas.
¿Sabrá Rocío Nahle que José Clemente Zorrilla ya casi terminó de “repartir” las oficinas de la Fiscalía General del estado, que lo estaría haciendo a nombre de ella y que presuntamente está cobrando una buena mochada por el “favor”?
Estoy seguro que lo ignora porque de lo contrario…
A pesar de que ninguna ley prohíbe que cualquier hijo de vecino presuma de su amistad con la gobernadora, si están penados el abuso de confianza, el tráfico de influencias y la corrupción. Y el “futuro” Fiscal estaría incurriendo en esos ilícitos.
¿Será que en efecto José Clemente ya tiene segura la titularidad de la FGE?
La verdad lo ignoro, pero no hay que olvidar que del plato a la boca se cae la sopa. Y puede que en lugar de Fiscal, Zorrilla Rostro pase a engrosar las filas del desempleo por tener la boca muy floja,
Habrá que ver.
Hola buenas noches Señor Bernardo, le escribe José Zorilla, lamentablemente no tenemos el gusto de conocernos. En principio quiero reconocer su labor como periodista cuyo objetivo es informar con veracidad a la sociedad con los hechos de vanguardia.
Lamentablemente lo que comunica resulta ser engañoso, sin embargo en honor a la búsqueda de la verdad, estoy a entera disposición para que podamos platicar de manera pública lo que señala.
Ya que estamos citando preceptos le recuerdo la regla número uno del periodismo.
“El respeto a la verdad.
El periodista será profesional y ético, respetará la verdad, contrastará las fuentes, evitará utilizar material engañoso o falso y corregirá sus errores con idéntico despliegue audiovisual “
Estoy a sus órdenes para contrastar fuentes, usted me platica las suyas y yo le platico de mi
Siéntase libre de publicar tambien mi réplica.
Reciba un cordial saludo.