Gobernar es difícil, pero la preparación, la experiencia, el sentido común, poseer templanza y un verdadero deseo de servir salvan a un gobernante.
Y si bien no es necesario ser brillante en inteligencia y cultura para llevar a buen puerto un gobierno, ser ignorante, fatuo, necio, sin carácter o de plano tonto provocará que un gobernante vaya a los tumbos perjudicando al pueblo.
Los veracruzanos vimos, hasta noviembre del año pasado, un gobierno estatal de desatinos, deshonesto, sin sentido de la realidad y de ocurrencias.
El resultado: no fueron atendidas las verdaderas necesidades de la gente, privilegiándose obras sin sentido, innecesarias y algunas muy costosas, por lo que el pueblo sabio habla de negocios y corrupción.
Aquí en Xalapa fue visto eso en vivo y a todo color.
Ahí están los puentes mal hechos, riesgosos para los automovilistas y que necesitaron adecuaciones ya terminados y ni así quedaron bien.
Todavía a alguien -al de la avenida Lázaro Cárdenas- se le ocurrió ponerle el nombre de Heberto Castillo, un veracruzano distinguido, no solo verdadero luchador social de izquierda, sino un destacado ingeniero civil al que seguramente le daría pena que una obra tan mal hecha lleve su nombre.
Ahí está la ampliación de la carretera de entrada y salida de Xalapa (a Veracruz) que durante meses y meses torturó a los xalapeños y tal parece que fue realizada por principiantes.
Y ahí está la ocurrencia de construir un nuevo espacio para que jueguen básquetbol Los Halcones invirtiendo ¡mil millones de pesos!, obra que no ha podido ser terminada y en la que probablemente veremos múltiples presentaciones de artistas más que interesantes partidos de baloncesto.
¡Mil millones de pesos cuando en Xalapa y la región hay bloqueos de calles por la falta de agua!
En fin, aplicando el sentido común, la gobernadora Rocío Nahle abrió esta semana con el anuncio del proyecto para construir un acueducto para garantizar el abasto de agua a Xalapa durante los próximos veinte años.
No dio detalles -darlos sería golpear un panal y alborotar al avispero con mucha anticipación- pero señaló que costaría unos mil millones de pesos o más.
Lo que sea necesario, incluso si es el doble. ¿Si un gobernante frívolo y campeón del desatino ordenó gastar mil millones de pesos en un auditorio innecesario, qué pero se le puede poner a invertir lo mismo o más y remediar por un tiempo el principal problema que tienen los xalapeños, la falta de agua, lo cual está cerca de provocar problemas sociales como nunca los hemos visto.
¡Carajo!, ¿qué tan difícil es estar atento a las necesidades del pueblo?
La Gobernadora ya hizo el anuncio de este importante proyecto, ahora no debe soltar el tema hasta concretarlo. Los xalapeños estarán muy atentos.
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