Una mujer de 22 años, de nacionalidad venezolana, fue asesinada a puñaladas en su vivienda del sector Rahue Alto, Osorno (Región de Los Lagos). La principal sospechosa es su suegra de 48 años, quien habría confesado el crimen a su hijo antes de ser detenida, informó BioBioChile.

El macabro hecho ocurrió la tarde del miércoles 26 de marzo en la población Pedro Aguirre Cerda. La víctima presentaba 19 lesiones cortopunzantes, principalmente en el cuello y rostro, de acuerdo con la Brigada de Homicidios de la PDI.

Detalles del crimen: Golpes y puñaladas en ataque “alevoso”

María Angélica de Miguel, fiscal jefe de Osorno, confirmó que la víctima fue atacada con un objeto contundente en la cabeza antes de recibir las múltiples puñaladas.

¿Qué motivó el crimen?

La pareja de la víctima (hijo de la acusada) planeaba mudarse con ella y su hija de dos años. La suegra se oponía a la separación, lo que habría desencadenado una violenta discusión, según relató la mujer a su hijo posteriormente al asesinato.

La fiscalía estableció que la agresora actuó “a sobreseguro”, sabiendo que no habría testigos inmediatos.

Intento de encubrimiento

La acusada usó el celular de la víctima para hacerse pasar por ella y evitar sospechas, después ocultó el cuerpo en un contenedor de basura dentro de la vivienda. Según investigaciones, es posible que la hija de la víctima, de 2 años de edad, haya presenciado el crimen.

Suegra queda en prisión preventiva: Fiscalía pide 100 días de investigación

Según RadioSago, este viernes, el Juzgado de Garantía de Osorno decretó prisión preventiva para la mujer de 48 años, imputada por homicidio calificado.

Argumentos clave de la Fiscalía:

  • Alevosía: La víctima fue atacada por sorpresa y sin posibilidad de defensa.
  • Ensañamiento: 19 puñaladas concentradas en zonas vitales.
  • Intento de ocultar el crimen: Uso del celular de la víctima para manipular a la familia.
  • El tribunal otorgó 100 días para continuar la investigación.

Impacto en la comunidad migrante y reacciones

El crimen ha generado conmoción en Osorno, especialmente entre la comunidad venezolana. Organizaciones de migrantes han exigido justicia rápida y condenas ejemplares.

Este caso no solo refleja un brutal homicidio, sino también los conflictos familiares que pueden escalar a niveles trágicos. La justicia chilena tendrá el desafío de aplicar una pena acorde a la gravedad del crimen, mientras la comunidad exige medidas para prevenir futuros casos.

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