Es evidente que dentro de Morena hay quienes, con distintos niveles de poder, quieren hacer perder a la gobernadora Rocío Nahle en las elecciones de alcaldes.

Y mientras se da esta lucha de poder, como muchas veces ha ocurrido, el pueblo tiene pocas opciones buenas para votar.

Por un lado, en Morena, si bien esta vez impidieron el nepotismo han tenido que ceder, en diversos lugares, ante las fuerzas locales.

Ahí están los casos -por dar ejemplos- de Pánuco y Catemaco, en donde los alcaldes se salieron con la suya. En Pánuco, el edil Óscar Guzmán de Paz, quien quería heredarle el poder a su esposa, finalmente impuso a un incondicional suyo, y en Catemaco, el presidente Juan José Rosario pasará la alcaldía a quien hace cuatro años se la dio, el exacalde y su excuñado Julio Ortega Serrano.

Pareciera que no hay de otra si a la hora del recuento de triunfos y derrotas quieren que Morena sea el ganador.

Pero ¿y lo que desean los pueblos? o por lo menos ¿toman en cuenta lo que desea la base de Morena?

La Gobernadora cumplió con las candidaturas que decidió personalmente.

Ahí están los casos de tres mujeres para las principales ciudades y un hombre para su tierra adoptiva.

A Daniela Griego (Xalapa) la conoce desde hace varios años en la lucha de izquierda y sabe que sus negativos son prácticamente nulos; por su parte, la exdirectora del IPE le tiene un gran reconocimiento por el apoyo brindado en momentos difíciles, de esos cuando otros dan la espalda.

Para Veracruz igualmente privilegió los años de militancia en la izquierda jarocha, así como la amistad y el reconocimiento al apoyo político dado cuando se necesitaba. La candidata es Rosa María Hernández Espejo porque así lo quiso Nahle y sostuvo esa carta pese a la corriente en contra.

En Boca del Río se decidió igualmente por otra mujer que es de su gente, Bertha Ahued.

¿En Morena hay corrientes -una es la del coordinador de los senadores, Adán Augusto López- que desean ver perder a ellas y a otras cartas directas de la Gobernadora?, pues sí y harán todo lo posible porque eso suceda.

Daniela, Rosa María y Bertha estarán lejos de tener un día de campo de aquí hasta las votaciones. Tendrán que trabajar, conciliar y organizar con meticulosidad para ganar.

La oposición podría ganar en lugares en donde Morena tuvo que ceder ante los grupos o personajes que ya han dado muestras de que solo les importa sus intereses, pero están igual.

En el PAN decidieron que las candidaturas serían por designación directa, tal vez para evitar que los Yunes de El Estero colaran propuestas, pero de todas formas están influyendo y dañaron su incipiente democracia.

Y ahí están los mismos de siempre, como Enrique Cambranis, imponiendo a los principales candidatos a las regidurías. Mandan a la aventura -entiéndase a la derrota- a quienes pelearán las alcaldías y aseguran regidores para seguir con su influencia en el PAN.

El PRI no sabe qué hacer y hace poco. En esta ocasión tal vez solo gane dos alcaldías de importancia (Cosoleacaque y Orizaba), pero en general todo indica que seguirá su camino hacia la extinción.

El Partido Verde y el PT tienen claro que Morena solo los utiliza, pero por ahora no pueden hacer gran cosa para exigir mejor trato. Así que se aguantan y a ver cómo les va. Así las cosas ¿los veracruzanos los ven como una opción?

Y Movimiento Ciudadano mueve fichas para desplazar al PAN como segunda fuerza y sepultar al PRI, para así ser la única oposición de Morena. La cuestión es que no aporta gran cosa ni política ni socialmente a Veracruz.

Pobre de los veracruzanos con esas opciones de partidos.

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