Tres personas que fueron obligadas a firmar su renuncia al trabajo que desempeñaban como analistas administrativos de la dirección del Instituto Veracruzano de Asuntos Indígenas interpusieron denuncia ante el Tribunal de Conciliación y Arbitraje estatal para exigir su restitución.
En conferencia de prensa las personas que se presentaron como indígenas Gladys Lara Hernández, Lucero Zacamecahua Reyes y Marco Antonio Hernández Hernández expusieron que laboraron por un periodo de dos años ocho meses en el Instituto Veracruzano de Asuntos Indígenas bajo la administración de la directora María Luisa Santes Santes.
Pero el 12 de diciembre del 2024, el director de Fomento y Desarrollo Social del Instituto en mención, Bruno Pérez Pérez los obligó a firmar el documento de renuncias bajo amenazas de que si no acataban la orden, Santes Santes se encargaría de no encontraran trabajo en ningún otro lado de Veracruz.
“Nuestros derechos indígenas fueron violentados; he dado talleres de violencia de género y hoy lo vivimos ningún jefe nos ha dado la cara; María Luisa Santes nos despidió a través de Bruno Pérez, ellos violentan nuestros derechos. Estamos pisoteados por otra mujer indígena. Me siento agraviada al igual que mis compañeros; nos respalda un trabajo, no podemos perderlo somos cabeza de familia”.
Gladys, Lucero y Marco Antonio informaron: “Nos hicieron mucho énfasis que si no queríamos represalias que firmáramos la renuncia y si, nos obligaron.
«Cuando quisimos leer el documento, el licenciado Bruno no dejó leerlo; si lo firmamos por miedo a que no nos dieran trabajo en otro lado”.
Los ex empleados detallaron que aunque en la nómina aparecía el concepto de Analista Administrativo, lo cierto es que Lucero Zacamecahua estaba en la región de Zongolica; Marco Antonio era el chofer de la directora María Luisa Santes Santes; y Gladys se dedicaba a atender a los artesanos que llegaban a Xalapa a vender en los pasillos exteriores de palacio de gobierno.
“Yo estaba en el Departamento para el Fortalecimiento de la cultura Indígena ahí impartía talleres, hacíamos traducciones, vinculaciones con las compañeras las jornadas eran de las 08:00 de la mañana hasta las 12:00 de la noche cuando ya no estaba ningún vendedor en el pasillo era cuando nos retirábamos; y al otro día otra vez a las 08:00 de la mañana” señalaron.
Los tres ex empleados señalaron que desde diciembre han intentado hablar con el secretario de Gobierno Ricardo Ahued Bardahuil pero se niega a recibirlos; y lo mismo ocurre con la gobernadora Rocío Nahle García.
“Hoy ni siquiera podemos llegar a ella y no podemos ser escuchadas, cuando ella dijo que era tiempo de mujeres” señalaron.
Citaron que la gobernadora en su Decálogo dijo: “Exijo atención inmediata; si una persona llega a quejarse conmigo es porque ustedes no le han dado la atención.
Ella dice que es tiempo de mujeres; pues ya es tiempo que nos escuchen trabajamos para ella y confiamos en la Cuarta Transformación por eso estamos aquí”.
Finalmente se quejaron porque la “licenciada Becerra” los llama media hora antes de que los vaya a recibir alguna autoridad de Atención Ciudadana de Palacio de Gobierno, cuando ella sabe que los tres viven en regiones indígenas con una distancia de más de 200 kilómetros de la capital del estado.
“Nos llama que lleguemos en media hora, cuando ella sabe que nosotros estamos en la zona indígena, son cuatro horas de viaje”, finalizaron.
AVC
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