El señalamiento de EU de que en México hay un narcogobierno enojó a la 4T, pero de la indignación se ha pasado a la colaboración y al silencio.
La acusación no va en el sentido de que el gobierno de Trump apunte a la presidenta Sheinbaum de proteger o colaborar con los cárteles.
Tampoco de que tenga informes de que los capos han pasado a sentarse directamente en los despachos de las secretarías de Estado, presidan las Cámaras o de noche comercien drogas y en las mañanas estén despachando en el INE o en los tribunales.
¿Por qué entonces el gobierno de México pasó, por esa acusación, de la indignación al silencio y la colaboración movilizando a 10 mil guardias nacionales y permitiendo que aviones de EU y un barco de guerra estén al acecho?
Los cárteles de la delincuencia organizada han extendido sus tentáculos a las más diversas esferas de la sociedad y los gobiernos.
Tras casi 25 años de que empezaron a tomar fuerza -por complicidades y malas estrategias de las autoridades en turno- y de que en los últimos seis años en vez de ser combatidos solo recibieron abrazos, en la actualidad el narcotráfico ha pasado a ser solo una de las tantas actividades criminales de los cárteles.
Ahora no solo están en el trasiego de drogas, sino en las extorsiones, secuestros, cobros del llamado derecho de piso, control de los penales, venta de armas, explotación sexual, tala ilegal, comercio de órganos humanos, introducción ilegal de mercancía, comercialización de ganado y café traído ilegalmente de Centroamérica, cobros a migrantes, asaltos en carreteras, huachicol, control del agua y etc, etc.
Eso deja carretadas y carretadas de dinero de procedencia ilícita.
¿Y en los gobiernos?
Hay señalamientos de que han llegado a influir incluso en presidentes de la República, aunque no existe una denuncia con pruebas contundentes.
¿Y el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional? Al respecto puede exponerse que, tras casi cinco lustros de lucha, con mayor presupuesto cada año que pasa hasta llegar a cifras muy abultadas, con decenas y decenas de miles de elementos combatiendo, bien equipados y armados, no han podido con el enemigo, todo lo contrario, éste ha crecido volviéndose más peligroso, influyente y sanguinario.
Sicarios y capos de medio pelo han sido detenidos y muchos terminan saliendo de las cárceles, ¿qué pasa con algunos jueces?
Un buen número de gobernadores también han sido señalados de proteger a cárteles, ¿es mentira?, solo basta ver su enriquecimiento, las fotos filtradas y lo incendiado que han estado y están sus estados.
Secretarios de Seguridad Pública no escapan a las acusaciones, como tampoco los fiscales, jueces estatales, alcaldes, tesoreros, jefes policiacos y directores de Obras Públicas municipales.
¿Y cuántos senadores y diputados han ganado elecciones con el financiamiento de los cárteles, para luego estar a su servicio?
Los largos tentáculos de los criminales no paran ahí, están en toda la sociedad.
¿Qué hacen con todas las carretadas de dinero que reciben por su amplia gama de actividades ilícitas?, ni modo que las guarden abajo del colchón.
Están metidos en la iniciativa privada en empresas (creadas o compradas) del ramo del transporte, restaurantes, hoteles, gasolineras, ganadería, aseguradoras, talleres mecánicos, tiendas en plazas comerciales, bares, centros de diversión y etc, etc, etc, etc, y etc.
¿Será que por todo eso EU -que tampoco está muy bien que digamos, pero es el poderoso y le carga todo a los débiles- dice que tenemos un narcogobierno?
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