Con flores, una vela y la imagen de Ernestina Ascencio Rosario colocadas en la mesa de testigos, inició la audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado Mexicano por el caso de violación tumultuaria registrado contra la mujer indígena de 73 años, por parte de miembros del Ejército Mexicano en una localidad de Soledad Atzompa en el 2007.
Elizabeth Guevara, de la organización Kalli Luz Martina, señaló que la disposición de las flores y la vela obedece a una creencia en la que se le pide permiso a Ernestina para poder evocar su nombre y persona durante la audiencia.
Jueces de la Corte, representantes del Estado mexicano y de organizaciones civiles acompañantes de las víctimas, escucharon de viva voz el testimonio de Martha Inés, hija de Ernestina, que narró cómo el 25 de febrero de 2007 encontró a su madre tirada en una milpa y le afirmó que los soldados la habían violado.
Narró el periplo que fue buscar ayuda y cómo las autoridades buscaron por todos los medios evitar que se investigara el caso, incluso ofreciéndoles un viaje a la Basílica de Guadalupe para evitar que tuvieran asesoría legal sobre el caso.
AVC
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