Anabel Ojeda Gutiérrez, coordinadora de la Unidad de Género (UGE) de la Universidad Veracruzana (UV), señaló que es necesario que las universidades trabajen en la reducción de riesgos que puedan afectar la salud mental de su comunidad, derivado de la violencia digital a la que pueda estar expuesta.

En el caso concreto de la UV, Ojeda Gutiérrez dijo que se realizan diversas acciones informativas y preventivas, a fin de que las y los jóvenes estén lo menos expuestos posible a vivir situaciones graves.

Lo anterior lo manifestó durante su participación en la Mesa 1 “Violencia digital en niñas y adolescentes con perspectiva de género”, efectuada en modalidad virtual como parte de las actividades del Primer Coloquio Internacional sobre Prevención de la Violencia Digital con Enfoque de Derechos Humanos y Género, organizado por la Coordinación Universitaria de Observatorios (CUO) y el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ).

Consideró que es complicado hablar de violencia digital cuando existe una brecha generacional importante; sin embargo, dijo que a partir de la pandemia se registró un fuerte incremento en materia de violencia digital, principalmente en sexting y extorsiones.

Por el confinamiento, subrayó, nos mudamos a vivir, trabajar y existir en la virtualidad; mientras que las y los jóvenes transitaron también a una nueva realidad en la que sus relaciones e interacciones con otras personas se dieron también dentro de lo virtual.

A esta situación se sumó la mala calidad de educación sexual que existe en México, la cual calificó de “patologizante y cargada de estereotipos”, en donde la edad promedio en la que se ve pornografía por primera vez es entre los 12 y 13 años, algunas veces intencionalmente y otras de manera accidental.

Por su parte Yoloxóchitl Casas Chousal, directora de Difusión, Información e Interlocución de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes (Sipinna) d io a conocer que la navegación por internet sin supervisión adulta los pone en riesgo de ver contenidos o establecer contacto en redes sociales que no van acorde a su edad o desarrollo, exponiéndose a situaciones de alto riesgo como pornografía directa y violencias de diferentes tipos como ciberacoso, doxing, grooming, sexting, retos, pruebas de amor y robo de identidad, entre otros.

Estudios de Sipinna arrojan que 82% de las niñas y niños utilizan internet; 69% usa alguna red social; 65% consume contenidos audiovisuales por internet; 76% utiliza la plataforma YouTube, seguido de TikTok con el 46%; 56% consumen contenidos por internet, con mayor frecuencia películas; 41% ve series y 28% caricaturas o programas infantiles; el 80% usa el teléfono celular para consumir contenidos por internet, seguido de Smart TV con un 31%.

Otros riesgos son los retos, entre los que destacan el de Clonazepam, La ballena azul, Momo, Desaparecer por 24 o 48 horas sin el conocimiento de nadie.

Para evitar estos problemas, recomendó cuidar con quién se comparten datos personales e imágenes; no creer en regalos y supuestas ofertas; fortalecer la autoestima; pedir ayuda en caso de acoso o amenaza y nunca tener una cita a solas con alguien que se conoció por internet.

Por último, Evelyn Trasviña López, coordinadora de Estudios e Investigaciones de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), explicó que éste es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, que se encarga de diseñar la política nacional para promover la cultura de respeto a los derechos humanos de las mujeres y la erradicación de la violencia en su contra.

AVC

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