Investigadores del Instituto Karolinska, en colaboración con el Hospital Universitario Karolinska, en Suecia, han identificado los orígenes de la histiocitosis de células de Langerhans (HCL), una enfermedad grave similar al cáncer. Los hallazgos, presentados en la revista ‘Science Immunology’, podrían conducir a nuevos tratamientos específicos.

La HCL es un tipo grave de enfermedad similar al cáncer que afecta principalmente a niños y puede ser mortal en casos graves. En ella la mutación cancerosa se produce en las células inmunitarias, que por lo demás tienen la misión de detectar y eliminar las células cancerosas.

«El origen de las células de la HCL se discute desde hace décadas. Algunos investigadores están convencidos de que la HCL deriva de cierto tipo de células inmunitarias llamadas células dendríticas, mientras que otros creen que proceden de células afines llamadas monocitos», afirma Egle Kvedaraite, médico e investigador del Departamento de Bioquímica Médica y Biofísica del Instituto Karolinska y primer autor del estudio.

Los investigadores del Instituto Karolinska, junto con científicos de la Red de Inmunología de Singapur y la Universidad de Newcastle (Reino Unido), han podido demostrar ahora que ambas teorías se acercan a la verdad. Los investigadores combinaron la llamada secuenciación unicelular, la microscopía de muestras y el rastreo de células de pacientes reclutados, entre otros, en el Hospital Universitario Karolinska.

Descubrieron que las células de HCL mutadas tenían propiedades similares tanto a los monocitos como a las células dendríticas, así como a un tipo de célula dendrítica de descubrimiento relativamente reciente, la llamada célula dendrítica tipo 3 (DC3).

«Hoy sabemos que las DC3 tienen una vía de desarrollo separada, distinta de la de otras células dendríticas y monocitos, y conocer esto fue crucial en nuestro estudio», subraya Egle Kvedaraite.

Los investigadores descubrieron que los distintos tipos celulares podían comunicarse entre sí para promover el desarrollo de la HCL y crear así un efecto de autorrefuerzo.

«Entre las opciones de tratamiento de la HCL, la terapia dirigida puede aplicarse con éxito, pero la enfermedad reaparece cuando se interrumpe el tratamiento dirigido. Esto supone un serio reto para los pacientes, ya que un tratamiento de por vida para los niños no es una buena opción dados los efectos secundarios», afirma Egle Kvedaraite.

Esta nueva comprensión del origen de este tipo de cáncer tiene el potencial de contribuir al desarrollo de nuevos tratamientos dirigidos. «Los hallazgos podrían conducir a un tratamiento dirigido a eliminar las células patológicas», concluye.

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