Zaragoza, Ver.- Mientras la música de banda popular suena, Miguel y María colocan cuidadosamente la ofrenda a su padre Casiano frente a su tumba iluminada con veladoras y flores de cempasúchil.

“Es una tradición que tratamos de conservar, venir a acompañar a nuestros antepasados, ponerles luz para iluminar su camino entre la vida y la muerte”, dice Miguel.

En esta comunidad indígena nahua de Coatzacoalcos, el panteón se ilumina el 1 de noviembre para reencontrarse con sus muertos.

La celebración empieza al anochecer y continúa hasta el amanecer, con música, baile, comida, ofrendas para armonizar el camino entre la vida y la muerte, cuenta Jairo Iván.

“ El día de muertos es una festividad muy importante para nosotros, es alegre y triste, pero el principal motivo de la celebración es reencontrarnos con nuestros abuelos, conectarnos en una fiesta que todos disfrutamos”, relata.

Jairo Iván dice que en la comunidad aún prevalece la tradición del tapalewi , una palabra Náhuatl que en español significa «acto de ayudarse mutuamente», “Principalmente de convivir y reencontrarse con sus seres queridos, es un espacio de muchos matices”

La tradición de esta comunidad de no más de 7 mil personas, es acudir al panteón y sentarse alrededor de la tumba de sus muertos, llevar la comida tradicional popo ( chocolate de cacao), tamales, mole y pan, comer y bailar para celebrar el reencuentro con sus seres queridos.

Miguel quien aún habla lengua náhuatl dice que la mayor preocupación es continuar la tradición y lograr que los más jóvenes quieran seguir visitando a sus muertos.

Por eso los mayores llevan a los jóvenes y niños a las tumbas de sus antepasados. El panteón se convierte en una fiesta de música y luz : “ Mira a esa tumba, llevale una veladora”, gritan los niños mientras corren por el panteón.

AVC

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