Es infrecuente que un niño pase mucho tiempo escuchando música con atención y pasión, y quiera hacerlo más y más, si sucede, indudablemente tiene la música por dentro y en algún momento, de cualquier manera, va a salir a la luz. Es el caso de Luis Barragán, la música se valió de su garganta para salir, ya a través de las cuerdas vocales, ya en el aliento que anima a la flauta. Él mismo nos narra su historia.

Todas las dichas se hallan aquí

¡Viva Colima!, ¡viva la tierra!,
¡viva la patria donde nací!
Todas las glorias, Colima encierra,
todas las dichas se hallan aquí.
Himno de Colima

Mi nombre completo es Luis Ramón Barragán Díaz, Ramón es el nombre de mi papá y Luis es el nombre del que iba a ser mi padrino, pero desafortunadamente falleció unos días antes, mi nombre solo iba a ser Ramón, pero también me pusieron Luis en honor a él. Nací en Villa de Álvarez, Colima, que está conurbado con Colima. Tengo 26 años, nací el 30 de septiembre del 94.
En mi núcleo familiar no hay ni un solo músico profesional, cuando fui creciendo, fui conociendo el pasado de mi abuelo paterno y me enteré que él tenía un grupo a trío que tocaba boleros, él toca la guitarra, es muy bueno punteando, y también toca un poco el teclado. Yo nunca lo vi tocar, la familia de mi papá es de Guadalajara, cuando nací, mis papás ya vivían en Colima y no tenían mucho contacto, pero ese aspecto sí estaba ahí presente, yo sabía que mi abuelo tocaba muy bien la guitarra y el teclado. A él atribuyo una parte de que yo me haya dedicado a la música.
La familia de mi mamá es de Michoacán, del otro lado, y las dos familias se juntaron en Colima. Los hermanos de mi abuelo materno tenían un conjunto versátil, pero más que nada tocaban música norteña; a ellos tampoco los conocí, solo conozco anécdotas que me cuentan de ese grupo, pero por esa otra parte tampoco había ningún músico profesional, de escuela ni nada. También pudo haber habido una influencia de esa parte, pero siento que lo que más me influenció, lo que más me estuvo orillando y llenando de contenido y de nuevos artistas y de nueva música, fue mi papá porque es un súper melómano desde que tengo memoria, él me llevó a ver mi primer concierto, fuimos a ver una big band a Zacatecas. Mi papá es muy aficionado al jazz, no sabe mucho de nombres, fechas, y a lo mejor también le cuesta un poco distinguir entre algunos instrumentos y otros, pero le encanta, lo está escuchando todo el tiempo, y desde que yo era chico siempre anduvo tratando de ponérmelo en los oídos, lo ponía en el carro y dondequiera que estuviéramos. Eso fue muy importante cuando era niño.
Mis papás se separaron desde que yo era niño, yo siempre viví con mi mamá pero pasaba mucho tiempo también con mi papá. Mi mamá no conoce de jazz, pero le gustan mucho los boleros, escuchaba grupos tradicionales como Los Panchos y, sobre todo, es muy fanática de Luis Miguel, cuando era niño, escuchaba los discos de boleros de Luis Miguel día y noche sin parar.
Eso es lo que me formó cuando era niño, además de la música que estaba en la radio.

Decoro

Desde siempre tuve una atracción por la música, yo me daba cuenta de que para mí era más importante que para mis amigos, yo podía ponerme a escuchar música frente al estéreo sin hacer nada y no era aburrido para mí, me la pasaba escuchando y escuchando y escuchando. Desde entonces empecé a darme cuenta de que la música me hacía sentir algo, que me hacía querer estar escuchando y querer concentrarme y querer dedicarme a eso, de hecho, desde que tengo memoria, cuando me preguntaban ¿qué vas a hacer de grande?, yo contestaba voy a ser cantante o voy a ser músico, a mi mamá no le gustaba mucho esa idea, pero con el tiempo eso que mis papás creían que era un pasatiempo, se fue convirtiendo en algo más formal y cuando tenía doce o trece años mi papá me dijo si te gusta tanto la música, ¿por qué no te metes al coro de la Universidad de Colima? Ese coro está dirigido por un maestro de la Facultad de Música y dije bueno, si toda mi vida he estado cantando en donde se pueda, con mis amigos o cuando estoy solo ¿por qué no intentar algo diferente? Yo nunca había estado en un coro ni mucho menos, pero fui a hacer la audición y me aceptaron. Entré y me gustó mucho, conocí otro mundo por completo, yo conocía un poco de lo que escuchaba mi papá, sabía que existía el jazz, conocía un poco de lo que escuchaba mi mamá y la música popular que ponían en la radio, pero en el coro tuve mi primer acercamiento con música académica, con música clásica, con una partitura, fue la primera vez que vi un pentagrama; todo eso hizo otro clic en mí, a los pocos meses ya quería estar ahí todo el tiempo y siempre estaba preguntando cosas: ¿cómo funciona esto?, ¿quién es este compositor?, ¿qué pasa aquí?

Aliento

Estuve en el coro unos tres años, me salí y tomé un pequeño descanso. Mientras todo esto estaba pasando, yo estaba en una prepa general y cuando estaba apunto de salir y tenía que elegir una carrera, traté de organizar mi mente y dije, sí, es en serio, quiero estudiar música, esa es la que quiero que sea mi licenciatura, pero más allá de lo que aprendí en el coro, no tenía más formación y al momento de querer entrar a la licenciatura me topé con la realidad de que tenía que hacer tres años de preparatorio para entrar, era como hacer otra preparatoria pero esta vez en música, ahí fue donde más me lo tuve que cuestionar porque mis papás estaban en el plan de ¿cómo vas a hacer otra prepa?, te vas a atrasar, muchas cosas que a los papás siempre les están preocupando. Decidí entrar al preparatorio, al principio mis papás no estaban muy felices con la decisión, pero muy pronto se dieron cuenta de que era en serio, de que no nada más estaba jugando.
Entré a los dieciocho años a hacer la prepa en música y me topé con otra realidad: llegué a la escuela y todo era música clásica, pero mi mente ya tenía esa combinación de que me gustaba mucho el jazz y estaba descubriendo una música que iba a ser mi única opción, además, solo hubo chance para mí de estudiar flauta traversa. Yo nunca había tocado flauta traversa, pero eran tantas las ganas que tenía de entrar a la música que dije bueno, no importa, si esa es la opción, voy a aprender y ya veremos qué pasa después, mientras esté aquí en la escuela, eso es lo importante para mí.

Encanto

Entré a estudiar flauta traversa y después del primer semestre ya no me quise mover de ahí, me gustó mucho la flauta —hasta la fecha me gusta mucho— e hice mis tres años de preparatorio bajo ese instrumento. A la par, siempre estuve tratando de ver cómo podía continuar con el canto y una cosa muy importante para mí fue que entré a un ensamble vocal pequeño, le llamaban coro pero en realidad era un ensamble vocal en el que no hacíamos música académica, todo era música popular, arreglos para coro mixto. Eso era algo que yo no conocía en absoluto, no sabía que se podía hacer eso de emular a los instrumentos con la voz, hacer la canción sin ningún instrumento y que sonara; fue súper sorprendente para mí y me encantó. Eso fue casi desde que entré a hacer el preparatorio en música, como a los tres o cuatro meses ya estaba en el ensamble, teníamos ensayos tres veces por semana y eran rigurosos.
En el 2012 fuimos a un festival de coros muy importante que se llama Jalisco Canta, fue la primera vez que este coro se presentó en un festival y también fue la primera vez que yo viajé con una agrupación a otro lugar, y fue muy sorprendente porque había coros de Cuba, coros estadounidenses, muchos latinoamericanos y algunos de dentro del país, todos eran buenísimos, tenían un nivel alto y, sobre todo, hacían cosas muy ambiciosas con sus arreglos, y musicalmente eran muy virtuosos, eso también fue un mundo nuevo para mí y me quedé súper enamorado de todo ese mundo vocal.
Regresamos de ese viaje y todos en el coro nos quedamos con ese chip, entonces siempre estábamos trabajando mucho, montando repertorio nuevo, tratando de cantar cosas diferentes, pero como un semestre antes de que terminara el preparatorio, desafortunadamente se disolvió el coro porque el director empezó a tener otras ocupaciones y ya no pudo seguir trabajando con nosotros, pero yo ya tenía ese conocimiento, ya tenía esa espinita, ya estaba en ese carril y no lo quería dejar ir.

 

 

(CONTINUARÁ)

 

SEGUNDA PARTE: De buenas en la Atenas

 

 

 

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